S?bado, 13 de diciembre de 2008

Artículo semanal del Padre Fernando Lorente, o. h., publicado en EL DÍA el miércoles 10 de Diciembre de 2008 en la sección CRITERIOS bajo el epígrafe “Luz en el Camino”.

 

LUZ EN EL CAMINO FERNANDO LORENTE, O.H.*

 

Nos acercamos a Navidad

 

El pasado miércoles no pude estar en este espacio con vosotros, amigos lectores, por encontrarme ya hospitalizado en la UCI de este centro de S. Juan de Dios, de Tenerife, prestando un servicio, durante ocho días, para contribuir a que la ciencia médica -en nuestro caso de cardiología y pulmonar, y algunos otros campos- se perfeccione y se desarrolle más y más; y también para que la asistencia hospitalaria alcance el mayor grado posible en lo humano y religioso. Nunca podré olvidar a los doctores y personal auxiliar en la asistencia alegre y esperanzadora que me han prestado. Y con igual gratitud a las personas que se han interesado por mí, en estos días, con su presencia o con su llamada. Ya desde el estado en que me encuentro, ajustado a la convalecencia que me han dictado, quizás un poco larga, vuelvo a llenar este espacio periodístico


Nos acercamos a Navidad. Nunca será posible comprender, sin la referencia a lo sobrenatural y misterioso, que más de dos mil años después la Humanidad siga celebrando el nacimiento de un pobre niño hebreo en los arrabales de una aldea de Judea. Que aquel humilde acontecimiento insignificante, desde el punto de vista del mundo -como tantos otros- introdujera la verdad y el significado de la Historia humana sobre la Tierra.


Aquel niño pobre, que nacía en tanta pobreza como era aquel establo, en la misma esquina del más formidable imperio de la Antigüedad, era nada menos y nada más que la manifestación del amor de Dios a los hombres. "Tanto amó Dios al hombre que, llegada la plenitud de los tiempos, le dio a su hijo unigénito".


Por eso, Navidad no es sólo el momento de la fraternidad, de la solidaridad. De la obra de buena voluntad y de los deseos de paz, ni tampoco sólo el día de la familia o de la amistad. Es, sobre todo y ante todo, el día de la verdad y de la esperanza, es el día de de la conmemoración más transcendental para la Humanidad, el mayor acontecimiento para su historia: el Dios desconocido se reviste de humanidad, se hace prójimo, como un padre, como un hermano. Esto es, lo que todos los años, la noche de Navidad: Dios está con nosotros. Y por esta gracia -no hay otra mayor- podemos y debemos ser siempre buenos, santos.


Así lo expresaba, entre tantas veces, Juan Pablo II, un 25 de diciembre en Roma: "Navidad es la fiesta de la vida porque Tú, Jesús, viniendo a la luz como todos nosotros, has bendecido la hora del nacimiento: una hora que simbólicamente representa el misterio de la existencia humana, uniendo el padecimiento del parto a la esperanza, el dolor a la alegría? Hoy, en esta noche, el tiempo se abre a lo eterno porque Tú, Cristo, has nacido entre nosotros. Has venido a la luz del regazo de una mujer bendita entre todas, Tú, el Hijo del Altísimo. Tu santidad ha santificado de una vez para siempre nuestro tiempo: los días, los siglos, los milenios. Con tu nacimiento has hecho del tiempo un hoy de salvación".


Navidad nos viene a recordar y a cuestionar que solamente lo construido sobre Dios, sobre el amor a Él y al prójimo, es durable. Y seremos tanto más perfectamente humanos cuanto más divinamente lo expresemos en nuestro vivir y obrar.

 

* Capellán de la clínica S. Juan de Dios


Publicado por verdenaranja @ 23:30  | Espiritualidad
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Publicado por leopldocruzr
Lunes, 15 de diciembre de 2008 | 16:17
Padre Fernando lo saludo muy especialmente, le pido al Dios de la vida que nos creo y que dependemos de ?l y su autorizaci?n para cualquier proyecto que emprendemos,el proposito de Jesus es el nuestro por eso te suplico por la salud de mi hermano Fernando
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 15 de diciembre de 2008 | 16:26
por que tu sanaras m?s pronto de lo que te imaginas ya que personas como tu son las que queremos tener siempre apoyando y orientando en cada semana, pues tu dedicacion es nesecaria para nuestras vidas. Feliz Navidad y venturoso a?o con mucha sabidura.