Lunes, 13 de octubre de 2008

Guatemala (Agencia Fides) - Los Obispos de Guatemala han emitido un comunicado al término de la celebración de la reunión plenaria ordinaria en el que ofrecen su “palabra de pastores ante algunas situaciones que vive el país en el momento actual”.

 

 

COMUNICADO

de la Conferencia Episcopal de Guatemala

10 de octubre de 2008

 

 

Confía en el Señor y haz el bien,

habita tu tierra y practica la lealtad (Sal 37, 3)

 

1. Al término de nuestra reunión plenaria ordinaria, los Obispos de la Conferencia Episcopal de Guatemala presentamos ante los miembros de la Iglesia Católica así como ante los hombres y mujeres de buena voluntad nuestra palabra de pastores en relación con algunas situaciones que vive el país en el momento actual.

 

2. Vemos como expresión de esperanza los grandes esfuerzos que realizan hombres y mujeres, pobres, indígenas, campesinos y jóvenes, para enfrentar las difíciles circunstancias sociales y económicas actuales. Damos gracias a Dios y felicitamos a todos los que trabajan con responsabilidad día a día por la superación personal y por el sostenimiento de sus familias y luchan para contribuir al bienestar del país y a la solución de problemas que nos agobian.

 

3. Nos indigna la falta de respeto a la vida humana que hace que la ola de violencia en que vivimos inmersos sea cada día más grande. El narcotráfico así como el crimen organizado se enseñorean de más y más regiones del país captando a un mayor número de jóvenes como agentes, sicarios y encubridores de actos horrendamente criminales. Las cifras de homicidios en el país así como la particular crueldad con que muchos de ellos son cometidos nos indican que las fuerzas criminales son cada vez más poderosas y más impunes. La Iglesia proclama con la convicción de su fe en Cristo, “que la violencia es un mal, que la violencia es inaceptable como solución a los problemas, que la violencia es indigna del hombre” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 496).

 

4. La administración de justicia goza cada vez de menor credibilidad. Se generaliza por todo el país la percepción de que la impunidad es la más poderosa aliada del crimen. Por ello cada vez más personas consideran que la única salida es la actuación de grupos ciudadanos que, al margen de la ley y del derecho, toman acciones de hecho para eliminar presuntos o reales criminales. Por otra parte, la debilidad profunda del Estado para enfrentar, con eficacia y con la ley en la mano, al crimen organizado y lo poderoso de éste último nos está empujando como país hacia escenarios de ingobernabilidad, cosa que nos preocupa profundamente.

 

5. De muchas maneras la ciudadanía ha podido constatar que la Policía Nacional Civil es una institución débil, que se ha corrompido en muchos de sus miembros y ha sido infiltrada en no pocos casos por bandas criminales. Por eso el Gobierno ha propuesto como alternativa para garantizar la seguridad aumentar el número de miembros del Ejército para asignarle funciones policiales. Esa no es la función del ejército en una sociedad democrática. Por eso miramos con satisfacción las acciones que se han tomado últimamente para fortalecer la Policía Nacional Civil y que parecen encaminadas hacia una profesionalización de la institución.

 

6. La abundancia de lluvias durante este invierno ha deteriorado gravemente la infraestructura vial, ha destruido viviendas, ha arruinado cosechas. Muchas personas han resultado damnificadas. Pedimos al Gobierno que asigne cuanto antes los recursos necesarios para reparar las vías de comunicación, imprescindibles para sostener la vida económica del país; que implemente políticas encaminadas a paliar las hambrunas que se avecinan sobre todo en lugares donde los campesinos han perdido sus cosechas. Exhortamos a todos a la solidaridad con los más pobres y necesitados.

 

7. El apoyo a los más pobres nos parece una obligación fundamental del Estado. Consideramos encomiable el apoyo que ofrece el Gobierno a los sectores más empobrecidos, pero censuramos las tentaciones de politizarlo y de establecer mecanismos clientelares que ayudan materialmente pero rebajan en dignidad y perpetúan la pobreza cuando no favorecen la productividad. Por ello los pequeños comerciantes y empresarios que activan la economía y crean trabajo, y los consumidores que se guían por la austeridad contribuyen de manera significativa en la construcción de una economía de rostro humano.

 

8. Pedimos al Ejecutivo que presente ante el Congreso la Ley de Desarrollo Rural consensuada con las organizaciones sociales; y al Congreso que la apruebe en cumplimiento de su mandato de legislar para alcanzar el bien común. Urge también la aprobación de la nueva ley de minería y la de tenencia de armas. Por otra parte la reciente aprobación de la Ley de Acceso a la Información Pública, que facilitará la fiscalización de las acciones de los organismos del Estado, fortalecerá el estado democrático.

 

9. La crisis financiera en los Estados Unidos de América es un motivo de alarma para todos y fuente de preocupación. Solicitamos a las autoridades bancarias y monetarias la máxima prudencia para proteger al país de las turbulencias financieras internacionales. Pero recordamos también que esa crisis es el fruto de un sistema que ha dejado de lado los principios éticos, para  funcionar guiado por la búsqueda del máximo beneficio y de la protección estatal para intereses particulares y no del bien común. Compartimos la preocupación con los migrantes y sus familias que verán reducidas las oportunidades de trabajo y las remesas y estarán todavía más expuestos a las deportaciones.

 

10. Animamos a todos los fieles para que, en seguimiento del salmo que da título a este comunicado, pongan su fe en el Señor para hacer el bien en todos los ambientes en que nos movemos: la familia, el trabajo, la comunidad, el país entero. Las situaciones lamentables que hemos señalado son consecuencia de la exclusión de Dios de la realidad y de nuestras acciones, y de la falta de principios morales en la toma de decisiones políticas, económicas, financieras y en la misma actividad de ciudadanos. Recientemente la Conferencia Episcopal de Guatemala presentó el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia como documento que ofrece, de manera sistemática, los criterios que deben guiar la conducta de todos con el fin de alcanzar una sociedad más humana y justa. Esa doctrina es parte del Evangelio de Jesucristo, que debemos anunciar con alegría y nuevo impulso misionero, como nos ha urgido el reciente Congreso Americano Misionero celebrado en Quito, Ecuador.

 

Que la Virgen María, Madre de Nuestro Señor Jesucristo, en la advocación de la Virgen del Rosario, Patrona de nuestra nación nos ayude y proteja para peregrinar haciendo el bien y practicando la lealtad a Dios y a sus mandamientos y la solidaridad con todos nuestros hermanos, especialmente necesitados.

 

Guatemala 10 de octubre de 2008

 

�� Pablo Vizcaíno Prado

Obispo de Suchitepéquez-Retalhuleu

Presidente de la CEG

�� Gonzalo de Villa y Vásquez, S.J.

Obispo de Sololá-Chimaltenango

Secretario General de la CEG


Publicado por verdenaranja @ 23:39  | Hablan los obispos
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