Martes, 07 de octubre de 2008

DOMINGO 28 DEL TIEMPO ORDINARIO / A
12 de octubre de 2008

 

El Señor esté con vosotros.


El domingo es un día importante en el ritmo de nuestra vida. El domingo -y también el sábado por la tarde- es el día del descanso, de la fiesta, de la tranquilidad, de encontrarse más fácilmente con los de casa, con los amigos.

En este día de fiesta nos reunimos también como cristianos. Es el día del Señor. El día en que él, Jesucristo, nos convoca. Y nosotros, al oír su llamada, venimos aquí, a escuchar la Palabra y a participar de la comida que él mismo nos prepara. Unidos como comunidad, celebramos el encuen­tro de la salvación y de la vida.


A. penitencial: Para participar de este encuentro de salvación, debemos prepararnos, debemos tener el espíritu bien dispuesto. Oremos ahora en silen­cio.


Tú que nos invitas a tu mesa. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Tú que nos das como alimento tu cuerpo y tu sangre. CRISTO, TEN PIEDAD.

Tú que con tu mano amorosa nos guías por el camino de la vida. SEÑOR, TEN PIEDAD.

 

1. lectura (Isaías 25,6-10a): La primera lectura de este domingo nos anuncia el futuro que Dios quiere y pre-para para toda la humanidad. El profeta, como en un gran poema, describe con entusiasmo el banquete delicioso, la liberación de todo dolor y todo mal que Dios promete.

Salmo (22): Dios nos promete el festín delicioso de su Reino, Dios nos anuncia la desaparición de todo dolor y todo mal. Cantemos a nuestro Dios. El es el pastor que nos guía y nos acompaña con su bondad y su misericordia.



2. lectura (Filipenses 4,12-14.19-20): San Pablo agra­dece a los cristianos de Filipos la ayuda económica que le han prestado, y que Dios recompensará. Pero al mismo tiempo habla de la fuerza de Dios que le hace capaz de vivir en cualquier situación.

Oración universal: El Señor nos ha invitado a su ban­quete. Nos ha recogido de los cruces de los cami­nos y nos ha hecho entrar en la sala de la boda. Y ahora nosotros, antes de participar de este alimento de vida, miramos hacia el mundo entero, y oramos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.


Por los hombres y mujeres de todos los pueblos de la tierra, convocados por Dios a la vida plena de su Reino. OREMOS:


Por el pueblo judío, llamado también a participar de la mesa preparada por Jesucristo. OREMOS:


Por los gobernantes y los políticos, por los respon­sables de la economía, por los que tienen poder en este mundo. OREMOS:


Por todos los que no tienen lo necesario para vivir.
OREMOS:

Por los que nos han ayudado a crecer en la fe. OREMOS:


Por los que estamos reunidos aquí para celebrar la Eucaristía, en la mesa del amor de Dios. OREMOS.


Escucha, Señor, nuestra oración, y haz que la humanidad entera pueda participar del banquete de tu vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro: Unidos a Jesucristo, ahora, antes de participar de su mesa, nos atrevemos a decir:



CPL 


Publicado por verdenaranja @ 22:30  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios