Martes, 06 de enero de 2009

Reflexión cogida de cuaderno  de Cáritas para ADVIENTO Y NAVIDAD 2008 – 2009 en relación con la fiesta del Bautismo del Señor. 

 

HIJOS Y SIERVOS

 

Por el Bautismo nos incorporamos a Cristo, al Ungido. En el Bautismo re­cibimos también nosotros el Espíritu de Dios. Y podemos escuchar la voz del Padre: Tú eres mi hijo. Jesús nos hace partícipes de su filiación divina (cf Ga 4, 5). Es una consecuencia lógica de nuestra identificación con Cristo. «La prue­ba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba, Padre! (Ga 4, 6; cf Rm 8, 14-15). Si eres hijo, eres libre, eres heredero, eres un príncipe, un semidiós.

 

Y si eres hijo, ya sabes cuál ha de ser tu oración: ¡Abba! Tú eres Padre. Sí, Padre. En ti confío, Padre. Nada temo, Padre. Lo que Tú quieras, Padre... Como Jesús.

 

SIERVO UNGIDO

No eres esclavo: «ya no eres esclavo, sino hijo» (Ga 4, 7). Pero un hijo que se forma en el servicio. No está hecho para ser servido, sino para servir. Cuan-do mira a Dios, dice: Padre. Cuando mira a los hombres, dice: hermanos. Y si son hermanos, tienen que ser queridos y ayudados.

 

El Espíritu es energía que te desequilibra, te rompe y te envía, para que salgas de ti mismo y vayas al encuentro del hermano. El ungido se sentirá como Jesús enviado a dar buenas noticias a los pobres, luz a los ciegos, libertad a los cautivos.

 


Publicado por verdenaranja @ 22:14  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios