S?bado, 11 de octubre de 2008

 Por gentiliza de Carlos Peinó Agrelo, peregrino,  cursillista y colaborador en la Positio super virtutibus del Siervo de Dios Manuel Aparici.


MANUEL APARICI

SU ESTANCIA EN LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE SALAMANCA, FACULTAD DE TEOLOGÍA

Desde el 1/10/1947 hasta el 30/5/1950, fecha en que es designado

Consiliario Nacional de los Jóvenes de Acción Católica

 

(Parte Primera)

(Cuarta Parte)
(Tercera Parte)

        

6.      ¿Permanecer en irlandeses o cambiar al Colegio de Santiago?

 

         Meses después de su llegada a Salamanca pasó del Colegio de Nobles Irlandeses al Colegio Mayor Santiago Apóstol, no sin antes pedir consejo a D. José María García Lahiguera.

         Con fecha 22 de noviembre de 1947 éste en contestación a la suya [carta ésta que no se ha encontrado entre sus escritos y documentos], le dice:

         «Me pides sólo cuatro letras para darte mi parecer y aún consejo respecto a tu permanencia en Irlandeses o cambio al Colegio de Santiago. Yo querría contestar a tu extensa carta con algo más de cuatro líneas. Pero si espero tiempo más olgado que el presente, me encontraré con no atender a tu requerimiento urgente. Van, pues, cuatro líneas sobre tu consulta y … dos más: sobre tu espíritu.

         »Me parece oportuno tu cambio de residencia, ya que los tétricos “térmicos”, en este caso los veteranos “Marcelino y Batanero” te hablan de doce grados bajo y lo demás. La prudencia tiene su campo y sus límites. Sin dar un cuarto al pregonero, lo haces y se ha terminado. Da cuenta de ello, exponiendo motivos, al Sr. Obispo Auxiliar [D. Casimiro Morcillo].

         »Y de tu espíritu, esas dos líneas: Es acertado el camino espiritual que tu alma va recorriendo; por tanto, síguelo sin temor, antes bien afianzando e intensificando esa intimidad amorosa con quien es para el sacerdote el confidente más entrañable. Y pide mucho por los suyos, “pro eis”.

         »Ruega para que quien tanto dice de esto, lo viva alguna vez, tu buen padre en Cristo.

         »P/S. Un abrazo a los madrileños, y a Gálvez un estirón de orejas por su éxito, que era de esperar» [1].

 

         En fecha que se desconoce hace unas reflexiones sobre el Colegio, en nota manuscrita incompleta como otras muchas que figuran entre sus escritos y documentos.

 

         «[...] El Colegio –escribe–, al pretender formar sacerdotalmente al núcleo selecto de vocaciones sacerdotales surgido del movimiento apostólico suscitado por León XIII, Pío X y Pío XI con la Acción Católica y principalmente con la Juventud, habrá de proyectar su ideal o empresa en la misma línea en que sus colegiales lo empezaron a vivir en la Juventud de Acción Católica; puesto que la conciencia más o menos refleja que adquirieron de que la consecución de ese ideal valía más que su propia vida fue lo que les determinó a entregarse a Cristo para que les participara su sacerdocio.

         »El ideal cristiano de la generación del siglo XX lo concretó S.S. Pío XI en la “Mit Brennender Sorge” al decir: “Una Cristiandad en que todos los miembros vigilen sobre sí mismos; que desechen toda tendencia a lo puramente exterior y mundano; que se atengan seriamente a los preceptos de Dios y de la Iglesia, y se mantengan, por consiguiente, en el amor de Dios y en la solícita caridad para el prójimo, podrá y deberá ser ejemplo y guía para el mundo profundamente enfermo, que busca sostén y dirección si es que no se quiere que sobrevenga una enorme catástrofe o una decadencia indescriptible”.

         »Y la Juventud de España por medio de la Acción Católica se adscribió a él, prometiendo cooperar a la gracia para hacer de nuestra Patria y de los Pueblos Hispanos la Vanguardia de esta Cristiandad.

         »Todas nuestras vocaciones tienen el sentido renovador de la vida cristiana que aparece en las Encíclicas Pontificias, substrato profundo de nuestra formación.

Ahora bien, esta misión ... » (Así terminan sus reflexiones).


         7.      A los cuatro meses de su llegada, Dios le prueba con la

                   enfermedad de su madre

 

         Preocupado por la salud de su madre, solicita consejo a D. Camisiro Morcillo, Obispo Auxiliar de Madrid-Alcalá. Éste le contesta [2] que «no cabe, en el asunto que propones, darte un consejo sin riesgo de equivocarse. Pero voy a intentar dártelo condicional: Si los médicos opinan que a tu madre puede repetirle pronto el ataque, puedes y debes venir a terminar el curso en Madrid. Pero, si como sucede frecuentemente en estos casos, el primer ataque no va seguido del segundo y tercero sino después de meses y años, no debes perder los cuatro meses de curso que llevas en Salamanca.

         »Más me inclino a recomendarte que te quedes ahí porque confío en que el nuevo ataque se hará esperar, y, en último caso, para el curso próximo a la vista del curso de la enfermedad de tu madre se podría decidir. Sin embargo, procede tú con libertad y decide según la prudencia te aconseje ... ».

 

         Tres días después, el 23 de enero, el Dr. D. Javier García de Leániz Aparici, primo del Siervo de Dios y testigo en su Causa de Canonización, le dice:

 

         «El acceso sufrido por tu madre hace unos días no fue tan siquiera un amago de angina de pecho, ya que se trató únicamente de una crisis de nostalgia algo más fuerte que las molestias que periódicamente aquejan en el pecho, pero sin llegar, ni mucho menos, a la intensidad de aquel otro que tuvo estando tú aquí. […]. Por eso, creo que debes estar tranquilo ya que, dentro de la seguridad que cabe en medicina, es muy improbable que estas crisis degeneren en una verdadera angina de pecho».

 

         8.      Ya está en el Colegio de Santiago. Esto también le exige ser santo

 

         Por carta de fecha 18 de mayo de 1948, el Siervo de Dios le dice a Sor Carmen:

 

         «Estoy en el Colegio de Santiago, esto también me exige ser santo; no tengo cargo alguno; en él soy Manolo, pero Manolo tiene obligación de ser luz en lo alto del candelero.

         »Encomienden mucho la Academia Sacerdotal del Beato Juan de Ávila. Los alumnos sacerdotes de la Universidad estamos unidos en amor de servicio de Cristo mediante Vanguardia de Cristiandad. Soñamos con hacer de esta Universidad mente y corazón de la Hispanidad, pero, aunque el Señor bendice los esfuerzos, todavía su sacerdote no se le ha entregado del todo. No olviden nuestra hermandad; siento que me ayudan, pero fuercen al Señor para que me venza.

         »Termino, son las dos de la madrugada y ha sido intensa la jornada.

         »En Jesús, en su Corazón, víctimas, ustedes y yo, por sus almas, las bendice en Jesús este su pobre sacerdote.

         »P/S. Encomienden también las gestiones económicas pro Colegio de Santiago» [3].

 

         Once meses antes, el 10 de julio de 1947 [no estaba todavía en Salamanca, estaba de coadjutor provisional en San Lorenzo de El Escorial], le dice a Sor Carmen:

 

         «[...] Mi estancia en Salamanca y probablemente en el Colegio de Santiago decidirá a tu hermano Pepe a ir allí, pues el quiso venir a Madrid porque aquí estaba yo; pero además me permitirá trabajar por la incorporación a la empresa “España y lo hispánico Vanguardia de Cristiandad” entre todos los estudiantes de estas Órdenes [4] y de las distintas Diócesis de España y tal vez de Hispanoamérica, puesto que se está trabajando para la apertura de un Colegio Hispanoamericano.

         »Verás que siento mi vocación y me reconozco instrumento ; pero ayudadme; yo sé que Él me escogió porque era el tipo medio del joven español frívolo, pecador, indiferente en religión y hasta un poco anticlerical, pero con un corazón  capaz de entregarse a Él en cuanto me mostrara –como lo hizo– que murió de amor por amarme. Este conocimiento, que Él me dio, de la miseria radical mía fue la gracia grande que alentó mi vida de Presidente. ¡Cómo dudar de que su gracia pudiera hacer santos a mis muchachos de España, cuando su gracia me había transformado a mí en lo que era! ... » [5].

 

         9.      Nuestra Academia sacerdotal ¿Una Academia más?

 

         Bajo el título «Nuestra Academia Sacerdotal: ¿Una Academia más?», la revista «Incunable», 1 (1948) 4, publica lo siguiente, sin firma [6]:

 

         «No lo quisiéramos. Ha surgido bajo el patronazgo del Maestro Evangelizador de la Andalucía en el ambiente universitario de esta Salamanca que rezuma en su historia y en su arte saber y reconquista. Digámoslo así sencillamente: No es más que la resultante de los deseos que anidan en los pechos de todos los sacerdotes españoles en la hora presente: Unidad, pensamiento firme y de líneas seguras siempre perennes y siempre nuevas, y, en suma, caridad, celo sacerdotal. No cabía decir más. En el Colegio Mayor “Jaime Balmes”, sacerdotes universitarios, reunidos semanalmente, estudian los grandes problemas del sacerdocio actual en orden a la vida de la Iglesia, y, sobre todo, del sacerdocio, que, por su posición, ha de encauzar al mundo intelectual. No cabe duda: Ante la desorientación de la intelectualidad, necesitamos ciencia y espíritu: No somos los primeros es verdad, pero tampoco debemos dormirnos sobre lo ya andado.

         »Nos apoyamos, ante todo, en esa unidad que existe, pero latente acaso. Este grupo de diversos sacerdotes de diversas regiones y Diócesis somos símbolo de la hermandad de todo el sacerdocio español. Es necesario polarizar en la unidad de nuestro sacerdocio la atención de todos los que participamos de él. “Unum sint”. No olvidemos, el mismo traje talar, aunque variado en sus formas y en sus colores, no es más que la expresión única que nos señala como un mundo aparte del otro, aunque a él ordenado. Para esa unidad, los primeros quisiéramos serlo nosotros. En el Reglamento de nuestra Academia figura un artículo en el que se advierte: Pueden perte-necer a la misma todos los sacerdotes y clérigos residentes en Salamanca de ambos cleros. (hemos anotado “ambos cleros”, aunque, dicho sea de paso, esta frase no nos suena, porque, a la verdad, ¿no es una tan sólo la porción de la heredad del Señor? ¿Puede haber, por tanto, más que un único clero?

         »Intentaremos trazar, en segundo término, una línea de orientación clara en el pensamiento religioso moderno. No nos apartamos de las enseñanzas tradicionales, pero quere-mos concrecionarlas, amoldarlas, darles matiz viviente, actual, para el mundo en el que nos desenvolvemos. No queremos alejarnos tampoco de las grandes figuras del apostolado y del intelectualismo, tanto eclesiástico como seglar, y por ello es norma de nuestro Reglamento escuchar en nuestras reuniones la voz de estos avisados maestros. Prueba de nuestros pro-pósitos, este periódico, con aire revolucionario tal vez, pero en el fondo nada más que con el espíritu vitalista de la Iglesia de Cristo. Este órgano será el diagrama del movimiento de nuestra Academia.

         »Caridad y celo sacerdotal, lo hemos apuntado ya:  Somos para el mundo. Ese mundo nos lo han madurado ya generaciones pasadas. Espera sólo los rayos últimos de la luz solar, espléndida, que dore esos frutos, y la mano impulsiva que los recoja.

         »Con la aprobación y bendición del Sr. Obispo de Salamanca, Gran Canciller de la Universidad Pontificia, hemos comenzado nuestras tareas. Queremos ser, no una Academia más, sino una Sección de la gran Academia sacerdotal que formamos todos los sacerdotes apóstoles en el campo de nuestra España [...]. ¡Comillas, Granada, Roma, Salamanca, Seminarios de la Patria!: Somos un sólo Ideal y un sólo amor».

 

         10.    Academia Sacerdotal

 

         En fecha que se desconoce, el Siervo de Dios redacta el texto de una Academia Sacerdotal; texto que se ofrece seguidamente tal y como ha aparecido entre sus escritos y documentos por su similitud con el apartado anterior:

         «Concepto de una Academia Sacerdotal. Difícil es definir. “Adsunt colectivo”.

         »Más que definir, indagar.

         »Él nos reunió (distintas Diócesis y Naciones; distintas edades y experiencias) en un sacerdocio común (aspiración común realizada = arsenal de Salamanca, mismo espíritu de verdad, de justicia y de amor) prestos a servir y sacrificarnos con entusiasmo de “cruzados” (Dios lo quiere = llamamiento del Papa; supervivientes de la Cruzada, amigos y hermanos (mártires y héroes) con el Papa (inclinamos nuestra frente a su memoria-testamentarios; reconocemos nuestra deuda: por su muerte, vivimos; por su muerte, podemos formarnos) podemos formarnos (pudo haber Seminarios; hay una Pontificia; son diácono invisible de nuestras ansias).

         »Se tambaleaba el edificio del catolicismo en nuestra Patria y quiso el Señor recimentarlo con huesos y sangre de mártires.

         »Por eso, con entusiasmo de cruzados unidos en un espíritu de verdad, de justicia y de amor, prestos a servir y sacrificarnos por la misma Empresa que ellos: que sea católica el alma de la sociedad futura.

         »Tamaña Empresa requiere, lo dice el Papa, apostolado gigante.

         »¿Apóstoles gigantes? No. (Soberbia, vanidad, hinchamiento del “yo” y división).

         »Apóstol gigante = Cristo, la Iglesia”».

 

         En otra ocasión, en fecha que también se desconoce, escribe:

 

         «Comunión de sacerdotes alumnos para ahondar en el conocimiento vital del Sacerdocio del Maestro.

         »Concepto vago: Peligro en querer definir las Obras nacientes que suscita el Espíritu de Dios. Definir es poner límites.

         »Se trata de saber que quiere Él y Él significa su voluntad por las circunstancias.

         »Sacerdotes-españoles alumnos de la Universidad Pontificia de Salamanca en 1948.

 

         »Sacerdotes

 

         »“Ex hominibus assumptus”: Con todos sus valores humanos.

         »“Pro hominibus constituistus in his quae sunt ad Deum”: Mediadores-comunión con los dos extremos: cono-cimiento de Dios y de los hombres.

 

         »Españoles

 

         »No hemos elegido nacer en España, sino que Él mismo que nos eligió “ab aeternum” para hacernos partícipes de su Sacerdocio, nos hizo nacer en España.

         »No podemos desconocer las gracias que Él derramó en nuestra Patria a lo largo de los siglos. Y menos la de la Cruzada de la que nos hizo coetáneos».


 
[1]  C.P. pp. 8579-8580.

 [2]  La carta de contestación lleva fecha 20 de enero de 1948 (Página web de a Asociación de Peregrinos de la Iglesia: ww.peregrinosdelaiglesia.org).

 [3]  C.P. pp. 1768-1769.

 [4]  En Salamanca estaban las Casas de Estudio de casi todas las Órdenes y Congregaciones religiosas.

 [5]  C.P. pp. 1741-1744.

 [6]  Por su estilo, texto, etc., se puede afirmar que su autor es el Siervo de Dios.

 


Publicado por verdenaranja @ 0:00  | Espiritualidad
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