Martes, 14 de octubre de 2008

Por gentileza de Carlos Peinó Agrelo, peregrino, Cursillista, Colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus del Siervo de Dios.  En BODAS DE DIAMANTE DE LA MAGNA PEREGRINACIÓN A SANTIAGO DE COMPOSTELA EN AGOSTO DE 1948

 


3.      Peregrinar: ¿Qué decía Manuel Aparici?

 

Es: En diferentes ocasiones y por diversos motivos escribe una y otra vez [1]:

 

         «Peregrinar es caminar sin descanso  hacia  la Casa del Padre, abrasada el alma y las entrañas por aquella sed del Calvario ... Sed de que las almas beban en la Sagrada Llaga del Costado aquel incendio de amor que a Cristo le arde en el Pecho y que, en bastando a declararlo su Cuerpo todo llaga puesto en cruz, le desgarra el Corazón, aún después de muerto, para mostrarnos que su amor es más fuerte que la muerte.

         »Peregrinar es hacerse, en el regazo de María por la acción del Divino Espíritu, otro Cristo; es decir, llaga de amor viva que destile, en oración y sacrificio, agua de gracia que lave de la triste mancha de su desamor a tantos hermanos que aún no saben que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios Vivo.

         »Peregrinar es vivir el ahogo, la asfixia y la tortura de la Sangre Divina en Sagrado Depósito y unir la pobre sangre nuestra a la Divina, para que a todos llegue su Dulzura y en Amores de Dios le embriague».

         «Peregrinar es haberse llenado el alma de la hermosura de Dios y caminar hacia Él loando sus perfecciones.

         »Peregrinar es sentir la inmensa indulgencia de nuestro ser ante la infinita amabilidad de Dios y buscar quien nos ayude a alabarle para que, a la Trinidad Santísima, se le rinda toda la alabanza que merece.

         »Peregrinar es hacer partícipe a los demás hombres del inmenso tesoro de poseer por la fe el conocimiento de la caridad de Dios, que nos quiere unos con Él en Jesucristo por el Espíritu Santo».


 

3.2.   Peregrinar es el estilo propio de la vida cristiana y tal vez,

         también, el estilo de la vida española

        

         Manuel Aparici insiste tanto a la Juventud de Acción Católica en esta idea de peregrinar porque peregrinar –decía– es el estilo propio de la vida cristiana y tal vez, también, el estilo de la vida española.

 

         «[…] Jesús forma su Colegio Apostólico sobre los caminos de Palestina. Se retrata en el buen samaritano que subía de Jericó a Jerusalén. Se aparece bajo el aspecto de peregrino en el camino de Emaús [...].

         »Estilo peregrinante, estilo propio de la vida cristiana que es un continuo caminar hacia una plenitud de ser que sólo puede lograrse alcanzando la medida de la propia vocación que a cada uno dio la gracia del Señor; pero no olvidemos que la medida de la vocación de un apóstol no se alcanza si por deficiencias suyas dejan de incorporarse a la vida de Cristo todos aquellos que Él quiere salvar por su mediación […].

         »[...]. Y he aquí por qué lo primero que ha de hacer el peregrino es pedir la gracia para vivir en ella [...]. Sin vida es necedad pretender caminar; pero esa vida hay que conservarla y acrecerla, multitud de peligros acechan al cristiano a lo largo de su camino de peregrinación, y para salvarlos necesita de luz; en la noche es muy fácil tropezar y caer … ».

 

         Y añadía. Pero «¡peregrinar, no es nada; peregrinar con fe es abrir camino!».

 

         «Abrir camino. Enderezar todas las sendas, para poner en su luz de Verdad todas las criaturas. Esta es la misión del peregrino. Pero abrir camino ¿a qué? A lo que llevamos en el alma al Reino de Dios sobre la tierra, al reino de verdad y de vida, al reino de santidad y de gracia, al reino de justicia, de amor y de paz».

         Peregrinar con fe es «abrir camino [...]:

         »A la pobre humanidad hasta que llegue a vivir la paz del Reino de Cristo ...

         »Al conocimiento del amor Divino, con nuestras obras, con nuestras oraciones, con nuestros sacrificios. Y después, cuando llegue el esperado día [2], reunidos cien mil con los hermanos de todas las Cristiandades de la Tierra para acometer unidos, hechos un corazón y un alma sola, la conquista de todo hombre, de toda raza y latitud para el amor de Dios que se nos reveló en Jesucristo».

«Al Reino de Dios en la juventud de España. Abriendo camino. Ya sabéis que el instrumento ha de ser cortante y afilado, como afilada y cortante es la verdad. Cada uno de nosotros debe ser Palabra de Dios hecha carne, espada que separe carnes de huesos. Abriendo camino con nuestro ejemplo, con nuestro vivir laborioso, con nuestro vivir alegre, con nuestro vivir apostólico».

         «Y si eso es peregrinar, ¿qué será el vivir de Adelantado de Peregrinos, sino ser hostia [3] y cruz en la Llaga Divina, renunciando a todo, hasta el valor satisfactorio de las obras en favor de los amados del Señor?».

«[...] Mirad, [...] la vocación de Dios a las gentes de España, es peregrinar, porque Santiago, el Apóstol peregrino [...] es el que nos engendró para Cristo y, al engendrarnos, dejó en nosotros la huella profunda de su personalidad peregrinante [...].

         »El siglo XIX es un siglo traidor a la vocación de España. Se cerraron todos los caminos [...] para que viniera Cristo [...]. Y la sangre de los mártires ha vuelto a ungir la frente de España con esa misión sublime de abrir camino al Reino de Dios en las almas [...].

         »[…] Si peregrinar es abrir camino: Caminemos, recorramos este camino. El camino está abierto [...].

         »Mirad, eso es nuestra peregrinación, caminar interior, abrir camino en nuestras propias almas a ese Dios que quiere venir, a ese Dios que se hizo por nosotros hombre y que por nosotros se hizo Pan.

         »Abrir camino. Recogernos [...]. Convertirnos a Dios. Ver en el fondo del alma a la Trinidad, ver al Espíritu Santo que nos vivifica, ver al Padre y al Hijo. Caminar».

 

         3.3.   Y les ofrece un modelo y la forma de abrir camino

 

         «Es nuestra Santa de Ávila [...] quien nos traza el plano de ese peregrinar en su “Castillo Interior” con sus moradas [...]. El cristiano peregrino ha de avanzar de Morada en Morada hasta llegar a la Morada Central y allí hincarse de rodillas ante Dios para recibir de Él la santificación de todas sus facultades y operaciones.

         »Ese es nuestro peregrinar […]. Convertirnos a Dios, volvernos a Dios, para ver con sus ojos, porque estoy seguro que si sabéis ver en el fondo del alma a la Trinidad.

»[…] ¿Cómo abrir camino?: Con la oración, con la comunión, con el examen de conciencia, con el ofrecimiento de obras, con apostolado. Caminar. Abríos así camino, hincándoos delante de Dios, en cuya presencia estáis, para que os revele su secreto, abrazándoos con Cristo en la Eucaristía [...].

         »Espíritu de oración a fin de que el amor de Cristo a las almas viva en nosotros, pues no interesa que tú o yo amemos; nuestro amor es basura; lo que interesa es que Él ame en nosotros, que su caridad se instaure en nuestras almas para que Él nos tome y utilice como una humanidad complementaria de la suya con la que siga declarando a los hombres en amor del Padre».

         «Y después con peregrinar viril, tenemos que recorrer los caminos de España, porque España quiso el Señor que fuera Reino de Dios, y recorrer sus caminos es como recorrer los caminos de Dios, que están jalonados con cruces de mártires, con imágenes de la Virgen pero “tenemos que recorrerlo como … niños, porque sin hacernos niños no podemos entrar en el reino de los cielos, de la mano de María …

         »Este es el aspecto externo de nuestro peregrinar. Abriendo camino al Reino de Dios en la juventud de España» …  «Enderezar todas las sendas, para poner en su luz de Verdad todas las criaturas» …«A la pobre humanidad hasta que llegue a vivir la paz del Reino de Cristo» …

         «Al conocimiento del amor Divino, con nuestras obras, con nuestras oraciones, con nuestros sacrificios. Y después, cuando llegue el esperado dí, reunidos cien mil con los hermanos de todas las Cristiandades de la Tierra para acometer unidos, hechos un corazón y un alma sola, la conquista de todo el hombre, de toda raza y latitud para el amor de Dios que se nos reveló en Jesucristo».


3.4.   Esta es la misión del peregrino, les dice, al tiempo que

les hace una serie de consideraciones

 

         «Estilo peregrinante, estilo propio de la vida cristiana que es un continuo caminar hacia una plenitud de ser que sólo puede lograrse alcanzando la medida de la propia vocación que a cada uno dio la gracia del Señor; pero no olvidemos que la medida de la vocación de un apóstol no se alcanza si por deficiencias suyas dejan de incorporarse a la vida de Cristo todos aquellos que Él quiere salvar por su mediación.

         »Y he aquí porqué lo primero que ha de hacer el peregrino es pedir la gracia para vivir en ella … Sin vida es necedad pretender caminar; pero esa vida hay que conservarla y acrecerla. Multitud de peligros acechan al cristiano a lo largo de su camino de peregrinación, y para salvarlos necesita de luz; en la noche es muy fácil tropezar y caer. Por ello, el joven de Acción Católica, en su compromiso de peregrino, proclama: “Oraré para ano caer en la tentación, porque orar es abrir los ojos del alma a las luces del amor divino que reflejan todas las criaturas; orar es tener ante la vista el supremo bien del amor de Dios y saber vender cuanto se posee por adquirir ese tesoro del amor divino oculto en el campo de nuestra vocación apostólica. Pero la oración, el conocimiento del amor divino, engendra en la propia alma y un amor que sólo se satisface uniéndose al Amado, siendo uno con Él. Y así, la oración se completa con la comunión … Comunión que si ha de ser de vanguardia de Cristiandad no será sólo comunicar con Cristo, la Cabeza, sino con todo su Cuerpo Místico».

 

3.5.   Les anima a seguir su andadura peregrinante al tiempo que

les recuerda que el peregrino vive de la fe

 

         «Adelante, pues, juventud brillante, creyente y peregrina. Hay mucho que peregrinar hasta dar todo el corazón a Dios (peregrinación interior) y todas las almas a Jesucristo … «Alta la frente, el corazón abierto a la esperanza y, transido de caridad, empuña tu bordón de peregrino y camina. Camina deprisa por la senda del beneplácito divino, que nos espera toda una humanidad que agoniza en fríos de odio porque aún no conoce el amor que a ti y a mí nos ha hecho peregrinos de ese inmenso afán de que su Reino … se extienda a toda la Tierra y haga bienaventurados a todos los hombres».

         «Y por eso deja todas las cosas por aquella fe que le guía, es una llama viva de piedad, es generosidad y arranque que quiere ir siempre delante y figurar en vanguardia, es amor, respeto, adhesión a la Iglesia e cuyas penitencias se somete y cuyas gracias busca».

 

                   3.6.   Por eso dice el peregrino: «Estaré unido a Jesucristo»

 

         «Pero no es dable estar unido a Jesucristo sin honrar a su Santísima Madre, y pues los hijos honran a sus padres con la propia vida, los peregrinos honrarán a la Virgen María con su vivir puro, alegre y apostólico ... Y teniendo una madre omnipotente en su súplica, no dudemos de que por ser también mediadora de todas las gracias, nos ha de alcanzar lo que necesitamos para proseguir en nuestra marcha de peregrinos por un camino eterno de santidad.

         »Unión con Jesucristo ...  pero también imitación de San Juan y Santiago, Hijos del Trueno en su aliento apostólico ... porque la Iglesia y sus hijos son siempre como el peregrino de Emaús, que saben emparejarse con todos los hombres para sacarlos de la tristeza de su escepticismo, platicándoles con palabras y obras la verdad de las Escrituras y partiendo con ellos el pan de la Verdad y de la Vida a fin de tornarlos al Cenáculo de la Iglesia ... Porque hora es ya de que confesemos bien alto que cuando los jóvenes de Acción Católica marchan por los caminos de la vida, que todos son de peregrinos, es Cristo quien nos lleva a fin de que llevemos su conocimiento y su amor a todas las almas. Y ... llevando en nuestras manos el precioso tesoro de la sangre de los mártires y de los héroes, saber caminar sobre sus huellas, ofreciendo trabajo, sacrificios y hasta la propia vida por Dios y por España. Demostrar con obras que pues participamos del mismo ser y de la misma gracia que a ellos les hizo luz en el Señor, camino de estrellas que rasgó las tinieblas de la noche en que desfallecía nuestra Patria, luchemos como ellos por la unidad católica de España a la luz de Roma, por la inocencia de los niños, por la santidad de la familia, por la austeridad y honestidad de las costumbres» [4].


3.7.   ¿Por qué quiso dar ese sello de peregrino constante

a nuestra Juventud?

 

         Quiso dar ese sello de peregrino constante a nuestra Juventud para restaurar el sentido dinámico de la vida cristiana porque ésta no es más que un ir constante al Padre, por medio de Jesucristo y con la ayuda de María. Entiende, sin embargo, que todavía no ha llegado a su madurez y señala algunas causas que lo explican.

 

         «Han sido pocos –dice– los que han comprendido el pensamiento íntimo de la peregrinación, los que han ahondado en la entraña teológica, en la que se fundamenta el sentido peregrino. Además, la juventud ha hecho más el papel de Marta que el de María. Ocupada en muchas cosas, solamente una era necesaria» [5].

 

3.8.   «Compromiso del Peregrino»

 

En los años 40, bajo la inspiración de Manuel Aparici, el Consejo Superior formula el «Compromiso de Peregrino», que harán suyo todos los jóvenes militantes.

         «Trabajaré sin descanso para hacer de mí mismo, de mi Centro, de mi Patria y de todos los pueblos hispanos una Cristiandad ejemplo y guía para el mundo profundamente enfermo». Porque –se piensa– «si España se decide, sus veinte hijas se agruparán en torno al estandarte de la cruz que ella levante» y serán así Vanguardia de Cristiandad.

         «Una Cristiandad en que todos los miembros vigilen sobre sí mismos, que deseche toda tendencia a lo puramente externo y mundano, que se atenga seriamente a los preceptos de Dios y de la Iglesia y se mantenga por consiguiente en el amor de Dios y en la solícita caridad para con el prójimo, podrá y deberá ser ejemplo y guía para el mundo profundamente enfermo ... » (Pío XI. «Mit Brennender Sorge», 14 de marzo de 1937).

         «Esto lo leyeron [6] un grupo de muchachos españoles y pensaron darlo a la juventud de España para que esta fuera la Vanguardia de Cristiandad que pedía el Papa».

         Pero este Ideal, que empezó a brillar en las almas de los jóvenes del Consejo Superior en 1936, no se propuso a la Obra hasta 1941, aunque lo utilizó la guerra (Centros de Apostolado de Vanguardia, peregrinación espiritual a Santiago) y la inmediata postguerra (Peregrinación al Pilar, Cursillos de Adelantados de Peregrinos y Ejercicios Espirituales) para disponer las almas de los jóvenes a entenderlo, amarlo y servirlo.

         Lo propuso Manuel Aparici –un año antes de dejar la Presidencia Nacional– en las Primeras Jornadas de Estudio y de Oración de Presientes Diocesanos celebradas en Madrid a finales de enero de 1941 [7]. Señaló, clara y concretamente, los motivos y circunstancias que movieron a los Jóvenes de Acción Católica a elegir como Ideal el que propuso S.S. Pío XI como remedio para la situación del mundo.

         Finalizaba su intervención pidiendo a los Presidentes y Secretarios de los Consejos Diocesanos de España, en nombre de sus jóvenes, se abrazasen con el Consejo Superior a la consecución de este Ideal.

         Ni una sola objeción, ni una sola duda. Todos los presentes, y en ellos representados todos los jóvenes de España, asintieron con él que éste debía ser el Ideal de los Jóvenes de Acción Católica y él constituiría su afán y sus desvelos hasta que se lograse. En realidad ya estaban todos comprometidos con este Ideal.


        
Así lo resume Manuel Aparici:

 

         «El Ideal de la Asociación de la Juventud de Acción Católica (Ganar a todo el mundo para Cristo, por el ejemplo y la fe del alma hispana); el instrumento para ganar al mundo (La Hispanidad: Comunión de Pueblos al servicio de la misión apostólica y evangelizadora de la Cristiandad ejemplo y guía para el mundo profundamente enfermo); las etapas necesarias para su consecución u objetivos parciales y el modo de realizar este Ideal (Pere-grinar: Que los jóvenes caminen sobre las huellas de Cristo y de la mano de María hacia la Casa del Padre por la acción del Espíritu Santo y abran cami-no a las almas hermanas)».

 

         Seis años después, otro Papa, Pío XII, recoge de modo expreso la idea, haciendo suyo el deseo de ver a España «alzando con sus manos poderosas una cruz rodeada de todo ese mundo que, gracias principalmente a ella, piensa y reza en castellano y proponerla después como ejemplo del poder restaurador, vivificador y educador de una Fe en la que, después de todo, hemos de venir siempre a encontrar la solución de todos los problemas».

 

3.9.   ¡Esta es la herencia que recibís!: Un compromiso rubricado con

Sangre de edificar  de la Vanguardia de Cristiandad

 

         En su discurso en las Jornadas de Oración y Estudio de Presidentes Diocesanos celebradas con motivo del homenaje que le rindieron los Presidentes Diocesanos dijo a los jóvenes:

 

         «Continuad con sed de peregrino, y os digo que la Cristiandad será, no sé cuando, ni importa. Cuando Dios quiera. Será, porque María es nuestra mediadora y para que el mundo renazca a la vida en el regazo de la madre y quede bien patente el poder de su intercesión. Será porque, por mediación de Santa María, Dios ayuda y Santiago».

 

         En su discurso de despedida como Presidente Nacional de la Juventud de Acción Católica desde La Coruña de todos los jóvenes de Acción Católica de España les dijo:

 

         «Vosotros habéis de ser las piedras vivas edificadas encima de él, para componer ese templo o casa espiritual en el Señor, que es la Cristiandad. Y yo os lo pido a vosotros, a todos vosotros, jóvenes de Acción Católica de España, que toméis en vuestras manos el Compromiso del Peregrino y que, después de atenta y profunda meditación ante el Sagrario, os decidáis a suscribirlo y a cumplirlo, porque en él tenéis el arquetipo del joven de Acción Católica peregrino, de aquel que camina tras el logro de su Ideal de Cristiandad ... ».

 

         Y el día de su despedida en Valladolid como Presidente Nacional deja a todos los jóvenes de España su herencia y les dice cuales son sus poderes.

 

         «¡Antonio García-Pablos! ¡Consejo Superior! ¡Presidente de los Consejos Diocesanos! ¡Jóvenes de Acción Católica de España! ¡Esta es la herencia que recibís!: Un compromiso rubricado con sangre de edificar la Vanguardia de Cristiandad ... Ellos, los primeros peregrinos, dejaron abierto un camino, pero nosotros hemos de recorrerlo.

         ¡Vuestros poderes! ¿Cuáles son? La sangre de los mártires y las vocaciones eclesiásticas, nacidas en el seno de nuestra propia Obra».

 

         Y les recuerda que a España corresponde ir en Vanguardia en la empresa de rehacer la Cristiandad.

 

         «Y esto es la Acción Católica, ante todo y sobre todo vida, vida cristiana, de gracia o sobrenatural, que fluye de la cabeza a los miembros y, precisamente, porque es vida, y la vida es tendencia a la unidad, es unidad de todas las fuerzas católicas en torno al centro y fuente de vida que es el Papa y los Obispos. Y a España corresponde ir en Vanguardia en la empresa de rehacer la Cristiandad. Pero la consecución de este Ideal no es posible sino haciéndose cada joven de Acción Católica peregrino de un eterno camino de santidad» [8].

         «La regeneración del mundo debe venir por España. Pero la de España, por vosotros jóvenes ... vosotros sois todavía potencia y capacidad de llenar la medida de nuestra vocación» ... «Pero lo primero para hacer de nosotros mismos vanguardia es vivir el dogma de la Comunión de los Santos y de la universalidad de la Redención, haciendo que, a semejanza del Corazón de Cristo, los pensamientos de nuestro corazón de día en día, mes a mes y curso a curso sean librar sus almas de la muerte y saciar su hambre» [9] ... «Mas esta empresa de levantar la Cristiandad requiere una caridad perfecta en la almas de los jóvenes peregrinos».

 

         4.      Manuel Aparici «Capitán de Peregrinos– y la Peregrinación a Santiago

 

         Ver también el documento adjunto (Doc. 2), Primera Parte: Manuel Aparici y la Peregrinación a Santiago, del trabajo de investigación y análisis enviado con anterioridad

 

 

 [1]  Cf. De la Conferencia pronunciada por él a Hispanoamericanos y españoles en La Coruña el día 25 de agosto de 1946.

 [2]  De la entrevista que le realizó el BOLETÍN DE DIRIGENTES, julio–octubre de 1946 (Manuel Aparici era todavía seminarista).

 [3]  Palabras de Manuel Aparici en la Escuela de Propaganda. Toledo Año Santo.

 [4]  SIGNO de fecha 8 de febrero de 1941.

 [5]  Informe de los Peritos Archivistas (C.P. 9504-9638).

En el Carnet de Adelantado de Peregrinos figura la promesa. Dice así: «PROMETO hacer de mi vida un continuo camino hacia Dios, para que por mí haga el Señor a los jóvenes de España, especialmente a los de la Diócesis a que pertenezco, peregrinos de un eterno camino de santidad. Por la gloria de Santa María ... DIOS ayuda y SANT YAGO».

 [6]  Carta de Manuel Aparici a Antonio Santamaría González en 1945 (C.P. p. 1597).

 [7]  Cf. De la Conferencia pronunciada por él a Hispanoamericanos y españoles en La Coruña el día 25 de agosto de 1946.

 [8]  De la entrevista que le realizó el BOLETÍN DE DIRIGENTES, julio–octubre de 1946 (Manuel Aparici era todavía seminarista).

 [9]  Palabras de Manuel Aparici en la Escuela de Propaganda. Toledo Año Santo.


Publicado por verdenaranja @ 23:53  | Espiritualidad
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