Mi?rcoles, 24 de diciembre de 2008

Sugerencias para la homilía de la fiesta de la Sagrada Familia sacada de "Subsidios Litúrgicos para la Celebración de la Fiesta" ofrecidos por la Conferencia Episcopal Española.


 L
a familia escuela de humanidad y transmisora de la fe

• La familia escuela de humanidad

 

«El hombre no puede vivir sin amor». Estas palabras de la primera Encíclica de Juan Pablo II (Redemptor hominis, 1) nos dan luz sobre la grandeza de la familia como el lugar en el cual el hombre aprende a ser hombre. Es en nuestro hogar donde descubrimos el valor de cada persona que es amada por sí misma y no por lo que posee, y donde aprendemos a vivir en comunión dándonos a nosotros mismos en la vida cotidiana.

 

• La caridad, corazón de la familia

 

«Revestíos del amor» nos pedía san Pablo en la segunda lectura. La caridad, primer don del Espíritu Santo, es la virtud fundamental que ha de presidir las relaciones familiares. De ella nace el impulso para que en la familia se viva una entrega total a imagen del amor hasta el extremo de Jesucristo en la ucaristía.

Por eso nos exhortaba san Pablo a hacer todo en nombre de Jesucristo. Su presencia en la familia hace posible que el hogar esté construido sobre roca irme y que la caridad impregne la vida familiar, permitiendo la misericordia, el perdón, la humildad, la paciencia, la bondad y la mansedumbre a la que nos insta la carta a los Colosenses.

De aquí surge la necesidad de la oración en familia, a la que nos invita la segunda lectura, y la celebración de los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Penitencia.

De esta manera, la familia, iglesia doméstica, se constituye en el primer hogar donde se transmite, se vive y se celebra la fe.

 

• La familia, santuario de la vida

 

La familia es la escuela donde aprendemos a acoger la vida como un regalo de Dios y a cuidarla en todos los momentos de su historia. Así lo vemos cuando José y María presentan al Niño que han recibido de Dios en el Templo.

Ante los anuncios de la revisión de la ley del aborto y de la regulación de la eutanasia estamos todos llamados a orar y comprometernos por la defensa de la vida. Así lo pedimos al Señor con la intercesión de los Santos Inocentes cuya fiesta hoy también celebramos.

 


Publicado por verdenaranja @ 23:13  | Homil?as
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