Jueves, 27 de noviembre de 2008

 Día 23 San Felipe Benito

Información sobre el Siervo de Dios Manuel Aparici enviada por Carlos Peinó Agrelo, peregrino, cursillista, colaborador en la redacción de la Positio super virtutibus.

       
APÓSTOL CON VOCACIÓN DE CRUCIFICADO. Ejercicios Espirituales de 1961. Parte II

 

         Meditación 1ª:      Llamamiento de Cristo

 

         Punto 1º:  «Ecce Rex vester».

 

         «¿Quién es éste que viene de Edón y de Bosra con los vestidos teñidos? Está hermoso con su librea. Yo soy el que hablo justicia y el que lucho por salvaros. Estaba su vestidura salpicada con sangre y su nombre es Verbo de Dios.

         »Cristo no me engaña. Me lo presenta el Espíritu Santo por boca de Pilatos, tal como Él quiere que le siga en esta vida: Coronado de espinas, de incomprensio­nes y contradicciones, maceradas mis carnes por la penitencia, libremente buscadas o gozosa y amorosamente aceptadas, revestido del manto de las injurias, las humillaciones y los menosprecios, y las manos atadas por la mansedumbre, despojado hasta de sus vestiduras.

         »Ciertamente que está hermoso con su librea (forma servi accipiens, dice el Apóstol) el único que habla de justicia, y está así porque lucha por salvarme, echó sobre sí todos mis pecados y por eso fue coronado de espinas, azotado, escupido, injuriado, condenado a muerte y murió en cruz. Están sus vestiduras, su Sacratísima Humanidad salpicada de sangre, pero su nombre es Verbo de Dios.

         »¿Y qué me pide?: “Vado ad Patrem”, “sequere me” “abneget semetipsum, tollet crucem suam et sequatur me”.

         »Que trabaje con Él, nunca solo (mi yugo es suave y ligero el peso mío) y que le siga en la pena, para que siguiéndole en la pena le siga también en la gloria.

         »Ciertamente que apenas si es posible seguirle en la pena. Porque mis sufrimientos, los que sufrí y los que su amor me depare, estuvieron en Él antes como en la Cabeza, y como cuando yo los sufra volverá a sufrirlos Él en su miembro, pues yo ya no sufro, pues de tal forma por haberlos tomado Él, por purísimo y ardientísimo amor hacia mí, ha convertido nuestros sufrimientos, los suyos en mí y los míos en Él, en nuncio de su amor que sobreabundó en gozo en todas mis tribulaciones.

         »Ecce Rex vester. ¿Qué voy a decir, lo que los judíos? No lo permita Dios. Reina totalmente en mí: con tu pobreza, con tus injurias, con tus penitencias, con tu mansedumbre, con tu soledad, abandono y desnudez de la cruz.

         »Como la gracia de Jesús me hizo formular, saboreándola gozosamente, la oblación de mayor estima y momento, que dice San Ignacio.

         »Eterno Señor de todas las cosas (Señor si soy puro beneficio de tu amor inefable y no sólo yo sino cuantas criaturas pongas en mi camino para conducirme hacia ti) yo hago mi oblación con vuestro favor y ayuda (qué ciertísimo estoy, Jesús mío, de que tu amor y tu gracia me han traído a Ejercicios y precisamente a esta contemplación de tu amoroso llamamiento, como también sé que estás en este Sagrario primariamente por mí y para mí, por mí, para certificarme tu ayuda omnipotente), por eso digo: Yo hago mi oblación con vuestro favor y ayuda, delante de vuestra infinita bondad (como Señor, poniéndome tú ante los ojos de mi alma esa adorable bondad tuya con que me amaste antes que el mundo fuese, eligiéndome en tu Hijo, para ser santo e inmaculado en su presencia por la caridad, y aún conociendo, como conocías desde toda eternidad, todas mis traiciones, ofensas, pecados y miserias, y a pesar de eso me amaste, me esperaste, me estás amando desde la diestra del Padre y desde el Sagrario, y le dijiste a tu Madre: “Ecce filius tuus”, y a tus santos y santas, es mi amado sacerdote, interceded por él), cómo Señor delante de tu infinita bondad, podré decir otra cosa que quiero y deseo y es mi determinación deliberada, solo que sea vuestra mayor gloria y alabanza, de imitaros en pasar todas injurias y todo vituperio y toda pobreza, así actual como espiritual, queriéndome vuestra santísima majestad elegir y recibir en tal vida y estado».

 

         Meditación 2ª:      Contemplación de la Encarnación

 

         Misterio de pureza, humildad y unión con Dios.

 

         «Pureza: Hijo de Padre Virgen exige Madre Virgen, Virgen, que elegida para Madre de Dios, les ruega que pues está con ella, y todas las cosas le son posibles, le conceda también la virginidad.

         »Humildad: Cum forma Dei esset ... exinanivit forman servi accipiens.

         »Ecce ancillae Domini.

         »Unión con Dios: Et Verbum caro factum est, Fiat mihi secundum Verbum tuum.

         »Propiamente la Encarnación es un mar sin orillas y sin fondo de maravillas divinas.

         »La Trinidad Santísima ve lo mal que ha de corresponder la humanidad hasta el fin de los tiempos y, sin embargo, acuerda la Encarnación redentora. El Padre da a su Hijo, el Hijo se anonada tomando forma de siervo y el Espíritu Santo forma la Sacratísima Humanidad en las entrañas purísimas de María. Y todo esto por mí. Tomó lo mío para quitarme mis males y me dio lo suyo para hacerme partícipe de sus bienes.

         »Mas la Encarnación exige: Consagración a Dios; eso significaba el voto virginal de María, (ilegible) en puro y exclusivo servicio de su Dios, amando por los que no amaban y ofreciéndose en oblación de oración y penitencia por los impíos e impenitentes.

         »Exige no conducirse por la razón y voluntad inferior “quoniam virum non cognocio”.

         »Y después “Virtus Altissimis obumbrabbit tibi”. Las sombras de la fe.

         »Y “fiat mihi secundum verbum tuum” pues “ecce ancilla domini”.

         »Hice los coloquios con las tres divinas Personas, con la Humanidad Sacratísima y con María.

         »El ángel fue a María. No cuando estaba en la diversión, ni siquiera en el trabajo, sino en la oración».

 

         Meditación 3ª:      El nacimiento

 

         Misterio de Providencia. Pobreza, humillación y mortificación en grado heroico.

 

         «La gruta de Belén ya no es pobreza, es miseria. El eterno Señor de todas las cosas no encuentra para nacer más que una pobre y sucia guarida de animales. Digo mal no es que no encuentre, es que elige.

         »Reclinado en un pesebre ¿por qué si todos los recién nacidos se reclinan en los brazos de su madre? Por manifestarme su sed de padecer por mí para salvarme.

         »Pero la gruta estaba apartada del bullicio de la ciudad; en el mesón no quiso nacer. En las almas mesón que tiene toda clase de aficiones trajinantes Cristo no nace».

De la adoración de los pastores cinco puntos.

 

         «1.    Fueron los ángeles, a los que estaban en las proximidades de la pobreza de la gruta, vigilando de noche sobre su grey.

         »2.    Nueva de grandísimo gozo.

         »3.    Pero para conocerla hay que ir a la gruta donde Dios está bajo signos de fe: Niño, envuelto en pañales, reclinado en pesebre.

         »4.    Sino alentados para ir por el cántico angélico gloria a Dios. Nada manifiesta tanto la caridad de Dios como en nacer en cruz de pobreza de gruta de Belén. Ni nada debe dar tanta paz a mi alma como la buena voluntad que Dios me manifiesta naciendo para salvarme, y

         »5.    Los pastores fueron de prisa y con alegría al encuentro de Jesús en suma pobreza, humillación y mortificación.

         »¡¡Imitarles!!».


         Día 24 San Bartolomé. 4º día de Ejercicios.

 

         Meditación 1ª:      Adoración de los magos. Vocación a la fe de la gentilidad.

 

         Modelo de fidelidad a los llamamientos de la gracia.

 

         «“¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos, porque vimos su estrella en el oriente y venimos”.

         »Porque vieron la estrella, sin duda porque observaban las estrellas: Vivir de noche mirando al cielo y esperando la luz de una estrella.

         »Eran gentiles, pero tenían ansias del Mesías; conocerían las Escrituras y la profecía sobre la estrella de la casa de Jacob.

         »Vivir de noche significa vivir de fe, no por el sentido.

         »Vieron la estrella, oyeron el llamamiento exterior y se pusieron en camino, tuvieron que dejar muchas cosas: familia, bienes, comodidades, y cuando ya llevaban largos meses de camino se les obscurece la estrella y entonces van a preguntar a la Autoridad, sin temores y respetos humanos; les dicen que en Belén y siguen inmediatamente y encontraron al Niño con María su Madre y entrando en la casa postrándose le adoraron y le ofrecieron sus dones: el oro de su fe, el incienso de su oración y la mirra de su mortificación.

         »Et reversi sunt per aliam viam.

         »Siempre que el alma se encuentra con Jesús y le ofrece su oro, la fe, por la cual pone todas las cosas en sus manos para tomarlas, usarlas o dejarlas según la voluntad de Jesús; el incienso de su oración, ese amor por el cual y con el cual le busca en todas las cosas para adorarle por su infinita bondad y darle gracias porque condesciende a manifestarla; y la mirra de su mortificación por la cual busca identificarse al Amado para completar en su carne lo que le falta a su pasión por el cuerpo de Él, que son sus miembros, el alma necesariamente emprende otro camino que le aleja del príncipe de este mundo que, como Herodes, no quiere sino matar la vida de Jesús en el alma.

         »Todas las vidas cristianas sinceras tienen semejanza con este caminar de los Magos.

         »Mi estrella fue aquella mirada tuya con que me amaste la primera vez que te encontré, y te encontré porque tú saliste a buscarme como al jovencito de Naín y como a él me dijiste: “jovencito, yo te lo mando levántate y anda” y al decírmelo me miraste, ¡con tal amor!

         »¡Dios mío y Señor mío! que desde entonces tengo clavada tu mirada en lo más hondo de mi alma. Y ella ha sido mi estrella, mi espuela, mi gozo, mi cruz; por ella recorrí muchos caminos de mi Patria para pedirles a tus jóvenes que levantaran los ojos de su alma a tu mirada divina para que vieran en ella el amor que les tienes y me ayudaran a amarte.

         »Tu mirada me llevó muchas veces a Ejercicios para rogarte que me vencieras y me transformaras y me hicieras fiel para no ser humedad de lágrimas en tus ojos divinos al verme tan ingrato a tu amor».

 

         Meditación 3ª:      Vida oculta

 

         Presupuesto: Principio teológico fundamental en el tratado del Verbo encarnado. Lo que no está asumido no está redimido.

 

         «Si el Verbo se hizo carne para redimir y santificar a todos los hombres; en su vida mortal tenía que asumir, a través de su humanidad, todo lo humano, menos el pecado incompatible con la divinidad, pero sí los castigos y penas del pecado compatibles con la divinidad.

         »Así, pues, Jesús en Nazaret asumió lo anónimo, lo gris, lo común, lo vulgar de la vida del hombre que vive conforme a su naturaleza rectamente considerada (criatura, ser contingente que depende y necesita de Dios y por lo cual con arreglo a la recta razón debe someterse a Dios: Obediencia, oración, trabajo y vida de familia y relación con sus convecinos; todo esto lo asumió Jesús por amor al Padre en el que nos amó y para redimirnos y santificarnos siendo causa ejemplar de santidad, o sea unión con Dios por el amor) y meritoria de la gracia que necesitamos para que su vida se reproduzca y crezca en nosotros hasta que se manifieste en su carne mortal.

         »Así, el misterio de la vida oculta de Jesús en Nazaret desborda Nazaret y llena los siglos y la historia, pues así como sólo la fe nos descubre al Hijo de Dios en el artesano de Nazaret, sólo la fe puede descubrirme a Jesús, Hijo de Dios, en la Eucaristía, en mi superior, en mi prójimo y en mí mismo si por su misericordia estoy en su gracia o en mí crucificado si por desgracia estoy en pecado.

         »Y Jesús, crecía en edad, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres.

         »Así también debo dejarle crecer en mí, ante todo delante de Dios, buscando lo que agrada a Dios, aunque no agrade a los hombres, incluso a los que se llaman de Dios, y aún a los que le representan, aunque en este caso de mi conducta deberá estar refrendada previamente por mis superiores legítimos de fuero externo (mi Obispo) e interno (mi director espiritual).

         »El misterio de la vida oculta de Jesús se renovará en mí. Si vivo en perfecta obediencia a su voluntad santísima, estaré muerto con Cristo (pues por amor suyo habré muerto a toda motivación meramente humana) y mi vida estará oculta con Jesucristo en Dios.

         »Jesús me llama desde ese misterio a una inmolación total y perfecta de mi voluntad en el altar de un Corazón amorosísimo».

 

         Día 25 Santa Micaela y San Luís

 

         Meditación 1ª:      Las dos banderas

 

         Petición: Conocimiento de los engaños del mal caudillo y ayuda para de ellos me guardar; conocimiento de la vida verdadera que enseña Cristo y gracia imitarle.

 

         «Cuando hay inquietud sin paz (como si se asentase) se quiere poner cátedra, se tiene obscuridades y confusiones y fuego de ira; malo, ahí está Lucifer.

         »Codicia de riquezas. Las disfrazará de cualquier manera, incluso bajo pretexto de gloria de Dios.

         »Vano hacer del mundo; aplauso de los mundanos (ojo).

         »Cristo. Lugar humilde a todos accesible: En el Sagrario; en mi propia alma en cuanto me vuelvo a Él arrepentido, ya está Él amoroso.

         »Elige y escoge, y a los siervos les hace amigos: “jam non dicam vos servos, sed amicos”; y los envía, pero análogamente a como el Padre le envió a Él, yendo  en ellos por la gracia “ha de trabajar conmigo” “mi yugo suave …” que a todos quieran ayudar en traer primero suma pobreza espiritual, despojo total del alma, y las otras cosas sobre la faz de la tierra han sido creadas –son criaturas– luego no son mías, son de Dios y he de ponerlas en sus manos y recibirlas de El como signo de amor, cada vez que las use para honor conforme a su voluntad.

         »Deseo de oprobios y menosprecios, no por sí mismos, ni tampoco porque me descubran el amor de Dios, que esto sería buscar los consuelos de Dios, sino también en suma pobreza espiritual: Porque le agrada a Dios que yo los abrace.

         »Y crecida humildad.

         »Virgen Santísima, alcánzame gracia de tu Hijo para que sea recibido debajo de su bandera.

         »Oh Jesús amigo fiel, puesto que sabes cuan preciosa me es esta gracia y me amas fidelísimamente, concédemela.

         »¡Oh Padre amorosísimo! Ya que por mí entregaste a tu Hijo y me elegiste para que fuera conforme a su divina imagen, concédeme la gracia de ser admitido bajo su bandera».

 

         Meditación 2ª:      Los tres binarios

 

         Composición.

 

         «Verme a mí mismo, como estoy delante de Dios nuestro Señor y de todos  sus santos, para desear y conocer lo que era más grato a su divina bondad.

         »Esto es importante: no fomentar más deseo que el agradar a Dios; que las complacencias de Dios sean el norte de mi vida, mi estrella de Belén; después será pedir conocimiento de lo que más le agrada y gracia para elegirlo.

         »Así, pues, hay que trabajar por poner al alma en la disposición del tercer binario: dejarlo todo al afecto, ponerlo todo en manos de Dios, no desear más que su gloria y su divina complacencia, aunque ésta sólo la conozca en fe desnuda y árida.

         »Esto me obliga a una revisión total de mi vida.

         »Vaciar el entendimiento con la fe, la memoria con la esperanza y la voluntad con el exclusivo amor de Dios y lo amado de Dios porque Dios lo ama y como Dios lo ama».


         Día 25

 

         Meditación 3ª:      Bautismo de Jesús y subsiguiente penitencia en el desierto

 

         Punto 1º:    Salida de Nazaret y despedida de su Madre. Deja su casa, pobre, pero suya; para no tener donde reclinar la cabeza.

 

         «Deja a su madre viuda.

         »Y todo esto lo deja por mí, pecador.

         »¿Qué lleva? ¿La ciencia de las Academias? ¿Los métodos y técnicas de los rabinos? ¿La influencia política de los Tetrarcas? ¿El poder y la fuerza de los Pretores y sus legiones? No. Su pobreza total y su amor total al Padre “y dijo al entrar en el mundo: he venido, Dios mío, a hacer tu voluntad”».

 

         Punto 2º:    Bautismo en el Jordán.

 

         «“Hostiam et oblationem noluisti: corpus autem aptasti mihi”.

         »Jesucristo va al Jordán en busca del bautismo de penitencia, va a manifestarse como penitente, se entremezcla con los pecadores (pero ¡ojo!, no cuando van a pecar, sino cuando van a hacer penitencia), para iniciar una vida pública de penitencia que comenzará en el Jordán y físicamente terminará en la cruz. Jesucristo toma sobre sí la penitencia que exigían nuestros pecados. No destaca su Personalidad divina, sino que la obscurece y humilla bajo el aspecto de público pecador ya que públicamente va a recibir el bautismo de Juan. Este intenta resistirse diciéndole “si yo debo ser bautizado por ti” y Jesucristo le contesta “deja que cumplamos toda justicia”, porque esa era la voluntad del Padre.

         »Y a la humillación pública sigue la exaltación pública; tan pronto es bautizado se manifiesta que la plenitud del Espíritu Santo mora en Él y el Padre proclama: “Este es el Hijo muy amado en el que he puesto todas mis complacencias”. Y el Bautista dirá: “Ecce Agnus Dei qui tollit peccata mundi”.

         »¿Qué lecciones me ofrece Jesús?

         »1ª.   Que no hay posibilidad de vida apostólica sin pleno espíritu de penitencia, acompañado de mortificaciones y humillaciones reales para que ese espíritu, que consistirá en total conversión a Dios de tal forma que sólo la voluntad divina sea la regla del obrar, no quede en puro sentimentalismo.

         »2ª.   Que para quitar los pecados del mundo, y especialmente de las almas que nos son confiadas, no basta con ser inocente, hace falta hacer penitencia por los pecados de las almas, pues la santidad es sí unión con Dios por el amor pero a través de su Cristo penitente y paciente desde el pesebre hasta la cruz.

         »Algo así viene a significar la liturgia de la ordenación de presbítero.

         »Preguntará el Obispo al Arcediano: “¿Sabes si son dignos, es decir: son inocentes, son Cordero de Dios”. Sí, en cuanto la humana fragilidad lo consiente. Y entonces se postrarán en el suelo, significando su muerte penitencial por los pecadores en comunión con todos los santos que murieron para que a través de su muerte, que fue consepultada con la de Cristo, nos llegara la vida resucitada de Él.

         »Y así como en el Jordán, tan pronto se bautizó Cristo, se abrieron los cielos y suena la voz del Padre y se manifiesta al Espíritu Santo, así en la ordenación se canta el Veni Creator y las manos del Obispo y del presbítero que significan las de Jesucristo alumbran la nueva criatura, el alter Christus, el sacerdote católico, a quien el carácter sacerdotal configura de tal forma a Cristo Sacerdote que por parte del Padre y del Espíritu estará siempre augurándole la plenitud relativa del Espíritu y las complacencias del Padre».

 

         Punto 3º.     Tunc Jesus ductos est in desertum a Spiritu ut tentaretur diabolo.

 

         «¿Qué hace Jesús después de su bautismo y de aquella Teofanía que le exalta?

         »¿Irse a presumir entre los hombres?

         »No; irse al desierto. ¿Sólo a que le tentara el diablo? Tampoco. Este le tentó después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches. Y la contestación a la primera tentación casi nos dice lo que hizo Jesús: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

         »Durante cuarenta días y cuarenta noches paréceme a mí que Jesús se nutre tan solo de aquellas palabras del Jordán: “Este es mi Hijo muy amado a quien tengo todas mis complacencias”.

         »Porque esta es la fuerza invencible del apóstol: “Las complacencias de Dios puestas en él”. Duro, durísimo es el camino del calvario, cuando ese calvario es de todos los días y todas las horas; sólo cuando el alma se ha vaciado de todo otro amor que el de las complacencias divinas, aunque estas complacencias aparezcan y se manifiesta a la criatura como el tedio, la desolación, la agonía de Getsemaní y del Calvario.

         »Y en el rechazar las tentaciones también el Señor me enseña a acudir a la razón superior, a lo que agrada a Dios».

 

         Meditación 4ª:      Cenáculo

 

               “Desiderio desideravi”.

 

         «Eternamente deseaste, Señor, hacernos este bien maravilloso del Cenáculo.

         »Tu Eucaristía es lo que más aparece en figura en el Antiguo Testamento: Sacrificio de Abel, de Melquisedec, comida misteriosa que alcanza para Jacob, bajo el ropaje de Esaú, la bendición de su padre, el Cordero pascual, el maná, el pan cocido al rescoldo visto en sueños por Gedeón que destroza a los madianistas, el pan que hace caminar cuarenta días y cuarenta años al profeta Elías y permanecer en oración otros cuarenta días en el monte Horeb, el pan que le lleva Habacuc a Daniel en la cueva de los leones.

         »Y quieres nacer en Belén (casa del Pan) y dos veces multiplicas los panes y los peces en tus manos. Con deseo has deseado comer con nosotros y ... ¿cómo acuden tus fieles a satisfacer tus deseos? ¿Y nosotros, tus sacerdotes? ¿Acaso la Santa Misa es el deseo de nuestros deseos? Tú deseoso de comunicar con nosotros en la Santa Misa y cuantas veces, Dios mío, nosotros celebramos la Santa Misa semiausentes del altar ...

         »Desiderio desideravi, y tu mirada hambrienta de almas que te comulguen va recorriendo edades, condiciones sociales, pueblos, naciones, razas ...  y ¡qué tristeza Dios mío! ¿Qué pocos te comulgan!, si tan siquiera yo te los llevara en mis penitencias a la Santa Misa para que mi vivir penitente perdido en ti, como el agua se pierde en el vino, y ofrecido por ti, y con el tuyo y de toda la Iglesia al Padre, hiciera que el Padre te los atrajera para satisfacer tu hambre y tu sed».

 

               “Se levantó de la mesa, se quitó sus vestidos, se ciñó un lienzo, tomó un lebrillo con agua y se puso a lavar los pies a sus discípulos”. “Cum forma Dei esset ...  exinanivit forman servi accipiens”.

 

         «Hoc facite in meam commemorationem.

         »Quien a vosotros recibe a mí recibe.

         »Cuando lo hicisteis con uno de mis pequeños hermanos conmigo lo hicisteis.

         “Señor tú a mis pies rogándome que me deje lavar de ti”. Sí, Jesús humillado, vestido de especies sacramentales en este Sagrario, para lavarme de desconfianzas y temores, pues estás ahí para ayudarme y eres omnipotente y has dicho pedid y recibiréis y me has traído tú para que te pida y te pido que me identifiques contigo, ¡cómo no me lo vas a conceder!

         »Vestido de mi hermano Gálvez para ayudarme y orientarme, de tu seminarista Cubero para servirme, de las monjitas para preparar mi comida, de esos millones y millones de hombres que no te comulgan y de los que tienes hambre para urgirme a la entrega total a tu voluntad santa».

 

               “Pridie quam pateretur accepit panem in sanctas ac venerabiles manus suas et elevatis oculis in coelum ad te Deum Patrem suum omnipotente tibi gratias agens: benedixit, fregit, deditque discipulis suis dicens: Accipite et manducate ex hoc omnes” “Hoc este enim corpus deum”.

 

         «¡Señor, y sabiendo de mis inapetencias y sacrilegios sin cuenta y traiciones y deserciones e indiferencias, instituiste sacrificio eucarístico y sacerdocio …!

         »¿Por qué, Jesús? ¿Por qué? ¿No éramos masa de perdición, montón monstruoso de pecados que causaban pavor?, pero levantaste tus ojos al Padre desde el momento de la Encarnación y viste un tal amor en el Padre hacia nosotros que puso tu Corazón en apreturas de ansias de declarárnoslo con la máxima de su prueba de amor que es dar la vida por el amado».

 

         Día 26. San Zeferino Papa. 7º de Ejercicios<

Publicado por verdenaranja @ 23:12  | Espiritualidad
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