S?bado, 15 de noviembre de 2008

El tradicional Belén, siempre renovado,  del Hospital de San Juan de Dios en Santa Cuz de Tenerife vuelve de nuevo a abrir sus puertas al acercarse la Navidad. Los Hermanos están enviando a nuestras parroquias un bello cartel y una hoja anunciadora con el nacimiento, ambos a todo color, que atraen nuestra mirada e invitan a la contemplación. El reverso de la hoja nos brinda la leyenda del primer nacimiento de la Historia que elaborara San Francisco de Asís.
En ellos se pueden leer los horarios de visita: De 10 a 13 h. en la mañana y de 17 a 20 h en la tarde a partir del 8 de Diciembre hasta el 6 de Enero. (Fuentedelaguancha)

El primer nacimiento de

la Historia


La bella costumbre de armar el nacimiento para rememorar el nacimiento del Niño Jesús
nos fue llegada por San Francisco de Asís, conforme narra San Buenaventura:


"Tres años antes de su muerte, encontrándose el santo en Greccio, movido por su ardiente devoción y para excitarla en sus semejantes, quiso celebrar la fiesta de la Natividad del Niño Jesús con toda la pompa y majestad posibles.

 

Pero, para que ninguno pudiese tachar esa fiesta de ridícula novedad, pidió y obtuvo del Sumo Pontífice licencia para celebrarla.

 

En seguida, Francisco hizo preparar un nacimiento; mandó traer una gran cantidad de heno, juntamente con un asno y un buey, disponiendo todo ordenadamente; se reunieron los religiosos, llamados de diversos lugares; acudieron personas del pueblo, resonaron voces de júbilo por todas partes. Y el gran número de luces y resplandecientes antorchas, así como los cánticos sonoros que brotaban de los corazones simples y piadosos convirtieron aquella noche en un día claro, espléndido y festivo.

 

Francisco estaba delante del rústico pesebre, extático por la piedad, bañado en dulces lágrimas y lleno de gozo celestial.

 

Se inició. entonces, la misa solemne, en la cual Francisco, que oficiaba como diácono, cantó el Evangelio. Predicó después al pueblo y les habló del nacimiento del Rey pobre, a quien, cuando a El se refería, llamaba, impulsado por su tierno amor, el Niño de Belén.

 

Había entre los asistentes a este acto un soldado muy piadoso y veraz que, movido por el amor a Cristo, renunció a la milicia secular y se unió muy estrechamente al siervo de Dios. Se llamaba Juan de Greccio. y aseguró de un modo formal haber visto en el pesebre, reclinado y durmiendo, a un Niño extremadamente bello, al cual el bienaventurado Francisco tomó en sus brazos, como si dulcemente lo quisiese despertar del sueño.

 

Que tal visión del piadoso soldado es enteramente cierta lo afirma no sólo la santidad de quien la tuvo, sino también su veracidad; y la evidencian los milagros que después se realizaron. Pues

el ejemplo de Francisco, incluso humanamente considerado, tienen poder para excitar la fe de Cristo en los corazones más fríos. Y aquel heno del pesebre, cuidadosamente conservado por el pueblo, fue un eficaz remedio para curar milagrosamente a los animales enfermos, y antídoto contra muchas especies de peste. Y así. glorificó el Señor a su siervo con todas estas maravillas y demostró la eficacia de sus oraciones con prodigios tan evidentes"

 

("Leyenda de San Francisco de Asis" in "Escritos Completos de San Francisco de Asís y Biografías de su época", BAC, 1945, pp. 597-598).


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Publicado por verdenaranja @ 0:24  | Patrimonio Religioso
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