Martes, 09 de diciembre de 2008

Invitación del Card. Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas (Venezuela) a todos los fieles en su Mensaje de Navidad que será leído en todas las parroquias el próximo fin de semana 13-14 de diciembre.



¡PAZ A LOS HOMBRES QUE AMA EL SEÑOR!

Mensaje de Navidad del Sr. Cardenal Jorge Urosa Savino,

Arzobispo de Caracas, 8 de diciembre de 2008


A todos los venerables sacerdotes, a los diáconos, miembros de los institutos de vida consagrada y fieles de la Arquidiócesis de Caracas:


Salud y paz en el Señor.

Dentro de pocos días estaremos celebrando la Navidad, que es la manifestación de la inmensa bondad y benignidad de Dios Padre en la persona de su Hijo eterno hecho hombre. El tiempo litúrgico de Adviento en el cual nos encontramos, nos invita a prepararnos adecuadamente para recibir con un corazón abierto los dones que Dios nos envía en la celebración litúrgica del nacimiento de su Divino Hijo, Jesucristo, Nuestro Señor.


RENOVACIÓN ESPIRITUAL


Por ello, los invito, queridos hermanos, a aprovechar los días que preceden la Navidad para intensificar nuestra vida espiritual, con la lectura de la palabra de Dios y la oración, y para escuchar la voz de San Juan Bautista, que nos invita a la conversión, a la renovación espiritual.


Convertirnos, o renovarnos espiritualmente, es dejar a un lado el pecado en todas sus manifestaciones, como la indiferencia religiosa y el olvido de Dios, el odio y la violencia, la lujuria y la codicia, y acercarnos al Padre de la Misericordia, que nos acoge con los brazos abiertos. En el pasado mes de Julio los Obispos venezolanos hicimos a todos los hijos de la Iglesia una apremiante invitación a la renovación espiritual, personal y comunitaria. Esta renovación consiste en una mayor fidelidad a la Palabra de Dios, en cumplir con gusto los Diez mandamientos de la Ley de Dios, y, entre otras cosas, en intensificar nuestra práctica religiosa, especialmente la asistencia y participación activa todos los domingos del año en la Santa Misa Dominical. Reitero ese llamado, y al hacerlo, quiero recordar que ese es el único camino hacia la felicidad: "Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen" (Lc 11, 28).


LA PAZ
: DON DE DIOS Y EMPEÑO HUMANO

 

En Navidad escucharemos la aclamación de los ángeles que celebraban el nacimiento del Señor con su jubiloso cántico: "Gloria a Dios en el Cielo, y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor" (Lc 2, 14).

Navidad nos recuerda que Jesús es el Príncipe de la paz (Is 9, 5), el Dios pacífico, que da su paz a quienes viven de acuerdo a su Palabra y buscan siempre el bien. Precisamente Jesús viene al mundo para darnos su paz (Jn 14, 27). Una paz verdadera, auténtica, que es serenidad, armonía interna, tranquilidad espiritual que El siembra en nuestros corazones cuando cumplimos su Palabra de vida eterna (Jn 6, 68), cuando practicamos la virtud y cumplimos los Diez mandamientos que se resumen en "amar a Dios con todo el corazón, y al prójimo como a nosotros mismos" (Cf. Mt. 23,27-28).


Pero Dios da la paz sólo a quienes trabajan por la paz entre los hombres. La paz es una meta, un empeño, un compromiso de todos los días. Es el resultado de la convivencia fraterna, de la solidaridad, de la práctica de la justicia y de la caridad. Por ello, el cristiano, el que quiere vivir bien, debe ser un esforzado constructor de la paz. Por ello ningún tipo de violencia, ni verbal, ni física ni legal, es cristiana. Buscar la paz significa respetar a los demás, respetar las leyes, respetar los derechos de los demás, aunque no estén de acuerdo con nosotros. Buscar la paz significa dejar a un lado la violencia, y valorar la vida, el valor de cada persona humana. En esa línea hemos de luchar intensamente por superar la violencia que se manifiesta en tantos crímenes y deja tanto dolor en el corazón de los caraqueños. Especialmente las autoridades del poder ejecutivo, legislativo y judicial, y los funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado, tienen la obligación de trabajar unidos y sin descanso para reducir al mínimo los altísimos niveles de violencia y delincuencia que estamos sufriendo en nuestra ciudad.


En estas Navidades los invito, mis queridos hermanos y hermanas, a ser esforzados constructores de la paz (Cf. Mt 5, 9). Es preciso que cese el enfrentamiento, que se deponga el odio, que busquemos el encuentro fraterno. Es preciso que en el hogar, en las relaciones laborales, en la vida social, todos seamos realmente artesanos de la paz.


AUTENTICA NAVIDAD


Los invito, finalmente, a celebrar la Navidad con auténtico sentido religioso y cristiano. Dejemos a un lado las patrañas y leyendas de un supuesto e inexistente "espíritu de la navidad", propuesto por la Nueva Era. De hecho, celebrar al "espíritu de la navidad", o confiar en esa inexistente invención, es una verdadera idolatría.


Una auténtica Navidad la celebra quien se acerca a Dios con un corazón abierto; quien recibe los sacramentos de la Reconciliación y la sagrada Comunión; quien se une a su familia en el templo y en el hogar, quien participa en la Santa Misa en Navidad y Año nuevo y todos los domingos de año. Y para que la Navidad sea auténticamente religiosa y cristiana es preciso abrir el corazón a nuestros hermanos más necesitados, y a quienes hayamos o nos hayan ofendido. Navidad es renovar nuestra vida en la fe en Dios y en el amor a El y a nuestros hermanos.


CONCLUSIÓN


Con afecto ruego a Dios y a la Santísima Virgen María Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz, por todos ustedes, mis queridos hermanos y hermanas


 

Especialmente oro por los que están solos y tristes, por los que hayan sufrido un duelo reciente, por los que están presos o enfermos. Que Jesús, Príncipe de la paz, los llene de consuelo, serenidad, alegría y paz en estas Navidades y en el próximo año 2009.

Con mi bendición episcopal,


+JORGE L. UROSA SAVINO,

CARDENAL ARZOBISPO DE CARACAS


Este mensaje será leído en todas las Misas y celebraciones de la palabra que se realicen en todas las Iglesias parroquiales y filiales el próximo fin de semana, 13 y 14 de diciembre.


Publicado por verdenaranja @ 22:57  | Hablan los obispos
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