Domingo, 31 de agosto de 2008

 

Día 29 de Agosto
El Martirio de San Juan Bautista

 

 

Santa Pureza

 

 

Parece, y es verdad, que en todo momento debemos ser puros. "¿Qué tal la virtud de la Pureza?", he preguntado en ocasiones en la dirección espiritual. "Bien..., normal...", suelen responder. Y, a continuación, prosiguen con algo así como que en ese aspecto no tienen problemas, pues son personas sencillas, ocupadas en sus cosas, que procuran no herir a sus semejantes y cumplir las propias obligaciones con justicia. Está claro, que no han comprendido la pregunta; que posiblemente existe en este caso, como en otros, una indeseable alianza entre la ignorancia y la falta de exigencia en el sujeto, que conduce a que muchos ni siquiera lleguen a plantearse vivir la sexualidad con los criterios de Jesucristo. Porque la Pureza –la Santa Pureza– es la virtud cristiana gracias a la cual se regula la capacidad generativa de acuerdo con la recta razón iluminada por la fe. Por lo tanto, no viven esta virtud humana y cristiana, los que incurren, consigo mismos o con otros, en acciones deshonestas, contrarias a la castidad, o se ponen en peligro de cometerlas.


        No se nos escapa que en nuestros días, quizá más que en otras épocas, parece cosa normal el ejercicio de la sexsualidad al margen de la trasmisión de la vida; que el sexo –desprovisto de su sentido y finalidad originales– es para algunos casi sólo otra forma de esparcimiento y también objeto de comercio. No es posible analizar ahora con alguna profundidad este fenómeno, ni en sus orígenes, ni en sus consecuencias, claramente presentes, por lo demás, en nuestra cultura. Supliquemos, en cambio, para todos la limpieza de corazón y de cuerpo, que, como anunció Jesucristo en las bienaventuranzas, es imprescindible para contemplar a Dios: Bienaventurados los limpios de corazón porque verán a Dios. La virtud de la castidad, sin ser la primera en el orden de las virtudes, es, sin embargo, imprescindible para vivir otras muchas, entre ellas, la caridad: el amor a Dios y al prójimo en que consiste la esencia de la perfección cristiana.


        Nos serviremos de algunos textos de san Josemaría, tomados todos ellos de Camino, para continuar nuestra meditación sobre esta virtud:


        ¿Pureza? —preguntan. Y se sonríen. —Son los mismos que van al matrimonio con el cuerpo marchito y el alma desencantada... ¡Cuántas veces nos encontramos por desgracia con esta paradoja! Es una pretendida alegría por haber "superado" lo que algunos llaman "perjuicios" únicamente religiosos. Esa falsa risa, tantas veces inducida por la moda, por el qué dirán..., por no ser menos..., viene a ser como el "canto del cisne": el preludio de una amargura y un desengaño, de los que algunos luego no saben o no quieren retornar. Porque parece claro –de modo especial en ciertos ambientes culturales– que la vida pública, la calle..., no colabora positivamente con el ejercicio de esta virtud. El cristiano comprometido con su fe lo sabe, y no le resulta extraño, por lo tanto, vivir contracorriente en este aspecto de su vida. Como tampoco se deja amedrentar por sentirse solo y hasta raro entre una sociedad que parece haber cambiado sus fines naturales. Los hijos de Dios, responsables y orgullosos de su condición, no se arredran:


        Hace falta una cruzada de virilidad y de pureza que contrarreste y anule la labor salvaje de quienes creen que el hombre es una bestia.
—Y esa cruzada es obra vuestra
, asegura también san Josemaría. La verdad no la consigue ni garantiza la mayoría. La Historia de la Salvación cuenta con abundante experiencia en este sentido. Recordemos, sin ir más lejos, a aquellos pocos discípulos de Jesús que lograron cambiar la cultura de todo un imperio; eso sí, a costa de sí mismos. Hoy como ayer los cristianos estamos convencidos del triunfo de Dios con nosotros, o también, el triunfo de los hombres en la causa de Dios: las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella, nos tiene asegurado Cristo. La Iglesia y su tan controvertida doctrina no pueden dejar de triunfar. ¡Ojalá queramos estar del lado de los que van a ganar!


        Además, vivir esta virtud no es para tanto. Sólo parece imposible a los que han claudicado sin apenas lucha: sin el empeño por la Santa Pureza que si ponen, en cambio, en otros ideales, quizá no tan nobles.


        Cuando te decidas con firmeza a llevar vida limpia, para ti la castidad no será carga: será corona triunfal. En efecto, asegura el Santo de lo ordinario, la pureza cuesta menos –aunque siempre habrá que esforzarse– si hay una decisión firme de vivir limpiamente, evitando las ocasiones de pecado, como evita el contagio infeccioso quien quiere permanecer sano. Porque el que vive esta virtud, notando humana y espiritualmente sus efectos, está en condiciones de valorar su excelencia, sin recurrir al autoengaño de los que dicen sentirse bien, cuando se dejan arrastrar por sus pasiones y debilidades. Así lo recuerda también san Josemaría:


        Me escribías, médico apóstol: "Todos sabemos por experiencia que podemos ser castos, viviendo vigilantes, frecuentando los Sacramentos y apagando los primeros chispazos de la pasión sin dejar que tome cuerpo la hoguera. Y precisamente entre los castos se cuentan los hombres más íntegros, por todos los aspectos. Y entre los lujuriosos dominan los tímidos, egoístas, falsarios y crueles, que son características de poca virilidad". Recordemos la personalidad y conducta de Herodes.


        La fortaleza necesaria para vivir esta virtud no será, casi nunca, un alarde de resistencia en los momentos de tentación, sino la energía humilde de quien es consciente de su debilidad y no consiente con la ocasión: No tengas la cobardía de ser "valiente": ¡huye! Así lo aconsejaba el Fundador de la Obra y así se lo pedimos a Santa María, Madre nuestra.


NOVEDADES FLUVIUM


Publicado por verdenaranja @ 19:17  | Espiritualidad
Comentarios (7)  | Enviar
Comentarios
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 01 de septiembre de 2008 | 4:42
El verdadero amor esta acompa?ado del temor de Dios es saber respetar sus cuerpos por que cada uno de nosotros debe ser un templo de Jesus y la mujer una santisima Virgen orientada por nuestra madre divina, cuando se pierde el temor se pasa al descaro
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 01 de septiembre de 2008 | 4:46
Cuando hay unos jovenes que no han tenido relaciones sexuales sienten un temor a serlas ese temor es por que Dios esta en sus corazones no debemos de irrespetar este temor si no a vivar nuestra llama de la orientacion de Dios, pedir le que nos guie.
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 01 de septiembre de 2008 | 4:50
En el caso de irresistibilidad la pareja debe de protejerce con preservativo unicamente por que eso es como cuando hay dos claves electricos que van por un mismo tubo la negativa y la positiva, si los cables estan protegidos se torceran y no hay chispazo
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 01 de septiembre de 2008 | 4:53
Pero si esos cables estan pelados sucede la descarga igual somos el hombre y la mujer si estamos pelados sucede el chispazo para una nueva vida que ante la luz de dios es irrevisible cualquier manipulacion a esa nueva vida es un aborto.
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 01 de septiembre de 2008 | 4:56
Pero lo grandioso es que sea una pareja vendecida por Dios en la iglesia y asi hay las dos fuerzas de la inocencia y el amor para formar una sagrada familia como ejemplo de Jose y Maria que son los protectores de cada hogar vendecido por Dios.
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 01 de septiembre de 2008 | 4:59
Las parejas que contraen matrimonio se unen para procrear pero en el caso que no se quieran tener hijos y esperar un tiempo deben de protejer sus relaciones con preservativo y nada pasa no se puede con pastillas por que es aborto.
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 01 de septiembre de 2008 | 5:04
si hay el mas minimo contacto sin protecion hay chispazo y todo cambia si el matrimonio por X o Y motivo no ejendra hijos, si desean avanzar espiritualmente se tienen que protejer por que si estan uniendo las naturalezas la espiritualidad es muy dificil.