Viernes, 24 de octubre de 2008

Artículo publicado en la revista "Iglesia Nivariense" de la Diócesis de Tenerife, número 86, OCTUBRE 2008.

EUCARISTÍA: ACCIÓN DE GRACIAS


Salvador Pérez

Si hiciésemos una encuesta entre los que nos consideramos cristianos tal vez descu­bramos que frecuentemente acudimos a Él cuando tenemos proble­mas –una muerte, una enfermedad, el paro, ...– pero también podemos des-cubrir que olvidamos el expresarle a Dios nuestro agradecimiento.

No tiene desperdicio una página en Internet donde a la pregunta de ¿por qué ir a misa el domingo? reco­gía trece razones –podríamos poner muchas más– por las cuales muchos de los que nos consideramos cristia­nos no van a misa, a la eucaristía, a esa acción de gracias que solemos olvidar.


Hay opiniones para todos los gus­tos: pereza, no tengo ganas, me abu­rro, es siempre lo mismo, desinterés, no tengo tiempo, otros planes mejores, dudas de fe, estoy peleado con Dios, hay gente que va y luego se porta mal, llevarle la contraria a mis padres, el cura me cae mal... expresiones diversas, que reflejan la falta de formación
religiosa existente y la necesidad de la eucaristía en la vida del cristiano.

Es gratificante ver matrimonios que acuden a esa cita con Jesús, acompa­ñados de sus hijos, matrimonios a los que tal vez participar en la eucaristía les ha supuesto tener que organizar su fin de semana, reservando tiempo para acudir a la eucaristía.


Tal vez les supondrá renunciar a levantarse más tarde, durante la semana han de levantar a los hijos,

preparar desayunos, llevarles al cole­gio, a la guardería...


Matrimonios que aprovechan el fin de semana para hacer la com­pra, poner la lavadora, planchar, ir a la playa o al monte, dialogar con la familia, pero que dentro de sus planes la participación en y de la eucaristía ocupa un lugar importante.


Padres que participan y se intere­san en y por la catequesis de sus hijos, con lo cual recuerdan no solo lo apren­dido en la suya sino que también se forman en cristiano frente a las nuevas situaciones de estos tiempos –aborto, eutanasia, parejas de hecho, divorcio, etc– conociendo lo que opina el magis­terio de la Iglesia al respecto.


Hoy más que nunca, máxime por los continuados ataques contra la Igle­sia, necesitamos el confortable dialogo con Dios, apoyándonos en la euca­ristía y en un grupo, bien sea en un Movimiento Apostólico o en la Parroquia, evitando que el consumismo y el materialismo existentes nos ahoguen, nos arrastren.

 


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