Jueves, 27 de noviembre de 2008

Información sobre el Siervo de Dios Manuel Aparici enviada por Carlos Peinó Agrelo, peregrino, cursillista, colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus.


MANUEL APARICI: APÓSTOL CON VOCACIÓN DE CRUCIFICADO

De su Diario es lo que sigue. Se refiere a los Ejercicios Espirituales que hizo en 1961 (Parte I)

 

         «Últimos minutos del día 19 de agosto de 1961, en cuyo día la gracia del Amado me trae al Seminario Conciliar para hacer los santos Ejercicios.

         »¡Qué inefable tu caridad, amoroso Jesús! A pesar de todas mis traiciones, infidelidades y regateos me traes a esta intimidad contigo.

         »¡Qué acariciadora tu acogida a través de superiores y seminarista (Cubero) encargado de atenderme!; y desde mañana estarás en el Sagrario del Seminario Menor, ¡por mí y ¡para mí!

         »Ejercicios Espirituales para ordenar mi vida sin determinarme por afección alguna que desordenada sea.

         »Yo no sé que has hecho en mí, Cristo amado, que ya no puedo ser feliz si tú no estás contento de mis obras. Y como las veo tan ruines, me da pena porque temo que fueran causa de tus tristezas en Getsemaní.

         »Tú me has traído porque quieres hacer algo grande en mi alma: hazlo, amado Jesús, para que en adelante viva según los deseos de tu amorosísimo Corazón.

         »Consideración preparatoria.

         »Me has retirado tú, a mí y aquí.

         »Tú, que me has amado eternamente (ante mundi constitutionem), que te hiciste hombre por mí, que te entregaste a muerte de cruz por mí, que todos los días por mis manos ungidas por ti renuevas tu donación sacrificial de la cruz, como máxima prueba de amor, por mí y por todos.

         »Tú que eres omnipotente: “Data est mihi omni potestas et in terra et in coelis”.

         »¡Me has retirado a mí! A mí, criatura tuya mísera, ruin y vil por mis pecados; pero que no puedo vivir sin ti, porque tú eres mi vida y vivir sin ti es muerte. A mí que te deseo, que estoy sediento de amarte con obras y verdad.

         »Y ¡Aquí! En tu Seminario, donde están todas las complacencias de tu Corazón bendito; aquí donde derramaste gracias inmensas e innumerables para formarme sacerdote tuyo y donde permaneciste 34.680 horas en el Sagrario, por mí, durante los seis cursos de mi internado en el Seminario para recibir la ordenación sacerdotal.

 

         Meditación 1ª:      El hombre es creado

 

         Examen.

 

         «Soy obra del amor de Dios. Como el amor ansía comunicar bienes al amado, Dios amantísimo recapituló en esta naturaleza humana, que me dio, todos los bienes que la largueza de su amor derramó en toda la creación; y no bastándole la elevó a desposarla eternamente con su Hijo y así darse a ella en cada hombre una vez que vivamos “in fide Filii Dei qui dilexit me et tradidit semetipsum pro me”.

         »Soy de Dios. Puro beneficio suyo. ¡Ayúdame, oh Dios mío, a no usar jamás este ser que me das incesantemente contra tu voluntad santísima!».

 

         Meditación 2ª:      Para alabar, hacer reverencia y servir a Dios Nuestro Señor y

         mediante esto salvar su alma

 

         Examen.

 

         «Dios mío, ¿qué es para ti mi alma, un alma, las almas?

         »La obra de tus complacencias divinas: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. “Y vio Dios que lo hecho era sumamente bueno”.

         »Creada para ser su amiga, la esposa de su Hijo, su propio templo!

         »¿En qué la valoras? “Qui etiam propio Filio non pepercit, sed pro nobis omnibus tradidit illum”.

         »“ … Cum diabolus jam misisset in cor ut traderet eum Judas Simmonis Iscariote, sciens quia omnia dedit et Pater in  manus et quoa a Deo exivir, et ad Deum vadit, surgit a coena et posuit vestimenta sua, et cum accepisset linteum, praecinxit se. Deinde mitet aquam in pelvim, et coepit lavare pedem discipulorum”.

         »¿Cuántos años, Señor, a mis pies suplicándome que me deje lavar por ti y sin entregarme de verdad y plena y totalmente al agua de tu gracia. Vestido de los jóvenes seglares que me confiaste, vestido de los jóvenes seminaristas con los que me hermanaste; vestido de mis hermanos sacerdotes a los que me agregaste ...  y desde todos ellos clamando ¡Sitio!

         »Últimamente clavaste en mi corazón aquellas tus palabras: “Abreme hermana mía, hermosa mía, que está mi cabeza cubierta de rocío y de escarcha de la noche mis cabellos”.

         »¡Creado hombre, cristiano y sacerdote para alabar, hacer reverencia y servir a Dios Nuestro Señor y salvar las almas ... ! ¡Y qué he hecho Dios mío! ¡Qué desinteresado he vivido en estos últimos tiempos!  Y ...  pese a eso, tu amor me trae y desde el Sagrario, vestido de las especies sacramentales me dice: “Si non lavero te non habebis partes mecum”».

 


         Meditación 3ª:      Y todas las otras cosas sobre la faz de la tierra han sido

         creadas para el hombre para que le ayuden a la consecución de su fin;

         de donde se sigue que tanto ha de usar de ellas cuanto le ayuden

         y tanto se ha de apartar cuanto le impiden.

 

         «1º    Han sido creadas. Son criaturas. Y son de Dios que las creó y las creó para su gloria.

         »Son criaturas: pura relación de dependencia de Dios; si veo esa relación, veo la verdad de la criatura, su realidad profunda y transcendente. No valen más que yo, ni yo más que ellas; también soy pura relación de dependencia de Dios.

         »Son de Dios: En todo momento y siempre; Dios no puede prescindir de su dominio, recaerían en la nada.

         »Y son para su gloria: Objeto de culto, consagradas por el mismo; y hay criaturas cosas y criaturas personas y están formadas de alma y cuerpo (criatura cosa).

         »Actitud: Respeto ante las criaturas cosas; no abusar de ellas

         »Veneración ante las criaturas almas: son templo del Dios vivo, custodias vivientes, amarlas en Dios y para Dios.

         »Dios me las entrega en usufructo. Usarlas como Él quiere.

         »2º    Para el hombre, para que le ayuden a la consecución de su fin.

         »Para mí. ¡Señor, cómo me persigue tu amor con la caricia incesante de tus criaturas!

         »Todas, todas fueron creadas para revelarme el amor de Dios y para que con su uso, de acuerdo con la voluntad de Dios, mi libertad proclamara su amor a Dios.

         »El pecado lo desquició todo, pero plugo al Padre recapitular todas las cosas en Cristo. Y así, todas, todas en Cristo, vuelven a declarar el amor del Padre, y todas, todas en Cristo, usándolas como Él, me servirán para amar al Padre “cum opera et veritate”.

         »3º    De donde se sigue que las criaturas no tienen más valor que su utilidad para glorificar a mi Amado. Concédeme, Señor, que use las criaturas sólo para amarte».

 

         Segundo día de Ejercicios. Santa Juana Francisca de Chantal.

         Lo que una mujer viuda pudo hacer con la ayuda de la gracia,

         ¿no lo podrá hacer un varón a quien Jesús hizo partícipe de su sacerdocio?

 

         Meditación 1ª:      Indiferencia y deseo de mayor gloria

 

         «Indiferencia

         »1º    No lo es para lo que de suyo glorifica y conduce a Dios.

         »2º    Tampoco para lo que de suyo aparta de Dios y le desagrada.

         »3º    Ni para lo mandado por Él.

         »4º    Ni para lo prohibido.

         »Tampoco es indiferencia para la voluntad inferior, ésta está sujeta a sus leyes.

         »Es indiferencia de la voluntad superior o racional iluminada por la fe.

         »Pero como no soy indiferente, he de hacerme, mortificando todo afecto desordenado.

         »Amar sólo a Dios y lo amado de Dios, como Dios lo ama y porque Él lo ama.

         »Vivir “in laudem gloriae gratiae ejes”.

         »Cuando sienta repugnancia por hacer algo que agrada a Dios, permítale (?) a Jesús, que repita en mí: “Para que conozca el mundo que yo amo al Padre, levantaos y vámonos de aquí”.

         »Hacer durante los Ejercicios un examen repaso sobre el motivo o motivos que me mueven a usar las criaturas que entran habitualmente en mi vida».

 

         Meditación 2ª:      De los pecados

 

         Examen de la meditación.

 

         «He tenido algunas distracciones y, sin embargo, he tenido profundo dolor y lágrimas de mis pecados y de todos los pecados que hieren al amor de Dios. Obra de su amor, para beneficio de su amor inefable, y, sin embargo, uso de mi mente, mi corazón, mis fuerzas, que  me da  Dios, que me está dando y de la criatura a la  que me apego –también don del amor de Dios– indebidamente despreciando la santísima voluntad de Dios, contra Dios mismo ...  ¡Qué terrible monstruosidad de ingratitud, traición y desamor!

         »Y Dios ¿qué hace? ¿Me aniquila, me anonada volviéndome al no ser? ¿Corta el hilo de mi vida dejándome caer en el infierno ...?

         »Esto es lo que me anonada y me hace caer a tus pies rindiéndote mi vida toda “qui cum forma Dei esset, non rapinam arbitratus est esse se aequalem Deo: sed semetipsum exinanivit formam servi accipiens, in similitudinem hominum factus, et habitu inventus ut unum. Humilliavit semetipsum factus est obediens usque ad mortem, mortem autem crucis” Ph. 2.5.

         »Ideo ingrediens mundum dixit.

         »Hostiam et oblationem noeuiti: corpus antem aptaste mihis: holocauata pro pecato non tibi placuerunt Tunc dixi: Ecce venio: in capite libri scriptum est de me: Ut faciam, Deus, voluntatem tuam.

         »El Verbo hecho carne para morir en cruz por mis pecados:

         »¡O altitude divitiarum sapientiae et scientiae Dei: jes incomprehensibilia sunt jesial jes, et investigabile viae jes!

         »¿Qué he hecho por Cristo? Tengo que reconocer que por tu infinita misericordia tu gracia desde hace 31 años ha tratado de que todo lo hiciera por ti. ¡Pero cuanta traición, infidelidad, regateo y entrega a medias …!  No; no puedo estar contento de lo que he hecho por ti habiéndolo hecho tan mal; sólo estoy contento de tu fidelidad infinita, de tu paciencia, de tu bondad para conmigo que, pese a tanto fallo, traición e ingratitud, me sigues amando con amor que me enloquece.

         »¿Qué hago por Cristo? Sí; amado Jesús, por ti, por no entristecerte más, porque no sigas “a la puerta de mi alma cubierta de rocío tu cabeza y de escarcha de la noche tus cabellos”, me he dejado traer de tu gracia a Ejercicios y bien sabes, Vida mía, mi amor, mi único y mi todo, que con toda mi alma te pido que me des gracia para no desperdiciar ni una sola de las gracias que quieres concederme en estos Ejercicios».

 

         Meditación 3ª:      Dolor y lágrimas de mis propios pecados

 

         Antes de mi primera conversión.

 

         «Dios mío ¡cuánta inmundicia y miseria! Apenas tenía fuerza para pecar y ya pecaba; usaba contra ti tus propios beneficios.

         »¡Cuánta rebeldía, cuánta impureza, cuánta malicia! ¡Siete años en pecado!

         »¡Et de stercore eriget pauperum!

         »A aquel estercolero de mis pecados juveniles descendió la gracia de tu mirada de misericordia ... Incansable luchaste para levantarme de todas mis recaídas. Después cuando vi arder tus templos materiales y escandalizados y arruinados los templos de las almas, me urgiste nuevamente: ¿Y tú que?, ¿con quien vas a estar?, amado mío, me decías ... Y entonces te ofrecí, movido de tu gracia, toda mi persona al trabajo de dar a conocer aquel amor con que me amabas ...

         »Me llegaste a confiar toda la juventud de mi Patria  y cuánta infidelidad y pequeñas traiciones, y hasta pecados mortales durante el tiempo en que me confiaste la Presidencia de la Juventud de Acción Católica!

         »Después el Seminario, el sacerdocio, la Consiliaría, la enfermedad y la jubilación.

         »¡Cómo he maltratado tu Corazón amorosísimo con mis regateos, egoísmos, pecados veniales deliberados y desinterés por tu sed!

         »¡Cuántas veces al rezar el Oficio Divino has querido despertar mi corazón diciéndome: “et in siti me potaverunt me aceto … ”!

         »¡Cuánto vinagre te he dado a beber en tu sed ...  y tú, con tu amor inalterable, viniendo a mis manos consagradas cada día y a este corazón tan frío en tu amor!

         »Me duele, ¡oh Padre amorosísimo!, el Corazón de vuestro Hijo maltratado por mis pecados, ofensas y negligencias.

         »¡Oh Corazón de Jesús lacerado por mis ingratitudes, traiciones e indiferencias! ten piedad de mí, perdóname y hazme arder en tu amor».

 

         Día 22. Festividad del Inmaculado Corazón de María

 

         «Madre Santísima, cuyo Corazón Inmaculado laceré con mis culpas, ten piedad de mí. Te consagro, Corazón amorosísimo de mi Madre divina, éste y todos los días de Ejercicios. Alcánzame gracia eficaz para que se den todos los frutos que tu Hijo ha soñado para mi alma».

 

         Meditación 1ª:      Repetición de los pecados

 

         El pecado en sí mismo.

 

         «Intenta herir a Dios.

         »El pecado es todo contra Dios. Contra su omnipotencia abusando de los mismos dones que nos hace contra Él; contra su sabiduría, justicia, providencia, omnipotencia, santidad, bondad y misericordia infinita.

         »Destruye en el alma el orden de la gracia, crucifica de nuevo al Hijo, arranca al alma del seno del Padre al que le introdujo el desposorio con Cristo y arroja al Espíritu Santo del templo vivo del alma.

         »El pecado en el hombre. Le priva de la gracia, de la caridad. Es un desgraciado que no puede amar. Conoce el bien y no puede hacerlo, es un pobre paralítico para los caminos del espíritu. Los hombres no son sus hermanos, sino enemigos que le disputan la felicidad que él pone en esas criaturas por cuya posesión despreció a Dios.

         »En la humanidad. Guerra, en cada clase, de clases, de naciones, de razas».

 

         El pecado en el sacerdote.

 

         «Es un enlace de Dios portador del mensaje de salvación, si deserta ... ¿cuántas almas se perderán?

         »Da la Vida como ministro de los sacramentos y está muerto.

         »Sacrificador. En gracia el se ha ofrecido en sacrificio a su Cristo para que renueve su sacrificio por su mediación. En pecado le enardece, ultraja y hiere en el sacrificio que hace por su mediación.

         »Predicador. Tener que hablar de amor, cuando el zahiere y desprecia.

         »Lux mundi. No hay tertium quid o edifica o escandaliza.

         »¡Qué terrible tortura pecar y pecar y celebrar y celebrar la Santa Misa, aunque no sea en pecado!  Pero  lo  terrible  es cuando ya no se quiera luchar y se entregue de lleno al pecado ...

         »Dios mío y ¿puede haber sacerdotes así? Y yo que decía amarte, ¿qué he hecho para ayudarte a arrancarlos al pecado para retornarlos a ti ...?

         »Pero todavía puede haber otra manera más sutil de estar en el pecado.

         »Cuando me ordenaste sacerdote fue para hacerme otro alter Christus Agnus Dei qui tollit peccata mundi. No basta, pues, con ser inocente, con no pecar, hace falta ser penitente para pagar por los pecados del mundo.

         »¿Qué he hecho yo de todo esto?».

 

         El pecado para el sacerdote.

 

         «Es gran estímulo para crucificarse con su Maestro para así corredimir con Él y raer el pecado del mundo.

         »Pensamiento alentador: De mi perseverancia y fidelidad plena en la crucifixión con Cristo puede depender la santificación de multitud de almas. De ahora en adelante  cuando observe pecados, avanzar en crucifixión».

 

         Meditación 2ª:      Infierno

 

         «1º    Hay infierno. Jesús lo afirma. La Encarnación redentora lo comprueba, así lo confesamos en el credo.

         »¿Qué es el infierno?

         »Pena de daño: Hijo de la perdición; Discedite a me, maledicte et huc bibet de vine irae Dei.

         »No sólo perder a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, su amor de misericor­dia que nos persignó durante nuestra vida mortal, y esto para siempre jamás, sino caer bajo el peso de la maldición de Dios y beber el cáliz de la cólera divina.

         »Pena de sentido: Gusano roedor que nunca muere y fuego que nunca se apaga, llanto, tiniebla exterior, crujir de dientes.


         El infierno de un sacerdote.

 

         «El que el día de su ordenación oyó “Jam non dicam vos servos sed amicos” oyendo eternamente ¡Discedite a me, maledicte!

         »El que un día amó tiernamente a Cristo, odiándole eternamente.

         »El recuerdo de todas las gracias y misericordias recibidas y de todos los sacramentos administrados, ¡qué terrible tormento!

         »Todas las almas que se condenaron porque él no fue sacerdote santo.

         »Los demonios que tanto le temieron, despreciándole y atormentándole.

         »¡El que fue destinado a ser “lux mundi” hundiéndose en las eternas tinieblas ...!».

 

         El infierno para el sacerdote.

 

         »Es una verdad de fe que hay infierno.

         »Que la puerta del infierno es el pecado grave.

         »Es una verdad  moral que puede haber millones de hombres en pecado.

         »Que 140.000 almas se presentan cada veinticuatro horas al Señor, tres cada dos segundos.

         »No se trata, pues, de no ser pecador.

         »Jesús no me llamó a participar de su sacerdocio para que no fuera pecador, sino para ayudarle a glorificar al Padre y salvar las almas crucificándome con Él para que no cayeran mas almas en el infierno, orando por los que no oran y haciendo penitencia por los que no la hacen.

         »Hace 23 años que me lo pediste, Señor, cuando me dijiste por medio del P. Nieto cuando me dirigía los Ejercicios: “Crucifíquese a las puertas del infierno para que no caigan en él más almas de jóvenes”.

         »Entonces era seglar y me habías confiado a tus jóvenes; ahora hace 14 años que me hiciste sacerdote y me confiaste todas las almas pero en primer lugar las almas de tus sacerdotes y seminaristas.

         »Nunc coepit Domine. Espero en ti y confío en ti; movido de tu gracia te pido que me ayudes a crucificarme en la cruz de tu voluntad santísima».

 

         Meditación 3ª:      La muerte

 

         «La muerte es el término de la vida terrestre.

         »Es segura; nadie puede escapar de la muerte. Es el estipendio del pecado “per peccatum mors”.

         »Es la separación del alma y del cuerpo y, por tanto, de todo lo corpóreo y de todo lo que aún alienta un cuerpo.

         »Nos separa de los bienes materiales; aquí se quedan. Por tanto, granjeémonos con esas riquezas amigos en la vida eterna. Cuando se va a hacer un viaje se transfiere el dinero a una cuenta corriente de la plaza a donde se va; pues no seamos los hijos de la luz menos prudentes que los hijos de las tinieblas. Transfiramos nuestra riqueza al Banco de Dios, entregándolas a sus pobres, para que así al llegar a la otra Vida podamos recuperarlas.

         »Nos separa de los afectos creados; hermanos, familiares, amigos aquí se quedan; pues despojémonos de esos afectos en lo que tienen de humano, para amarlos en el Señor, por el Señor y para el Señor.

         »Nos separa de los juicios de alabanza o detractación que hayan formulado sobre nosotros.

         »De los hombres y de las humillaciones.

         »De los goces y del dolor.

         »Pues la muerte, aunque es el máximo dolor, puede ser, por la misericordia de Dios, el último dolor, puerta del infinito y eterno gozo del cielo.

         »Pero todo esto son consideraciones casi paganas sobre la muerte. Llénese mi alma de las enseñanzas del Doctor de las gentes: “¿Ignoráis que cuántos fuimos bautizados en Cristo Jesús, en su muerte fuimos bautizados? Consepultados, pues, fuimos en Él por el bautismo en orden a la muerte, para que como fue Cristo resucitado de entre los muertos para la gloria del Padre, así también nosotros en novedad de vida caminemos …”.

         »“Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con Él; sabiendo que Cristo resucitado de entre los muertes no muere ya más, la muerte sobre Él no tiene ya señorío …  Así, también vosotros haceos cuenta que estáis muertos para el pecado pero vivos para Dios en Cristo Jesús” (R. 6.).

         »”El día del Señor como ladrón por la noche así vendrá”. Así que digan: “Paz y seguridad”. Entonces de improviso se les echa encima el exterminio como los dolores de parto a la que está encinta y no escaparán. Mas vosotros hermanos no estéis en tinieblas para que

Publicado por verdenaranja @ 23:06  | Espiritualidad
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