Martes, 30 de diciembre de 2008

Carta 21 a la Hermana María del padre Antonio María Hernández del Hogar SAnta Rita del Puerto de la Cruz, publicada en la revista "Como las Abejas, número 42 - Noviembre/Diciembre 2008.

APROVECHAR EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES

 

Mi venerable hermana María: Paz y bien.


Me cuenta en su carta que va a realizar los ejercicios espirituales que cada año tiene organizados su comunidad y que le ayude un poco para aprovechar mejor ese tiempo.


Mi buena hermana, qué puedo yo enseñarle que usted no sepa.
Usted, como yo, llevamos muchos años haciendo los tradicionales ejercicios espirituales y creo que tenemos ya bastante experiencia. Lo que no se entiende es que después de tantos ejercicios de año y los retiros de cada mes ya no estemos en un grado tan alto de Santidad que "hasta nos despeguemos del suelo" en una gran contemplación. Lo malo
es, mi buena hermana, que nos conformemos con la "revisión del coche ", que no le cambiemos los frenos que están mal y reparemos todas las averías, y
luego tener cuidado, para que dure el arreglo.


Por otra parte, si usted pide unas palabritas, más pienso que desea reforzar un poco su experiencia y conocimiento. Sin más, pues, vamos los dos a adentrarnos en este maravilloso oficio, como lo es dedicar unos días, a revisar en profundidad nuestra vida espiritual. Conozco religiosos que me decían que los ejercicios son para él, prepararse para una confesión y que una vez que confiesa ya da por terminados los ejercicios.


Por eso, humildemente creo, que para hacer los ejercicios, lo primero y antes que nada, lo que debemos es querer hacerlos y sentir la necesidad de estar unos días desconectado de todo para centrarnos de lleno en analizar cómo va el rumbo de nuestra vida espiritual. Es esencial la disposición que tengamos y la intención que nos mueva a realizarlos. Tiene que pensar que Dios la quiere tanto que le da una nueva oportunidad y para ello, descienda a lo concreto, no se le vaya el tiempo en "teorías ", ni se vaya por las ramas. Se trata de aprovechar la gran misericordia de Dios que le da la oportunidad de " repasar ", de alguna manera su vida y saber que Dios le está llamando una vez más a reformar su vida. Ver qué virtud necesita practicar con más urgencia, qué pasión le está dominando en estos momentos, por dónde está atacándole el Diablo a través de las tentaciones, y qué vicio o pecado está cometiendo más a menudo. En esto sea exigente y clara con usted misma y no se engañe, no haga trampas ni enredos. Sea honrada consigo misma. Se trata de buscar la enfermedad y luego aplicarse a curarla, siguiendo rigurosamente el "tratamiento". Sea práctica y descienda a los detalles. Tome en serio su vida espiritual, su salvación eterna. No le importe lo que piensen de usted "los demás", sino lo que piensa Dios. Al pan, pan y al vino, vino".


Segunda disposición.- Tiene que estar convencida de que tiene necesidad de hacer estos ejercicios. No se trata, pues, de cumplir un trámite anual, y cumplir con lo mandado. Los Santos utilizaban algunos trucos para estar convencidos de que necesitaban retirarse y aislarse unos días, para avivar su amistad con Dios que puede estar muy deteriorada y no sea que en lugar de confiar en Dios, se convierta en una confianzuda y una abusadora de sus gracias. Piense en estos momentos que Dios, en breve, va a poner fin a su vida, y que se acabarán para usted todas las oportunidades. Intente verlo todo con ojos y pensamientos de moribundo. ¿Qué valor le da el moribundo a las cosas? ¿Y a las situaciones de su vida? Revise si tiene toda la documentación en regla, si no le falta nada, si realmente está preparada de tal manera para el viaje a la eternidad, que no le importe marcharse desde este mundo a la casa del Padre, al finalizar estos ejercicios, o en cualquier momento, porque sabe positivamente que va a tener el "okey", cuando toque en la Puerta del Cielo, y San Pedro le abra y la reciba con una sonrisa.


Tercera disposición.- Ha de ponerse en la presencia de Dios, y por supuesto, no aplazar jamás los ejercicios anuales, si está en sus manos y ya está resuelta a cambiar en serio el rumbo de su vida, si descubre que se ha ido desviando. Entre con el cuaderno en blanco y deje que Dios vaya escribiendo en él. No se aferre a sus caprichos o a pequeños vicios o defectos que ha ido adquiriendo por la fuerza de la repetición, que de tanto hacerlos ha terminado pensando que está bien lo que, en principio está mal. Decía la Madre Teresa de Calcuta: "Yo sólo soy un lápiz, Él es el que escribe". Tener el corazón dispuesto para hacer lo que Dios quiera, no lo que quiera usted. Sea humilde, hermana María, y no se empeñe en demostrar que tiene razón en lo que no la tiene. Déjese guiar. Para ello están sus superiores, su confesor o su director espiritual. No pretenda nunca "llevarles a su molino" y querer que le aconsejen lo que usted quiere que le aconsejen.


Cuarta disposición.- No sé, pero creo que usted si está de religiosa no es para ser "una del montón". Sería una gran pena. Para eso sería mejor haberse quedado en casa. Yo pienso convencido, hermana María, que ha entrado en la vida religiosa "libremente" y si ha llegado hasta aquí, no es por casualidad o por los avatares de la vida. Está sencilla y llanamente porque el buen Dios la ha elegido. Y no le dé más vueltas. Entonces es lógico que usted entre a los Ejercicios con ardientes deseos de ser Santa y revisar "Su amor primero", y quitarse de encima la tristeza, la pereza espiritual. Estar dispuesta desde el primer día a aprovechar el tiempo y ser totalmente fiel, a cada uno de los actos de los ejercicios, y a tomárselos bien en serio. Sabiendo que si usted no quiere, no hay nada que hacer. Por eso cuando hable con Dios, escriba en su cuaderno o libretita las ideas que el espíritu le vaya sugiriendo y vaya concretando propósitos. No pierda el tiempo. No sabe si tendrá una nueva oportunidad y, como decía Santo Tomás de Aquino, para ser Santo, lo que hace falta es decir convencida y sin dar marcha atrás: "Quiero ser Santa" y querer es poder.


Quinta disposición.- Que se entregue de lleno a hacer los ejercicios. Trate de aislarse de toda la actividad que llevaba realizando. Pida a Dios el poder desconectarse totalmente, que no es nada fácil y no se engañe a sí misma en sus tiempos libres o cuando esté sola en su habitación. Desconecte el móvil. Apáguelo durante estos días: "cierre las puertas de la calle, concéntrese, no escriba cartas particulares, ni se dedique a estudiar para aprovechar el tiempo. No vea la televisión, ni escuche la radio. Debe de quitar de su vida en estos días todo lo que le lleve a las distracciones. Lea sólo aquello que le ayude a reforzar las reflexiones que haga el director de los Ejercicios. Coja apuntes o escriba lo relacionado con los ejercicios o lo que el Señor le pueda inspirar en sus oraciones. Aproveche bien todos los momentos de los días de Ejercicios. El tiempo vuela y es lamentable que no lo aproveche. A lo mejor son los últimos ejercicios.


Todo esto son puras recomendaciones. Usted tiene una larga experiencia de que cuando menos se lo piense se acaban los famosos ejercicios espirituales y luego: "Hasta el próximo año", si Dios así lo quiere. Lo lógico es que sepa "a poco", y que quede con ganas; pero, si encima se cansa, y le parecen largos y, tiene ya deseos de que se acaben, he de decirle, mi buena hermana, que ésta es una muy mala señal, que su vida espiritual va en declive y le puede dar un buen disgusto. No se puede jugar con la gracia de Dios. Confieso que no debemos mirar los Ejercicios Espirituales del año, ni el retiro mensual como una obligación, o simplemente como algo que está mandado. Es horroroso pensar que usted pase por los Ejercicios, sin que los Santos Ejercicios Espirituales penetren hasta el fondo del alma en usted.

Es muy importante que usted sienta una total necesidad, a hacer los Ejercicios Espirituales como el sediento, corre a saciar su sed en aguas cristalinas.


Qué hacer durante los Ejercicios Espirituales.- Conviene que, antes de comenzar los Ejercicios, distribuya bien las horas de cada día de modo que después no pierda el tiempo en pensar cada día en cómo lo invertirá. Cuando el horario ya está puesto, controle bien su "tiempo libre", leyendo o escribiendo lo relacionado con los Ejercicios para que nada se pierda. Sin agobios, con serenidad, pidiendo  luz a Dios, porque este es un tiempo muy sagrado del cual Dios le pedirá cuentas si no lo emplea bien. Revise cuidadosamente, todas y cada una de las actividades en las que usted está metida, en su vida real, por si en algo deba rectificarla, seguirla o cambiarla. Siempre según la voluntad de Dios, manifestada a través de sus superiores.


Pida con toda la fe y humildad, al Padre Dios, a la Santísima Virgen, a todos los Santos, especialmente a los de su acostumbrada devoción y a su Santo Ángel, la gracia para aprovechar bien este tiempo bendito.


Desconfíe de usted misma y ponga toda la confianza en la ayuda de Dios y de todos estos abogados que antes le he nombrado. Esté en una actitud receptiva y como una esponja, para que el Señor le llene de su gracia. Vaya en actitud de aprender y como una pecadora, no como una Santa y jamás para pasar y entretener el tiempo. El tiempo de Ejercicios es tremendamente sagrado.


Intente, por todos los medios, recogerse interiormente, sabiendo que en la soledad y en el silencio es cuando Dios mejor se comunica con el hombre. Evite todo lo que pueda llevarle a la distracción, como la radio, la televisión, el móvil, los periódicos, las revistas, el estar hablando en el sagrado tiempo del silencio. Debe crear un ambiente de silencio alrededor y dentro de usted. El Señor se iba "a solas" a orar.

¡Ojo! ¡Alerta! Con nuestro común enemigo el Diablo, que buscará, por todos los medios sacar alguna tajada, y tratar de que usted pierda el tiempo y no lo aproveche en los Santos Ejercicios. Para eso sea, totalmente fiel a todos los actos, prescritos por el director de Ejercicios y siga puntualmente sus recomendaciones.


Debe concentrar su atención y su esfuerzo en meditar los puntos que le den, examine bien detenidamente su vida actual, revisando descarnadamente todas sus ocupaciones, y su vida de oración y el cumplimiento de las constituciones, la periodicidad de sus confesiones, la dirección espiritual, el examen de conciencia, los deberes emanados de la responsabilidad en la que la obediencia le ha colocado. En esto sea completamente honrada consigo misma. No ande con enredos, justificaciones, y no se vaya por las ramas. Vaya a la raíz de todos sus fallos, o de su frialdad espiritual, o de los pecados en los que más ha caído en este año. Sea rigurosa con usted misma, no ande desorganizada, "a lo que salga", o, como le decía antes, "a lo loco".


No se deje llevar de la tristeza, ni de la melancolía. Viva con esperanza. Ilusiónese de nuevo. Recuerde "su primer amor"; los mejores tiempos de su vida espiritual. No se canse, por favor. Tiene que luchar por salir nueva, llena de entusiasmo y optimismo y con más amor que nunca. No se aplatane, luche a la contra. Sienta verdadera rabia al pecado que es el culpable de todos sus desánimos. Piense que el odioso Diablo buscará cómo desanimarla, cansarla y que hasta se sienta incómoda con los Ejercicios. No se dedique a juzgar las charlas del que dirige los Ejercicios. Tenga fe y piense que Dios esta detrás de todo esto. La labor del Director de Ejercicios es de ayuda, de darle algunas pistas que usted puede seguir o no. Es usted con el Espíritu Santo quien hace los Ejercicios y no depende de la cultura, sabiduría o experiencia del que dé los Ejercicios, ni tampoco le eche la culpa a él si le van mal los Ejercicios. Es usted la sola culpable. No pierda el tiempo en reflexiones que no llevan a ninguna parte.


Por último. Conviene que prepare una buena confesión general del año o desde la última vez que la hizo o de toda la vida si nunca la ha hecho. Mire siempre al futuro, ha de ser práctica y realista en los propósitos, que han de ser concretos y prácticos, descendiendo al detalle, para no sólo cambiar el pasado, sino tratar de cambiar de su vida los malos hábitos adquiridos y los sustituya por virtudes también concretas, "con nombre y apellido". Y el Cielo será de los que perseveren hasta el final. Felices Ejercicios y que sean Santos en verdad.


Antonio María Hernández Hernández


Publicado por verdenaranja @ 23:16  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios