Martes, 30 de diciembre de 2008

Desarrollo de la celebración para el Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos 2008, publicado en folleto para su celebración.

O: Oficiante
L: Lector

A: Asamblea


Entrada


Se hace sonar el gong tres veces para señalar a los participantes el comien­zo de la celebración.


Saludo


O: Que la gracia y la paz de Dios nuestro Padre y de nuestro Señor Jesucristo y el Espíritu Santo estén siempre con vosotros.

A: Y con tu espíritu.


Canto: Salino 146 (145)


(otro himno o cántico relacionado con este salmo cantado)

Procesión de los oficiantes, de las personas que llevan la Biblia y de los encargados de los palos/palitos a reunir como símbolo de unidad inspirado en el texto de Ezequiel. Los portadores de los palitos se quedan delante de la cruz o en el espacio litúrgico del coro de la iglesia.

 

O: Acercaos a Dios. Acerquémonos a Dios, que está lleno de misericordia hacia nosotros, al que esperamos y al que buscamos.

Silencio.


Rito penitencial


O: La oración de este año es propuesta por cristianos de Corea, pueblo dividido en dos países. Vamos a escuchar al profeta Ezequiel que nos cuenta su visión de los dos trozos de madera que Dios reúne. Cristianos de comuni­dades divididas, nos reunimos para rezar con el fin de que nos sea perdonado el escándalo de nuestra desunión y nuestra incapacidad por ser unos embajadores de reconciliación en el mundo. ¿Qué caminos de conversión personal y eclesial debemos recorrer para alcanzar la comunión plena en Cristo?

Silencio


Durante este silencio las personas que llevan los palos y que se sentaron en los primeros puestos de la asamblea o con los celebrantes, van a dispersarse por la asamblea como signo de nuestras divisiones y de nuestro pecado contra la unidad en Cristo.

 

O: Desde lo hondo a ti grito, Señor. Señor, escucha mi voz.

A: Señor, a menudo te llamamos, pero no te llamamos a una   sola voz.

                   

O: Estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.

A: Imploramos la unidad pero no valoramos el precio de lareconciliación.

O: Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? 

 A:¿Quién resistirá? Nos presentamos incapaces de responder   a los sufrimientos y a las divisiones del mundo.
O:Pero de ti procede el perdón y así infundes respeto.

A:   Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison.                                               L2:

O:Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra.

A:Mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora.

O:   Ezequiel pronuncia esta palabra del Señor: los libraré de todos sus pecados, los purificaré. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios. Serán uno en mi mano.

Señor, tú eres nuestra única esperanza.       
A:   Ayúdanos a ser instrumentos de tu reconciliación.                             


Celebración de la Palabra de Dios


Primera lectura: Ez 37, 15-19; 22-24a Himno

Segunda lectura: Rom 8, 18-25

¡Aleluya!

Evangelio: Jn 17, 8-11

Predicación

Silencio


Intercesiones
nuestras Iglesias y nuestros grupos ecuménicos, por los que están presentes y los que hoy están ausentes de nuestra asamblea.


O: Con fe, oremos a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

A: Señor, escucha nuestra oración.


L1: Oremos por nuestras comunidades cristianas locales,

Señor, perdónanos cuando somos indiferentes a los demás y cúranos las heridas y las divisiones que todavía nos separan. Oremos para que aprendamos a reconocer mejor nues­tro bautismo común que nos une en el único cuerpo de Cristo. Señor, apoya a cada uno de nosotros y cada una de nuestras comunidades en el camino de la unidad que deseas para todos tus discípulos.


A: Señor, escucha nuestra oración.


L1: Oremos por nuestros guías espirituales y por los respon­sables de nuestra Iglesia; que el Espíritu los ilumine y les empuje a trabajar en la concordia, la alegría y el amor. Oremos por todas las autoridades civiles. Señor, recuér­dales trabajar por la justicia y la paz y dales la sabiduría para atender las necesidades de todos, particularmente de los más despojados.


A: Señor, escucha nuestra oración.


L1: Oremos por todas las naciones y las comunidades que
conocen divisiones profundas y conflictos internos. Señor, pensamos en particular en el pueblo de Corea del Norte y del Sur; que su búsqueda de la unidad, a pesar de las divisiones políticas y la separación que viven, sea fecun­da; que sean signo de esperanza para todos los que bus-can la reconciliación en un mundo dividido.


L2: Oremos y demos gracias por los que, inspirados por ti, Señor, desempeñaron un papel importante en nuestra vida de cristianos, y por todos los que hemos reconocido tu perdón, tu compasión y tu amor. Que sus dones y su generosidad alimenten nuestro propio deseo de dar y de poner nuestra vida al servicio de los demás.


A: Señor, escucha nuestra oración.


L1: Oremos por todos los que dejan oír el mensaje del Evangelio en los grandes desafíos éticos que hoy nos interpelan. Señor, haz que cada uno de nosotros apren­da a ejercer su propio papel para limitar los efectos nefastos de la globalización y la destrucción del medio ambiente que son fuente de sufrimientos para el hombre y que ponen en peligro tu creación.


L2: Oremos por todas las Iglesias cristianas. Señor, ayúdalas a
fin de que un día todas ellas puedan reunirse alrededor de la misma mesa y participar juntos en la comunión santa.

A: Señor, escucha nuestra oración.


Padre Nuestro


L: Cada uno en su propia lengua y como nos ha mandado el Salvador, nos atrevemos a decir:

A: Padre nuestro...

L: Como signo de nuestro empeño en buscar la reconcilia­ción, intercambiemos ahora un signo de paz.

El signo de la paz es acompañado por un canto.


Gesto simbólico

Los portadores de los palos de madera los unen ahora de dos en dos como signo de nuestra reconciliación, y como iniciativa y obra de Dios que nos tiene unidos en su mano. Durante la proclamación de la confesión de fe, se puede presentar la cruz acercándola simbólicamente a los palos unidos de dos en dos. El baptisterio será en ciertos casos el lugar más adecuado para significar este gesto simbólico en memoria del bautismo que ya nos tiene «unidos en la mano de Dios».

 

Símbolo Niceno-Constantinopolitano


L: Juntos profesemos nuestra fe con el Símbolo Niceno-Constantinopolitano.

A: Creo en un solo Dios...

Oraciones finales y envío
(Preferentemente un joven)


L: «Estoy seguro de que ni muerte ni vida, ni ángeles ni otras fuerzas sobrenaturales, ni lo presente ni lo futuro, ni poderes de cualquier clase, ni lo de arriba ni lo de abajo, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro> (Rom 8, 38).


O: Vamos a dejar este lugar de oración y encontrar las diver-sas circunstancias de nuestra vida. Nos dispersamos fuer-tes en nuestra fe y en nuestra esperanza, porque Dios nuestro Padre hizo en Jesucristo nuevas todas las cosas. Nos envía como testigos de su amor y actores de la nueva creación. Que Dios, que conoce nuestras alegrías, nuestras angustias y nuestros sufrimientos, nos guíe siempre. Que tengamos coraje para permanecer fieles y llevar una vida digna de nuestra fe cristiana.


A: Señor, quédate con nosotros.


Himno


Si posible, un canto que celebre a Dios, que por su cruz nos da la reconci­liación. Durante el canto, los portadores de los palos los vuelven a tomar y se los dan a miembros de la asamblea que representan a diversas comunidades cristianas como signo de comunión.

 

Bendición final


O: Cristianos de esta asamblea, hermanos y hermanas en la fe, nosotros que deseamos ser un signo de reconciliación por la fuerza de la cruz:


Que el Señor os bendiga y os guarde.

Que el Señor haga brillar su rostro sobre vosotros y os conceda su favor.

Que el Señor vuelva su mirada a vosotros y os conceda la paz.

 


Publicado por verdenaranja @ 23:49  | Espiritualidad
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