Viernes, 26 de diciembre de 2008

Cara a mi querido Teófilo del Padre Antonio María Hernández del Hogar Santa Rita de El Puerto de la Cruz, Tenerife, publicado en la revista "Como las Abejas", núemro 42, Noviembre-Diciembre 2008.

Mi querido amigo Teófilo: paz y bien.


La verdad es que haz hecho preguntas muy delicadas y no tan fáciles de darle respuesta. He leído lentamente y varias veces tu preciosa carta, impregnada toda ella, de seriedad y franqueza. Yo no entiendo mucho de estas cosas porque no hay dos historias iguales y cada persona es un mundo y un mundo original. Permíteme mi buen Teófilo, que enfoque tu problema desde Dios, aunque tú no tengas en estos momentos, como bien dices, muy buenas relaciones con Él. Tengo para mí, que Dios te quiere y le preocupas, no porque tú seas bueno o creyente, sino porque El es bueno y tú eres su hijo, aunque tú lo ignores y no lo valores.


Analizando tus palabras, está clarísimo que en ti no hay ninguna maldad, ni la hubo en su día, y, por supuesto, no es ninguna "bobada", lo que te pasa. Esto que me cuentas es simple y llanamente "una bonita historia de amor", como tú mismo bien dices. Podríamos dejarlo ahí y cuando se trata l de un amor limpio, puro y desinteresado, es evidente que procede de Dios, que es donde se encuentra "el depósito del amor", y el amor, si es puro y honesto, jamás puede ser malo. Es hermoso y me)I encanta escuchar esa linda historia del jugueteo de los patitos, que parecían dos chiquillos, como lo harían dos ángeles y esto es, sin duda, amor del bueno y nunca será malo el recordarlo. Es como un bonito sueño, que uno no quiere que se termine.


Creo que es interesante para nuestra vida, para mantenernos eternamente jóvenes, recordar escenas bonitas y puras de nuestra vida. Estas escenas personales de la vida, nos dan alas para seguir en la brecha de la vida, y son estas notas bonitas de nuestra vida las que nos dan ilusión, y nos hacen olvidar un tanto las amarguras, desengaños, contrariedades, desilusiones, desaires, desplantes, fracasos o marginaciones que podamos sufrir a lo largo de los años. Recordar que en un tiempo de tu vida tuviste esta bonita experiencia, no es ni mucho menos malo. Es parte de tu historia personal y es cierta la honradez de tus sentimientos, pues, ni el trajín de la vida, ni los mil avatares, han podido nunca borrar de tu alma esta etapa tan maravillosa de tu vida. Es hermoso que lo conserves así, como otra experiencia hermosa de tu vida, de tus éxitos, de tus aciertos, de los reconocimientos que te hayan podido hacer en tu vida profesional. Esto es un buen caudal y buen tesoro que debes conservar en tu corazón como una perla prodigiosa.


Es tu vida. Es tu historia. Sin embargo a lo mejor no es tan conveniente el contárselo a tu esposa actual. Esto no es querer ocultar nada, ni es fallar a la fidelidad. Habría que ver, qué vas a sacar con contárselo. A lo mejor se te complican más las cosas. Puede generarse una fuente de celos, y recelos innecesarios, y te será un poco difícil convencer a tu esposa, de que ya no quieres a aquella antigua novia, y pensará que a ella no la quieres y que cuando conversas con ella estás pensando en la otra.


Pienso que no lleva a ninguna parte el que, a estas alturas de tu vida, compliques más las cosas. No es necesario. Yo te aconsejaría que te lo aguantes y que lo tengas guardado en el baúl en el que tienes tus mejores recuerdos. No lo eches a perder a última hora. Deja la fiesta en paz. No lo enredes, porque luego vienen los "dires y diretes", las réplicas y contraréplicas, y tengas que dar muchas explicaciones que muchas veces lejos de convencer a alguien lo que hacen es enredar más las cosas y se presta a malentendidos, y a interpretaciones que no justifican nada. Este es uno de los tesoros que debes conservar y llevártelo a la tumba. No todo debe decirlo uno en la vida. Esto no es faltar a la verdad. A veces el silencio es más necesario que las palabras. Dice un viejo refrán: "Cállate o di algo mejor que el silencio" y la prudencia es la directora de todas las virtudes.


Claro que tampoco puedes estar "jugando con fuego" y no vale la pena, creo yo, el querer indagar y enterarte si a esa antigua novia le pasa lo mismo que te pasa a ti. Piensa que esa fue una bonita etapa de tu vida, que forma parte, de seguro, del "curriculum vitae" de tu historia personal: pero que hay escenas pasadas de nuestra vida, que, aunque sean muy bonitas y dignas de recordar, no debemos mirar atrás, para reconstruir nuestra historia de otra manera. Es la que es. Igual que recordamos tantos pasajes de nuestra vida cuando repasamos nuestro álbum de fotos, cuando ves algún vídeo en que sales tú, o cuando te encuentras con unos amigos de tu infancia y empiezan a recordar y a revivir épocas y acontecimientos de tu vida. Esto nunca será malo; pero ya no vas a desandar lo andado, y lo hecho, hecho está, y no hay que darle más vueltas. La historia es como es y no como nosotros hubiéramos querido que fuera.


No sé para qué quieres saber qué es lo que le pasa por la mente y por el corazón a esa chica, de la cual me hablas. Creo que no merece la pena, ni que sea conveniente. Puede ocurrir que te lleves un desengaño y se estropee para siempre esa historia tan bella que me has contado. Déjalo así. Es mi consejo. Por otro lado, ¿Qué quieres conseguir? ¿Complicar las cosas? Hasta ahora ese matrimonio ha funcionado bien sin ti y tu matrimonio ha funcionado más o menos bien, digo yo, sin ella. ¿Para qué quieres rehacer la historia? ¿Qué se puede hacer ahora a estas alturas de la vida? Todos en la vida tenemos buenos y malos recuerdos, tiempos buenos y tiempos malos, aciertos y fracasos.


El reloj del tiempo camina inexorablemente. El amor es un noble sentimiento y por tanto es bueno y viene de Dios y debe llevarnos a Dios, aunque no creas, porque llevas un tiempo un tanto largo alejado de Dios. Pídele que ese amor de tu juventud se cambie en una amistad limpia y eterna. Ya tú, sea como sea, elegiste y no es cuestión en estos momentos en que tantos matrimonios hay destrozados, y separados, que tú compliques las cosas, y hasta inspires sospechas en tu esposa, sin necesidad, o empieza a haber problemas en el matrimonio de tu antigua novia, "agua que no has de beber, déjala correr", guarda tu secreto y no lo eches a perder.


Ahora debes cuidar tu matrimonio y el matrimonio de la que un día fue tu novia y, como en tantos y tantos casos ha sucedido a lo largo del tiempo y hasta entre tus mismos amigos. Siéntete feliz, porque tú puedes decir, sin nombrar a nadie, que crees en el amor, en el amor limpio, puro, transparente, desinteresado y así manifestar a tus hijos o nietos, esta maravillosa experiencia tuya, que avala, en todo momento, tu honradez y respeto, y que demuestra que aún es posible amar a cambio de nada. Eso es sencillamente amor de calidad.


Hay muchos jóvenes y también algunos mayores que dicen que no creen en el amor, que todos los amores son interesados y pasionales, y que ya no existe eso que antes se decía "amor platónico", y que hoy está en "crisis", precisamente el amor entre hombre y mujer, y que se cambia de pareja con la facilidad con que uno se cambia de vestido. Yo pienso, mi buen amigo Teófilo, que aún existe "amor del bueno", y que esta historia tuya un tanto simple y casi infantil, todavía existe. Hay todavía, en esta etapa tan turbulenta y confusa de la historia, chicos y chicas maravillosos, que piensan en un amor de total fidelidad y ,reciprocidad y que tenga la intensidad de un amor eterno, un amor que proceda de Dios y lleve a El.


El amor, si es bueno, y verdadero, lleva sin duda a Dios y con los años lejos de perderse, se va haciendo más sólido y más auténtico, hasta que sólo quede el amor. No es malo, pues, que sigas amando hasta la eternidad a esa chica de tus sueños; pero consérvalo en lo más hondo de tu corazón como algo maravilloso que te ocurrió en tu vida. Guárdalo, consérvalo, no tienes por qué estar contándoselo detalladamente a nadie, entre otras cosas, porque no vas a conseguir nada con eso, porque a muchos le importa nada, porque esta es "tu vivencia", y hasta algunos te dirán que todo es pura fantasía tuya.


Conserva esta honrosa historia, hasta la vida eterna y allí se lo cuentas al Padre Dios, pues, de El es el amor cuando es limpio y transparente y por último te aconsejo, como te dije antes y vuelvo a repetirte, no tienes que contarle a tu esposa lo que te está pasando, aguántate. No vale la pena, puedes estropearlo para siempre y no halles cómo recomponerlo y cada vez que haya una discusión te va a sacar lo de tu antigua novia y va a comenzar una desconfianza que hasta ahora no existía. Esto no te ayudará nada. Aunque se diga que en el matrimonio no deben haber secretos. Entiendo que esto no es faltar a la sinceridad, siempre que solo sea un mero recuerdo y no llegue a más.


No sé si me he explicado. Te he hablado de corazón, y te digo para el final, amigo Teófilo, que yo creo en la amistad, en una amistad limpia y leal, sin contraprestaciones, e incondicional, desinteresada. Amigos que te quieran porque te quieren, no por lo que tú le das, ni por lo que tú tienes, sino por tu persona, independientemente de todo. Hallar un amigo es hallar el más grande de los tesoros. Yo creo en una amistad totalmente limpia, hasta entre un hombre y una mujer, sin nada malo, ni deshonesto, una amistad que pueda llevar a Dios como tantos casos bonitos hay en la historia, como San Francisco de Asís y Santa Clara o Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.


Por eso, mi buen amigo Teófilo, creo también yo que entre tú y esa chica de la que me hablas, puede haber realmente una amistad de calidad y con valor eterno. Si es así, consérvala, mímala, engrandécela y guárdala. Hasta siempre. Un día en el Cielo se pondrá al descubierto toda la verdad,

y ese amor que ahora tienes crecerá hasta el infinito.     

Antonio María Hernández

Publicado por verdenaranja @ 22:30  | Cartas a Te?filo
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