S?bado, 04 de octubre de 2008

Declaración de Su Exc. Mons. Celestino Migliore, Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU en su intervención en el Encuentro Plenario de Alto Nivel bajo el tema: “Necesidad de progreso de África: el estado de actuación de los diversos compromisos, los desafíos y perspectivas para el futuro” en el ámbito de la 63ª Asamblea General de las Naciones Unidas, que se realizó en el Palacio de Cristal de la ONU en New York el 22 de Septiembre de 2008.

 
Sesión 63 de la Asamblea General de las Naciones Unidas 
Nueva York, 22 de Septiembre de 2008

 

Sr. Presidente,

África ha jugado siempre un importante papel en los diversos retos tratados cada año por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Durante los últimos 60 años África, con particularidades históricas y geográficas, ha desafiado la capacidad de las Naciones Unidas de llevar a cabo los altos ideales consagrados en su Capítulo de paz y prosperidad para todos. La historia reciente ha demostrado también la capacidad de los gobiernos africanos a armonizar su amplia colección de intereses y necesidades locales, su gran diversidad cultural y los especiales desafíos geográficos y climáticos con la necesidad de coordinar una respuesta común a los serios problemas que afectan sin distinción a todo el continente.

 

Los éxitos conseguidos en la consolidación de independencia, la superación de conflictos ideológicos del siglo veinte, la abolición del apartheid,  y más recientemente la fortaleza de la Unión Africana y las muchas otras estructuras regionales de cooperación,  son un signo de esperanza para el potencial de África. Es ahora el momento de permitir y promover un sentido africano de propiedad en liderar un proceso de desarrollo sostenido y sostenible que libere a todas las personas de África del azote de la extrema pobreza.

 

La Santa Sede elogia este encuentro muy oportuno dirigido a evaluar la implementación de los diversos compromisos propuestos por la comunidad internacional así como los esfuerzos que están siendo tomados a nivel nacional por toda África.

 

Mi delegación expresa su aprecio por el Informe del Secretario General. La Santa Sede se hace eco del llamado del Informe a la acción concreta y cree que el reparto debe ser el principal resultado en los niveles internacional, regional y nacional. La Declaración política constituye una guía efectiva para tal acción concreta si está acompañada por la voluntad política de poner sus aspiraciones en práctica.

 

El desarrollo de África es una gran oportunidad para todo el mundo dados sus recursos humanos y único clima y diversidad cultural. África es el “más joven” de los continentes con el sesenta por ciento de su población por debajo de 25. En un número de países africanos el crecimiento ha mantenido un ritmo con aquel de las naciones desarrolladas, e incluso superado. Tal crecimiento, corroborado en el Informe del Secretario General, es debido no sólo a la mejora de los términos de cambio  de materias primas sino también a la mejora generalizada en los métodos de gobierno.

 

A pesar de esto, no obstante, el crecimiento económico reciente no ha sido suficiente para liberar de la pobreza extrema a grandes segmentos de la población de África, y el promedio de esperanza de vida permanece uno de los más bajos del mundo. Claramente todavía hay que recorrer un  largo camino para mejorar la salud de las personas de África.

 

Señor Presidente,

Mi delegación tiene el honor de esbozar aquí las experiencias del día a día de muchas comunidades de la Iglesia Católica presente en todo el continente, incluso en los rincones más remotos, que comparten las cargas así como las alegrías y realizaciones de muchos africanos. En la lucha contra el SIDA/HIV así como en terrenos de educación y salud, la  Iglesia Católica permanece en la vanguardia tanto en términos de extensión de su red de solidaridad como en la calidad de sus programas.

    

Fortalecidos por esta experiencia, la Santa Sede anima a los participantes en este encuentro de Alto Nivel a continuar una auténtica asociación en la que los países africanos no sean simplemente un receptor de ideas y ayudas programadas desde fuera, sino un verdadero agente de su propio desarrollo.

 

Las dificultades presentes para alcanzar un consenso en todo el mundo en las reglas internacionales de comercio podrían servir como un impulso  para relanzar una serie especial para África y para los LDCs, con el alcance del fortalecimiento del comercio regional y  con una vía adecuada de insertarlo en el contexto internacional,  dando así una contribución sustancial a la reforma de estructuras africanas de producción.

 

El propósito de un medioambiente internacional, financiero y comercial, laboriosamente planeado y puesto en práctica para África debería ser doble: primeramente, la creación  de empleo urbano suficiente y productivo para la población joven de África; segundo, la promoción de una  inversión en un sistema sostenible agrícola de familia capaz  de reunir los requisitos de alimento de toda la población africana rural y urbana  y capaz de contribuir a los beneficios de comercio de sus países.

 

La integración creciente de NEPAD en las estructuras de la Unión Africana es un signo verdaderamente positivo de progreso en la propiedad africana de su propio desarrollo.

Las culturas africanas tienen un agudo sentido de solidaridad y vida de comunidad. Tal preciosa herencia es una ventaja sobre la que los Gobiernos y sociedad africana deberían construir en orden a obtener resultados efectivos. Al mismo tiempo, la conservación de familias africanas y su identidad cultural deben ser el objetivo final de todos los planes económicos de desarrollo y también la medida definitiva de su efectividad.

Hoy salgamos de este Hall con la esperanza que este encuentro de Alto Nivel será un paso más a lo largo del camino de responsabilidad compartida para alcanzar este noble objetivo.

Gracias, Señor Presidente. 

(Traducción particular no oficial desde el inglés)

 


Publicado por verdenaranja @ 23:13  | Hablan los obispos
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