Lunes, 15 de septiembre de 2008

DOMINGO 25 DEL TIEMPO ORDINARIO / A
21 de septiembre de 2008

 

El Señor, que no actúa siguiendo los criterios huma­nos, esté con todos vosotros.

 

Hemos empezado ya un nuevo curso. El inicio de cualquier actividad es siempre un buen momento para hacer planes para el futuro, para retomar el trabajo con aliento renovado, para volver a empe­zar con ilusión, para revisar el pasado y hacer propósitos de mejorar. Y eso lo podemos aplicar también a nuestra vida de fe. El nuevo curso ten­dría que llevarnos a una renovación en profundidad de nuestra vida cristiana, personal y comunitaria. Que la Eucaristía de este domingo nos anime y nos ayude en este camino.

 

A. penitencial: En silencio, pongámonos ante Dios.


Tú, que nos ofreces un modo de vivir diferente. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Tú, que das la misma recompensa a todos los que te siguen. CRISTO, TEN PIEDAD.

Tú, que eres infinitamente bueno. SEÑOR, TEN PIEDAD.

 

1. lectura (Isaías 55,6-9): El profeta es el hombre que, en nombre de Dios, invita al pueblo a la conversión, al cambio del corazón. Ante todo lo que Dios ha hecho en favor de su pueblo, Israel no puede menos que corresponder cambiando su estilo de vida. Esta tendría que ser también siempre nuestra actitud.

 

2. lectura (Filipenses 1,20c-24.27a): Pablo, desde la cárcel, escribe esta carta que leeremos durante unos cuantos domingos. Como tantas otras veces, el após­tol abre su corazón a sus hijos en la fe y les expresa cuáles son sus sentimientos y, sobre todo, cuáles son las motivaciones profundas que dan sentido a su vida.

 

Oración universal: Oremos a Dios nuestro Padre para que su amor, su paz, su luz, transformen nuestras vidas y las de todos nuestros hermanos. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, SEÑOR.


Por todos los cristianos: que lleguemos a ser una sola familia unidos en la misma fe. OREMOS:


Por el nuevo curso que estos días iniciamos, en la parroquia, en las escuelas, en todas las actividades.

Que lo vivamos con mucho ánimo y espíritu cristiano.
OREMOS:


Por los que colaboran en entidades y asociaciones al servicio de la justicia, la paz y la igualdad. Que Dios les bendiga, y encuentren el apoyo que necesitan en su labor. OREMOS:


Por los campesinos. Que vean su esfuerzo más reco­nocido y valorado, y puedan vivir dignamente de su trabajo. OREMOS:


Por nosotros, los que nos hemos reunido en esta Eucaristía. Que abramos nuestros corazones para recibir el amor y la gracia del Señor. OREMOS:


Escucha, Señor, la oración de tu pueblo reunido, y muéstranos tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro: Al rezar ahora con la oración que Jesús nos enseñó, pidamos con especial insistencia que venga su Reino para que el mundo se rija con el proceder de Dios. Unidos a Jesucristo, nos atre­vemos a decir:


CPL


Publicado por verdenaranja @ 23:14  | Liturgia
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