Jueves, 23 de octubre de 2008

Carta Pastoral de Su Eminencia el Cardenal Jhon Njue, Arzobispo de Nairobi y Administrador Apostólico de la Diócesis de Marnag´a.

 

Mis queridos sacerdotes, Religiosos, cristianos y pueblo de buena voluntad en la Archidiócesis de Nairobi y de la Diócesis Católica de Muranga,  la gracia y la paz del Señor esté con vosotros. Con esta carta quiero dar gracias a Dios por todo el trabajo y actividades de evangelización y desarrollo humano que estáis asumiendo en esta nuestra querida nación de Kenia. Vuestra voz y vida de testimonio nos da valor  para seguir adelante.

 

Como podéis recordar, todos hemos pasado por momentos duros cuando nuestro país se convirtió en un campo de batalla y en semanas fue desgarrado por  la violencia. Gracias a Dios y a nuestro espíritu de reconciliación, la sensatez está poco a poco volviendo.

 

Las cuestiones perturbadoras

 

Otra cuestión perturbadora está surgiendo lentamente en medio nuestro, y que es el Proyecto Parlamentario sobre la legalización del aborto. Conocéis  la posición de la Iglesia Católica en esta cuestión. Ahora, os pido a permanecer firmes y defender la vida de los niños no nacidos. Decid, gritad en voz alta esto: El aborto es la interrupción deliberada del embarazo matando al niño no nacido e indefenso. Tal acción directa, querida, sea como fin o como medio, es gravemente contraria a la ley moral y a la enseñanza católica. El aborto es matar una persona inocente y Dios dice, “No matarás” (Éxodo 20, 13). El vientre de una madre se supone ser el lugar más seguro donde el niño, apenas concebido,  se sentirá más seguro y amado. No hay ninguna vía para que ayudemos a una sociedad que destruye al no nacido que ha sido creado como don gratuito de Dios a la comunidad.

 

El mal del aborto

 

Permaneced firmes contra este mal del aborto. El aborto no es simplemente la extracción de algunos tejidos del cuerpo de la mujer. El aborto es la extracción de una cosa viva que llegará a ser humana si le es permitido permanecer dentro del cuerpo de la mujer. El aborto es la destrucción de un niño no nacido. El embarazo es el período para que esta nueva vida humana madure, no sólo para que llegue a ser humano. Él es ya humano. Esto por lo que la Iglesia considera el aborto la muerte de un ser humano, y por que el Concilio Vaticano Segundo lo llamó “crimen atroz”. Os recuerdo todo para mantener el mayor respeto por la vida humana, desde el momento de la concepción. Incluso bajo amenaza. Nunca uséis vuestro conocimiento para hacer lo que es contrario a las leyes de la humanidad.

 

No existe tal cosa

 

Para el Dios Todopoderoso, no existe tal cosa sino un “niño no querido”. Cada uno es hecho a Su imagen y semejanza y es únicamente parte del plan divino. Si existiera una mujer en cualquier lugar que no quiera su hijo, intento convencerla para que no obstante permita que su niño viva. Un gran número de personas quieren ese niño como hace la Iglesia. Amamos ese niño desde el momento que es concebido.

 

Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabo, porque ¡maravillosamente me hiciste! ¡Maravillosas son tus obras! Lo sé muy bien.

 

Pena para el aborto

 

La Ley actual de la Iglesia establece: “Una persona que procure un aborto, si éste se produce, incurre en excomunión automática” (Canon 1398). Este incluye cualquier persona humana que a sabiendas tiene el aborto y cualquiera que asiste por voluntad propia y directamente, tal como el doctor, la enfermera y otros.  Debe quedar entendido que en el análisis final la excomunión es la elección del individuo; no es elección de la Iglesia.

 

Personas en la vida política

 

La Iglesia ha llamado a la política un “arte difícil pero noble”. Soy consciente de las enormes presiones sobre aquellos que sirven al pueblo en medio de corrientes constantemente cambiantes, y demandas de diversas circunscripciones electorales que pueden ser a veces completamente irreconciliables. Sin embargo, todos los titulares políticos de oficina, candidatos para oficina pública deberían tener claro su compromiso de trabajar contra la legislación que ayuda el aborto e incluso aceptar derrota política,  si fuera  tal el resultado, antes que sacrificar la vida humana.

 

Católicos que tienen una oficina pública


Aquellos de vosotros que seáis católicos y tengáis posiciones de responsabilidad pública deberíais distinguiros por vuestro sentido de integridad. Vuestras acciones deberían ser constitutivas de vuestra fe y de los principios morales enseñados por la Iglesia en la que os proclamáis miembros. En el desempeño de vuestras responsabilidades públicas, debéis mantener la moralidad pública y promover el orden público y la paz. Debéis trabajar a favor de las leyes y políticas públicas que sostienen la vida humana y promover el bien común. Debéis trabajar duro para asegurar el cuidado prenatal para todas las mujeres. Debéis trabajar para corregir injusticias y todas las situaciones de mal que amenaza la dignidad humana y los derechos humanos. Debéis tener una especial preocupación por los desfavorecidos y desprotegidos. En esto deberíais ser  sensibles a las oportunidades que tengáis de iluminar y persuadir a otros como respuesta de la propia moral a los muchos problemas de nuestros días.

 

Personas de buena voluntad

 

Este es el momento oportuno para vosotros católicos de entrar constructivamente  en el debate público. Para esa materia debéis estar informados, argüir racionalmente y mostrar respeto por aquellos que tienen opiniones diferentes,  mientras al mismo tiempo evidenciando la inquebrantable convicción que cada niño no nacido tiene derecho a la vida. Una voz, una persona alargando la mano, puede literalmente marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Trabajad en vuestras parroquias, casas, oficios, campos y por las calles para crear una atmósfera que diga al mundo que vosotros sois seguidores de Cristo, comprometidos, como él estuvo comprometido, a la sacralidad de toda vida humana. “El laico ejerce su apostolado… en el mundo como en la Iglesia, en el orden temporal así como en el espiritual… el laico,  que es a mismo tiempo fiel y ciudadano, tiene una sola conciencia; es por ésta que se debe guiar continuamente en ambos órdenes” (Decreto sobre el Apostolado de los Laicos, núm 5).

 

El verdadero amor es el camino


La respuesta final al aborto se encuentra en un entendimiento del amor. No existe probablemente  término que nosotros usemos más sin excesivo rigor que amor… el amor no viene y va como el viento. El amor es paciente, el amor es amable,  no es celoso, (el amor) no es presuntuoso, no es exagerado, no es maleducado, no busca su propio interés,  no es irascible, no se obsesiona con la injusticia, no se alegra  del mal, sino que se alegra con la verdad. Todo lo soporta, cree todo, espera todo, y lo soporta todo. El amor nunca pasa (1 Cor 13, 4-8). Cuando vivimos en el amor,  salimos de nuestro egoísmo y estamos siempre preparados para dar. Nuestro Señor Jesús nos dice que no hay mayor amor que dar nuestras vidas por nuestros amigos.

 

Obviamente,  el amor de Dios requiere que cumplamos sus mandamientos. Estos Mandamientos todavía significan hoy día en el Tercer Millenium lo que siempre significaron: Intimidades sexuales fuera del matrimonio y por placer son malas. Si nosotros amamos a los jóvenes no dudaríamos de enseñarles esto. Nunca debemos subestimarles. Los  jóvenes están preparados mucho más a ser buenos que lo que los  adultos se dan cuenta. Pero los adultos deben establecer los estándares. Los adultos deben ser muy claros en sus propios pensamientos que la lujuria no es amor, y que, con la ayuda de los sacramentos, la pureza es posible.

 

Finalmente, si enseñamos un amor verdadero de vida, la vida del no nacido,  de los mayores, de los inválidos, ciegos, y de los sordos y retrasados, si  nosotros enseñamos que Dios ama cada vida que Él ha creado, deberíamos contribuir a terminar con el aborto. El Dios de amor ha dado a los seres humanos la capacidad increíble  a participar en su creación. Llamamos a esa participación “procreación”. El Dios de amor nunca intentó que los seres humanos mataran seres humanos. El amor es siempre creativo, nunca destructivo. Eso es por lo que el amor hace caminar al mundo.

 

Presentar un millón de firmas por los niños


Este es el momento oportuno para invitar a todos vosotros a tomar parte nuestros pasos preliminares a resistir legislaciones ilegales. El legalizar el aborto no tiene lugar en las culturas y tradiciones africanas. Pido a todos las parroquias,  capellanías, comunidades religiosas, cristianos y personas de buena voluntad a empezar  presentando firmas de modo que después de reunirlas en sus millones nos movamos a la petición a las autoridades competentes a parar esta campaña  de discusión de cómo matar los niños no nacidos.

 

Esta es nuestra imparable cruzada de defensa del niño durante los dos próximos meses. Radio Wumini,   anuncios de Iglesia, pósters y  el National Mirror, os mantendrán informados acerca del avance.

 

Vamos a unirnos  para curar a Kenia nuestra nación. Este es el momento de reconstruir lo que fue dañado, y no de gastar el tiempo planeando aniquilar niños inocentes. Que podamos abrazar  esta lucha  con coraje y mirar nuestro futuro con esperanza.

 

Os imparto mis bendiciones apostólicas.

 

Vuestro pastor el cardenal John Njue, Arzobispo de Nairobi y Administrador Apostólico de Murang´a

28 de Septiembre de 12008


(Traducción particular no oficial desde el inglés)

            MD 2008 (13) 31


Publicado por verdenaranja @ 23:09  | Hablan los obispos
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