Domingo, 19 de octubre de 2008

Artículo de Monseñor Bernardo Álvarez Afonso, Obispo de Tenerife como motive de la coronación canónica de la Virgen Del Socorro en Güimar, publicado en el Diario de Avisos el 19 de Octubre de 2008. 


Coronación de la imagen de la Virgen del Socorro
 

Hoy, domingo 19 de octubre, en una solemne celebra­ción, procederemos a la Coronación Canónica de la imagen de Nuestra Señora del Socorro en Güímar, una imagen que cuenta con la devoción de millares de fieles de to­do Tenerife. La Coronación Canónica es un acto que se reali­za en contadas ocasiones y solamente en aquellas imágenes de la Virgen María que son objeto de una genuina y constante de­voción por parte de un gran número de fieles y con más de cien años de antigüedad. Corresponde al obispo de la Dióce­sis, a petición de la comunidad local, juzgar sobre la oportu­nidad de coronar una imagen de la Santísima Virgen, teniendo en cuenta la devoción popular que suscita y el cultivo de una vida auténticamente cristiana que se deriva de esa devoción. Con el rito de la coronación reafirma la Iglesia que "Santa María Virgen con razón es tenida e invocada como reina, ya que es Madre del Hijo de Dios, Rey del Universo, colabora­dora augusta del Redentor, discípula perfecta de Cristo y miembro supereminente  de la Iglesia” (Ritual de la coronación). Por todo ello, la Virgen María es digna de modo eminente de "la corona merecida", "de la corona de la vida", "de la corona de gloria" (cf. 2Tim. 4,8; Stg. 1,12; 1Pe. 5,4). Por eso la Iglesia proclama que María ya ha sido coronada por Dios y así lo expresamos en uno de los "misterios del Rosario": la coronación de la Virgen María como Reina y Señora de todo lo creado. Esta realidad es ya verdad en María y nosotros no podemos añadirle nada a la Virgen que no le haya concedido ya su Hijo Jesucristo. Sin embargo, para "coronar" física y visiblemente una determinada imagen de la Virgen, la Iglesia pi- de que goce de una devoción auténtica y profundamente arraigada, de tal modo que el lugar donde se venera sea el centro de un genuino culto litúrgico y de activo apostolado cristiano. Es precisamente esto lo que se reconoce al conceder la Coro- nación Canónica, que la devoción a la Virgen del Socorro es fuente de vida cristiana, tanto por el modo como se celebrar las distintas fiestas religiosas, como por haberse convertido en estímulo de apostolado y de crecimiento en la vida cristiana de sus devotos. Por eso, más que un acto del obispo, la Corona­ción Canónica es un acto del pueblo de Dios, es la expresión visible y sensible de una realidad de fe, la fe de los fieles de­votos de la Virgen del Socorro que, mediante la coronación, expresan su amor y gratitud a la Virgen María y, al mismo tiempo, hacen propósito de "ir a la escuela de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje" (Juan Pablo II). La coronación de la imagen de la Virgen María, Nuestra Señora del Socorro de Güímar, es el acto de culto en el que culmina la devoción de un pueblo a la madre de Dios, que quiere profesar su fe,, su amor, su vasallaje a la Señora y proclamarla Reina así, comprometiéndose a seguir su ejemplo en cumplimiento de la ley de Dios, en el compro­miso cristiano y en el servicio de la Iglesia.

* Bernardo Álvarez Afonso es obispo nivariense.


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