Jueves, 01 de enero de 2009

Sugerencias para el día primero del Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos sacadas del folleto recibido en la parroquia desde la Delegación Diocesana para la celebración de la jornada 2009. 

 

TEXTOS BÍBLICOS, MEDITACIONES Y ORACIONES PARA EL DÍA PRIMERO DEL OCTAVARIO POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS 2009

 

Día primero

Las comunidades cristianas
ante sus viejas y nuevas divisiones

 

Ez 37, 15-19.22-24a: Uno en tu mano

Sal 103, 8-13 o 18: El Señor es misericordioso, benévolo y lleno de fidelidad

1 Co 3, 3-7.21-23:   Hay entre vosotros celos y disputas ... vosotros sois de Cristo

Jn 17, 17-21: Que todos sean uno... para que el mundo crea

 

Comentario

 

Los cristianos son llamados a ser los instrumentos del amor fiel y reconciliador de Dios en un mundo marcado por tantas separaciones y alienaciones. Bautizados en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y profesando nuestra fe en Cristo crucificado y resucitado, somos un pueblo que pertenece a Cristo, pueblo llamado a ser el cuerpo de Cristo en y para el mundo. Por ello, Cristo oró por sus discípulos: que sean uno, para que el mundo crea.

 

Las divisiones entre los cristianos sobre cuestiones fundamen­tales de la fe y de la vida como discípulos de Cristo atentan gra­vemente contra nuestra capacidad de dar testimonio ante el mundo. En Corea, como en otros numerosos países, el Evangelio del Cristo ha sido anunciado por voces contradictorias que proclaman la Buena Noticia de maneras discordantes. A veces estamos tentados a considerar las divisiones actuales, y todos los conflictos subyacentes que implican, como la herencia natural de nuestra historia cristiana, más que ver allí una contradicción interna en el anuncio de que Dios reconcilió el mundo con Cristo.

 

La visión de Ezequiel de ambos trozos de madera sobre los cuales son inscritos los nombres de los reinos divididos del anti­guo Israel y que vienen a estar en la mano de Dios, es una ima­gen muy fuerte del poder reconciliador de Dios para con su pue­blo, sumergido en sus divisiones y que no puede hacer por sí mismo. Esta metáfora evoca muy bien la división de los cristia­nos y prefigura la fuente de toda reconciliación que está en el corazón de la proclamación cristiana. Sobre ambos trozos de madera que forman su cruz, el Señor de la historia repara las heridas y las divisiones de la humanidad. En el don total de sí mismo en la cruz, Jesús une el pecado del hombre con el amor fiel y redentor de Dios. Ser cristianos significa estar bautizados en esta muerte por la cual el Señor, en su misericordia infinita, graba los nombres de una humanidad herida en la madera de su cruz, uniéndonos a él y restableciendo así nuestra relación con Dios y con nuestro prójimo.

 

La unidad cristiana es una comunión que se funda en nuestra pertenencia a Cristo y a Dios. Convirtiéndonos más a Cristo, nos descubrimos reconciliados por la fuerza del Espíritu Santo. Orar por la unidad cristiana es reconocer nuestra confianza en Dios, es abrirnos totalmente al Espíritu. Junto a otros esfuerzos que cumplimos para promover la unidad de los cristianos –el diálo­go, el testimonio común y la misión–, la oración por la unidad es un instrumento privilegiado por el cual el Espíritu Santo mani­fiesta al mundo nuestra reconciliación en Cristo, este mundo que vino a salvar. 

 

Oración

 

Dios compasivo, tú nos amas y nos perdonas en Cristo, tú has querido reconciliar a todo el género humano en tu amor reden­tor. Mira con bondad a todos los que trabajan y oran por la unidad de las comunidades cristianas divididas. Danos ser herma­nos y hermanas en tu amor. Que podamos ser uno, uno en tu mano. Amén.

 


Publicado por verdenaranja @ 22:44  | Migraciones
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