Viernes, 26 de diciembre de 2008

Documento conclusivo de los Obispos europeos y africanos publicado al final del Seminario promovido por el Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas (CCEE) y por el Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM).

 

 

MENSAJE FINAL DEL SEMINARIO DE LA SECAM-CCEE

La Migración como una nueva oportunidad para la evangelización

y solidaridad

 

Liverpool, UK, 19-23 de Noviembre de 2008

 

1. Nosotros, treinta y un Obispos, Arzobispos y Cardenales, representantes de Europa y de África convocados por el Consejo de las Conferencias de Obispos Europeos (CCEE) y el Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM), han estado reuniéndose aquí en la Archidiócesis de Liverpool, en el Reino Unido, desde el 19 al 23 de Noviembre de 2008, sobre el tema  “Fui extranjero y me recibisteis (Mt 25, 35): La Migración como un nuevo momento de evangelización y solidaridad.

 

Después de nuestro primer encuentro de planificación en Roma en 2004, esta es la segunda Conferencia Afro-Europea que hemos tenido, sobre el tema. Comunión y solidaridad entre África y Europa. Sigue a la primera Conferencia tenida el pasado año en Elmina, Ghana, sobre: “Conozco el sufrimiento de mi pueblo” (Ex 3, 7): Esclavitud y nuevas formas de esclavitud”.

 

Con la ayuda de expertos en nuestro tema así como los participantes de algunas agencias de la  Iglesia, y representantes particularmente de la Santa Sede, a saber de los Consejos Pontificios para la Atención Pastoral de Migrantes y Personas Itinerantes y Cor Unum, hemos estudiado y discutido en profundidad el tema de este seminario de la  CCEE-SECAM y hemos compartido experiencias de diócesis y conferencias Episcopales de Europa y África.

 

Después de haber traído nuestras sesiones de estudio hasta el final, no podemos sino dar gracias al Arzobispo de Liverpool, junto con su Curia, Clero, Religiosos y Laicos, que han hecho nuestra estancia y seminario aquí una tan maravillosa experiencia de Iglesia en comunión y solidaridad. En verdad, nos hemos sentido ser una Iglesia – la familia de Dios.

 

Por la presente enviamos este mensaje a todos nuestros hermanos Obispos y agentes de pastoral de la Iglesia en África y Europa, e incluso al mundo entero.

 

2. La Migración, a saber el movimiento de personas de un lugar a otro para vivir temporal o permanentemente, es en este momento un fenómeno mundial, que clama por una atención pastoral creciente de la Iglesia y de sus pastores. Este fenómeno mundial abarca a personas de diversas categorías, tales como los trabajadores migrantes y sus familias, estudiantes, refugiados, buscadores de asilo, personas desplazadas interiormente, personas apátridas, víctimas del tráfico humano, particularmente mujeres y niños, y otros.

 

Nuestro punto de mira durante este segundo seminario  de CCEE-SECAM ha sido especialmente cómo este complejo fenómeno afecta en el presente y involucra a personas de África y Europa, y qué retos pastorales plantea para la Iglesia en nuestros dos continentes.

 

3. Hemos llegado a la convicción que existe la necesidad de estudiar seriamente y aplicar a conciencia las enseñanzas de la Iglesia sobre este fenómeno,  importante entre la que está la más reciente Instrucción “Erga Migrantes Caritas Christi” de 2004, “Pastoralis migratorum cura” del Papa Pablo VI (1069), “Exul Familia…” del Papa Pío XII (1952) y “Deus caritas est” del Papa Benedicto XVI (2006).

 

4. Desde estos documentos de la Iglesia y las diversas experiencias presentadas en este seminario, nos agradaría afirmar que el extranjero no es para ser visto como una amenaza o un problema, sino más bien para ser visto, según la visión de las Sagradas Escrituras y de las enseñanzas de la Iglesia, como el migrante o refugiado quien debería ser acogido sobre todo como un hijo de Dios, creado a su imagen y semejanza, y por tanto poseyendo la dignidad inalienable y derechos que la Iglesia debe promover y defender a toda costa. En segundo lugar, el migrante es también salvado por la sangre del Salvador Jesucristo, y por tanto es heredero del reino de Dios. Además, él/ella no es sólo alguien, sino en verdad  un hermano/hermana en el Señor Jesucristo.

 

Estamos también convencidos que el migrante es de hecho una ocasión de gracia de Dios y él/ella trae con él/ella una nueva riqueza de cultura, espiritualidad, intelecto e información, creatividad y todavía más de humanidad. Ninguna sorpresa es que Jesucristo imponga a todos, como nuestro tema para este seminario poderosamente establece, “Fui forastero y me acogiste” (Mt. 25, 35). Por tanto debemos acoger al extranjero, el migrante como un camino para servir a Cristo, el Salvador de la humanidad, porque se nos ha dicho “cualquier cosa que hagáis a los más pequeños de mis hermanos, eso me lo hacéis a mí” (Mt 25, 40). De verdad, Cristo pide nuestro amor para el migrante como nuestro Santo padre Benedicto XVI exhorta en Deus caritas est (20, 31ss).

 

5. Por tanto decidimos llegar a mayor conciencia de la presencia de migrantes de cualquier categoría y de su situación difícil en nuestras diócesis y jurisdicciones de Iglesia. Apelamos a todas las conferencias Episcopales en África y en Europa a establecer, donde no existan, instituciones adecuadas para el estudio de los migrantes, y especialmente para acogerlos y darles cuidado pastoral. Como una prioridad, se debe dar atención al fenómeno de las personas itinerantes, especialmente concentrándose en la situación de refugiados, trabajadores migrantes, mujeres y estudiantes, que muchas veces son los más vulnerables.

 

6. Pedimos también a las conferencias episcopales regionales a estar involucradas con mucho interés en este ministerio, toda ves que los migrantes se mueven, voluntariamente o de otra manera, cruzando fronteras, buscando soluciones a los problemas de su vida, ya sean sociales, políticas, económicas, culturales, religiosas, o espirituales.

 

7. Recomendamos que  se designen sacerdotes competentes, diáconos y agentes de pastoral en los diversos niveles (e.g. capellanía, parroquial, diocesano, regional, nacional, etc.,) para el cuidado pastoral de los migrantes, con especial atención a las mujeres, niños y estudiantes que son los más fácilmente explotados por personas y cárteles sin escrúpulos, que los hacen víctimas de prácticas inmorales, camellos de drogas, y bandas de crimen.

 

8. Las conferencias episcopales nacionales y regionales deberían dar prioridad al estudio de este fenómeno de migración, para encontrar soluciones a las causas raíz de lo que hace a una persona un migrante, especialmente el movimiento de refugiados, exilados, buscadores de asilo, personas sin patria, etc. Desde África a Europa. En este estudio, también, se debería poner atención a los derechos humanos y a la dignidad social de estas personas, que son nuestros hermanos y hermanas, así como a sus familias, a su identidad y herencia cultural,  que no debería estar comprometida en ningún sentido. Además, los migrantes deberían recibir una acogida y respeto que anima un espíritu de fraternidad y enriquecimiento mutuo, conduciendo a abrir colaboración entre aquellos involucrados.

 

9. Como Obispos y pastores, deberíamos estar preparados para ejercitar nuestros papeles proféticos de apoyo, a favor de estos “los menores de los hermanos y hermanas de Jesucristo”, de modo que las autoridades del estado y cuerpos internacionales tales como la Unión Africana, la Unión Europea y los organismos de las Naciones Unidas, sean urgidas a promover y defender los derechos y dignidad de las personas que se encuentren a sí mismas como migrantes en cualquier lugar del mundo, voluntariamente o de otra manera. También animamos a nuestros laicos que están comprometidos en las “cosas del Mundo” a ser verdaderamente sal de la tierra y llevar la luz de Cristo Jesús a los mundos socio-políticos, económicos y culturales de la vida (ver Vaticano II, Apostolicam actuositatem, 2 y 7).

 

10. Gracias por los fraternales y sinceros intercambios que  han tenido lugar durante este seminario, nosotros, pastores de África y Europa, hemos llegado a apreciar con gratitud el compartir maravilloso de “bienes y riqueza” que este fenómeno de la migración ha traído a la Iglesia en África y Europa, e incluso a todo el mundo. Estamos muy agradecidos a la Iglesia en África por hacer disponibles a los sacerdotes misioneros y religiosos que están sirviendo como pastores y agentes de pastoral en parroquias e instituciones en Europa, de este modo devolviendo algo de los dones que África recibió de la Iglesia y misioneros de Europa en centurias pasadas. También damos gracias a Dios por las ricas celebraciones litúrgicas y vitalidad pastoral que Europa está experimentando últimamente, gracias a la presencia de migrantes desde África que son de fe católica.

 

La Iglesia en África está también muy agradecida por los muchos dones que recibe a través de participación e intercambios fraternales que surgen de la presencia de nuestros hermanos y hermanas africanos que son migrantes en Europa hoy día y están recibiendo gran cuidado y preocupación pastoral.

 

11. En conclusión, existe la esperanza y la oración de nosotros Obispos, Arzobispos y Cardenales, en este segundo seminario de CCEE-SECAM, que nuestros dos órganos episcopales internacionales continuarán estudiando y compartiendo experiencias para beneficio de nuestros pueblos, y viendo la migración hoy día efectivamente como un “nuevo punto de evangelización y solidaridad”, de hecho un kairos para mayor comunión y solidaridad en la “única, santa, católica, y apostólica Iglesia”.

 

Que la Iglesia en Europa y África continúe siendo fortalecida por el Espíritu Santo para llegar a ser más verdaderamente el sacramento del Cuerpo de Cristo en un mundo donde no exista distinción de estado, y donde “si una parte del cuerpo sufre, todas otras partes sufren con ella; si una parte es elogiada, todas las otras partes participan de su felicidad” (1Cor 12, 26).

 

12. Esperando tener la próxima reunión de planificación en Roma para 2009, seguida por un seminario Afro-Europeo en África en el 2010, y luego hacia una Conferencia de todo el mundo en 2011, pedimos  “… a él que por el poder que actúa en nosotros es capaz de hacer mucho más de lo que nosotros podemos pedir, o incluso pensar; a Dios sea la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús para siempre, por los siglos de los siglos! Amén” (Ef 3, 20, 21).

 

Liverpul, Reino Unido, 23 de Noviembre de 2008.

 

(Traducción particular no oficial desde el inglés)

Documento conclusivo del Seminario (en inglés):
http://www.fides.org/eng/documents/SECAM-CCEE_SEMINAR.rtf


Publicado por verdenaranja @ 23:11  | Hablan los obispos
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