Jueves, 01 de enero de 2009

Subsidio litúrgico en la XCV JORNADA MUNDIAL DEL EMIGRANTE Y DEL REFUGIADO recibido con los materiales para su celebración el 18 de Enero de 2009, 2º Domingo del Tiempo Ordinario – B, publicado por la Conferencia Episcopal Española.

 

EN TIEMPOS DE CRISIS, COMUNIDADES FRATERNAS

 

 

Ambientación

 

La respuesta vocacional a Dios, que nos llama personalmente por nuestro nombre propio, centra la primera lectura de hoy con el sencillo relato de la llamada del profeta Samuel, así como el Evangelio que, a su vez, refiere la vocación de los primeros discípulos de Jesús de Nazaret. El Bautismo nos capacita para escuchar la llamada de Cristo y en respuesta a esta llamada dar testimonio de Él. Nuestra actitud deber ser como la de Samuel: «Habla, Señor; tu siervo escucha». Escuchemos con atención la Palabra de Dios que viene a nosotros en este domingo en el que en toda Iglesia se conmemora la Jornada Mundial de las Migraciones, para que podamos responder con gene­rosidad a lo que Dios nos pide tanto a nivel personal como comunitario.

 

Se dice «Gloria»

 

Oración colecta

 

Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo, y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo.

Amén. 

 

PRIMERA LECTURA: Samuel 3, 3b-10.19

 

Habla, Señor, que tu siervo te escucha

 

Lectura del primer libro de Samuel

En aquellos días, Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: —Aquí estoy.

Fue corriendo adonde estaba Elí y le dijo:

Aquí estoy; vengo porque me has llamado.

Respondió Elí:

—No te he llamado; vuelve a acostarte—. Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. Él se levantó y fue adonde estaba Elí y le dijo:

Aquí estoy; vengo porque me has llamado—. Respondió Elí:

No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte—. Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue adonde estaba Elí y le dijo:

Aquí estoy; vengo porque me has llamado—. El comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel:

Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: <Habla, Señor, que tu siervo te escucha».

Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y te llamó como antes:

—¡Samuel, Samuel!

Él respondió:

Habla, Señor, que tu siervo te escucha.

Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse.

 

Palabra de Dios

 

SALMO RESPONSORIAL Sal 39, 2 y 4ab, 7-8.8b-9.10

 

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

 

Yo esperaba con ansia al Señor; Él se inclinó y escuchó mi grito; me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios. R.

 

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio. R.

 

Entonces yo digo: «Aquí estoy, como está escrito en mi libro, para hacer tu voluntad». Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R.

 

He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios; Señor, tú lo sabes. R.

 

SEGUNDA LECTURA: 1 Corintios 6.13c-15a.17-20

 

Vuestros cuerpos son miembros de Cristo

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios

Hermanos:

El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor, para el cuerpo.

Dios, con su poder, resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? El que se une al Señor es un espíritu con Él.

Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica peca en su propio cuerpo. ¿O es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? El habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios.

No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros.

Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

 

Palabra de Dios

 

TERCERA LECTURA: Juan 1, 35-42

 

Vieron dónde vivía y se quedaron con Él

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:

—Este es el Cordero de Dios.

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:

—¿Qué buscáis?

Ellos le contestaron:

—Rabí (que significa 'Maestro'), ¿dónde vives?

Él les dijo:

—Venid y lo veréis.

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él aquel día; se-rían las cuatro de la tarde.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: —Hemos encontrado al Mesías (que significa 'Cristo' ).

Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:

—Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce 'Pedro').

 

Palabra del Señor 

 

IDEAS PARA LA HOMILÍA 

 

Saber discernir los signos de los tiempos es tener una actitud similar a la de Samuel, esto es, de predisposición favorable a escuchar lo que nos dice Dios en cada instante. Y, como recordaba Benedicto XVI en su Mensaje de la Jornada Mundial de Migraciones (2006) «Entre los signos de los tiempos reconocibles hoy se pueden incluir ciertamente las migraciones-.

El salmo responsorial de hoy (Salmo 39) nos recuerda que estamos aquí en este mundo para hacer la voluntad del Señor. Deseo que expresamos cada vez que rezamos el Padre Nuestro: Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Y es voluntad del Señor que su Reino llegue a todos los

hombres y mujeres sin distinción de origen geográfico, raza, credo, cultura o clase social.

El Apóstol de los pueblos, Pablo de Tarso, nos anima en la Carta a los Corintios (segunda lectura) a que glorifiquemos a Dios con nuestro cuerpo. Nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo. Este reconocimiento de la dignidad del ser humano debe movernos a trabajar para que esta dignidad sea una realidad en todos los rincones del planeta, especialmente en los que actualmente están siendo más excluidos.

Vivimos una situación de crisis. Es algo que todos constatamos. Sus consecuencias repercuten en toda la población, pero especialmente en la población inmigrante. Desde la comunidad cristiana deben surgir respuestas concretas y eficaces de solidaridad.

Venid y lo veréis, fue la respuesta de Jesús a dos discípulos que le preguntaron dónde vivía, hemos escuchado en el Evangelio de hoy. Esta actitud de acogida y acompañamiento debe ser un comportamiento pro­pio de todo cristiano/a y, de un modo particular, en la pastoral con los inmigrantes.

 

Se dice «Credo» 

 

Oración de los fieles

 

Por la Iglesia, para que siempre esté atenta a escuchar la voz del Se-ñor y a responderle tal como lo hizo Samuel. Roguemos al Señor.

 

Por el Papa, los obispos y todos los que tienen responsabilidades pas-torales en la Iglesia, para que muestren siempre una actitud comprensiva y acogedora con todos. Roguemos al Señor.

 

Para que nuestra comunidad cristiana pueda madurar y enriquecer su fe en el contacto con las personas de diferentes culturas, raza y religión que viven entre nosotros. Roguemos al Señor.

 

Para que en las situaciones difíciles desde el punto de vista económi­co, como la que ahora vivimos, se susciten en nuestras comunidades accio­nes y actitudes concretas de fraternidad y solidaridad. Roguemos al Señor.

En la Jornada Mundial de las Migraciones, pidamos por todas las personas que han perdido su vida el año pasado en su intento de llegar a nuestras costas en búsqueda de mejores condiciones de vida para ellos y sus familias. Roguemos al Señor. 

 

Oración sobre las ofrendas

 

Concédenos, Señor, participar dignamente en estos santos misterios, pues cada vez que celebramos este memorial del sacrificio de Cristo se rea-liza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 

 

Antífona de la Comunión

 

Preparas una mesa ante mí y mi copa rebosa (Sal 22,5).

 

Oración después de la Comunión

 

Derrama, Señor, sobre nosotros tu espíritu de caridad, para que, ali­mentados con el mismo pan del cielo, permanezcamos unidos en el mismo amor.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Amén.

 

Despedida

 

Hemos celebrado la Eucaristía en este segundo domingo del Tiempo Or­dinario en el que conmemoramos la Jornada Mundial de las Migraciones. Jornada que no se debe limitar al día de hoy, sino que debe continuar du­rante todo este año recién iniciado. Que sepamos vivir en auténtica frater­nidad de acuerdo con el lema elegido para este día: «En tiempos de crisis, comunidades fraternas».

Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado        Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado


Publicado por verdenaranja @ 22:41  | Misiones
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