Viernes, 25 de julio de 2008

    Carlos Peinó Agrelo no envía la siguiente información:

A los 60 años de la peregrinación, nos sentimos de nuevo llamados.

 

Estatutos de Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad

 

         El Movimiento de Cursillos de Cristiandad nació en España, concretamente en la isla de Mallorca, entre los años 1940 y 1949. Numerosos laicos y algunos sacerdotes, iluminados por el Espíritu Santo, descubrieron muy claramente el hecho de que también los laicos, en virtud de los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, desempeñan un papel activo y propio en la misión de la evangelización de la humanidad. De este grupo de iniciadores tuvieron parte muy importante sobre todos laicos guiados por Eduardo Bonnín Aguiló, además de varios pastores, entre los que se encontraban el entonces Obispo de Mallorca, Mons. Juan Hervás Benet y Mons. Sebastián Gayá Riera.

 

         Para ser fieles a la verdad , es de justicia que figure también Manuel Aparici como acabamos de ver, ya que sin sus Cursillos de Peregrinos ¿hubieran sido posible los Cursillos de Cristiandad?  Por todo escrito y leído, creemos que no. De haber existido algo, hubiese sido otra cosa, pero nunca los Cursillos de Cristiandad tal como hoy se les conoce. Éstos llevan en sus entrañas, entre otros elementos como veremos,  el espíritu peregrinante y el anhelo de Vanguardia de Cristiandad de aquella Juventud presidida por Manuel Aparici que él inspiró.

A Manuel Aparici y los Cursillos de Cristiandad está dedicada la Segunda y Tercera Parte del trabajo de investigación, análisis, etc. ya citado.

 

         Algunos pensamientos sobre la Ultreya (pp. 26 y 27)

 

         «Resulta que se descubre que lo que le encanta a Dios Nuestro Señor es [...] recordar juntos las maravillas de la gracia y animarse mutuamente a seguir peregrinando por los troches y las veredas del mundo [...].

         »El Movimiento de Cursillos de Cristiandad es Movimiento de Iglesia ¡De Iglesia ancha! ¡Peregrinante! [...]».

 

         Manuel Aparici ya hablaba de la Iglesia peregrina cuando en toda la Iglesia se hablaba de Iglesia Militante. Porque Manuel Aparici «hizo brotar de su genio de apóstol un estilo peregrinante que impregnaba nuestras vidas … y nos decía: la peregrinación espiritual es una marcha ascética que hay que realizarla día a día» [1][36]. Y les enseñó a entender y a vivir la vida como una peregrinación. Porque, para él «Peregrinar es caminar por Cristo al Padre, a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María y llevando consigo a los hermanos».

Precisamente a la Iglesia peregrina está dedicado el punto 8 de la Carta apostólica “Novo millennio ineunte” de S.S. Juan Pablo II al Episcopado, al clero y a los fieles, al concluir el Gran Jubileo del año 2000, del 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, del año 2001. Y en la introducción se lee: «La alegría de la Iglesia, que se ha dedicado a contemplar el rostro de su Esposo y Señor, ha sido grande este año. Se ha convertido, más que nunca, en pueblo peregrino, guiado por Aquel que es el gran Pastor de las ovejas (Hb. 13,20)».

 

         Sin otro particular, recibe un cordial saludo de Colores.

         Carlos Peinó Agrelo



 


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