Jueves, 08 de enero de 2009

Carta Pastoral del Cardenal John Njue, Arzobispo de Nairobi (Kenya), para la Navidad del 2008 que ha sido publicada en inglés y en kishawili.

 


LA NAVIDAD
REVELA AL MUNDO EL MODO DE PENSAR DE DIOS

  

LE LLAMARÁN EMMANUEL, NOMBRE QUE SIGNIFICA “DIOS CON NOSOTROS” (Mt 1, 18-25)

 

1. Mis queridos cristianos y todas las personas de buena voluntad en la Archidiócesis de Nairobi y la Diócesis Católica de Muranga. Una vez más, el tiempo de Aviento está con nosotros y es para nosotros. Es una preparación para Navidad por la que estamos esperando recibir la buena noticia. Adviento es un tiempo que se destaca para prepararnos para la venida de nuestro Señor Jesucristo, no sólo su primera venida en el Belén Histórico, sino también su segunda venida al fin del tiempo. Todavía hay situaciones que pretenden distraernos de los valores del reino tales como la violencia que experimentamos al principio de este año y el grito continuo por la justicia especialmente por nuestros hermanos y hermanas que residen aún en campos de personas desplazadas interiormente.

2. El estilo de este tiempo nos recuerda preparar un camino al Señor; a hacer este sendero recto… y toda carne verá la salvación de nuestro Dios (Lc 3, 4.6). Al empezar este momento lleno de gracia del Adviento, tenemos la ocasión de reflexionar sobre el gran misterio de la Encarnación. La Palabra llegó a hacerse carne y habitó entre nosotros para ofrecernos la salvación y la vida.

 

3. El Adviento nos ayuda a hacer eco a las palabras del Salmista y a hacerlas como si fueran nuestras: Señor de los ejércitos, restáuranos; que brille tu rostro sobre nosotros, que seamos salvados (Sal 80, 3). El Adviento nos ayuda a hacer real nuestro sentido de esperanza por una vida digna. El nacimiento de Jesús entre nosotros viene a librarnos del pecado y a guiarnos hacia una nueva era de Justicia y de Paz. El tiempo de Adviento está aquí para recordarnos a “permanecer despiertos” y “estar alertas” para el momento desconocido cuando nos llame hacia Él. Adviento es el momento favorable y oportuno que nos reta a preparar nuestros corazones y pensamientos, a enmendar nuestras vidas a través del arrepentimiento honrado y sincero de modo que vivamos como una familia de Dios. Adviento recuerda a cada uno de nosotros que Dios no está lejano. Que Él está aquí  en Cristo, que es Emmanuel – Dios con nosotros. ¡Despertad entonces! ¡Estad preparados! ¡Porque el Señor está cerca!

 

¿QUÉ ES LA NAVIDAD PARA VOSOTROS HOY DÍA?

 

Navidad es conocida como la conmemoración anual del nacimiento de  Jesucristo el 25 de Diciembre cada año. Por esto, proclamamos y revivimos la misma experiencia del nacimiento histórico de Nuestro Señor y Rey, Jesucristo que tuvo lugar hace más de dos mil años.


Las palabras verdaderas pronunciadas por el angel, “Mirad, os anuncio la buena noticia… Hoy en la ciudad de David os ha nacido un salvador que es el Mesías y Señor” (Lc 2, 10-11),  acentúan el reino de Jesús.  Durante cientos de años, sin embargo, ha llegado a ser una celebración secular al intercambiar  regalos y felicitaciones.
El impacto más notado es la pompa litúrgica que rodea este día. Los cristianos compran nuevas ropas, cocinan agradables comidas, leen las Escrituras, y cantan villancicos día y noche durante este tiempo. ¿Es esto lo que realmente es la Navidad? Tenemos que volver al significado original, que es reconocer que Dios está entre nosotros.

 

4. Una fórmula similar de proclamación era usada por los romanos para anunciar el nacimiento de un emperador. Pero este rey (Jesús) nos desconcierta desde el mismo principio. Él no nace en un gran palacio sino en un pesebre, y Él no posee ninguno de los medios que las personas consideran absolutamente necesarias para transformar el mundo: dinero, armas, poder, y alianzas poderosas.

 

5. La señal dada a los pastores para reconocerlo es sorprendente. No se les dice que encontrarían un niño envuelto en luz, con el rostro de un ángel, una aureola sobre su cabeza y rodeado por una compañía de ángeles. ¡Nada de eso! Encontrarán a un niño perfectamente normal con una muy particular característica: está pobre y está entre las personas pobres.

 

6. Este nacimiento revela desde el comienzo, y muy claramente,  el modo de pensar de Dios. Algunas personas tienden a pensar que el poder del mal puede ser vencido usando sus armas: dinero, engaño y corrupción. También piensan que la violencia se puede eliminar por violencia incluso mayor; que las guerras sangrientas se pueden acabar con otras guerras sangrientas. En cambio, el mensaje de la noche de Navidad nos habla de Dios que elige pobreza y debilidad, y nos enseña a desechar el modo humano de confiar en el poder y la fuerza humana. Una clase de lógica que incluso nosotros los cristianos podemos ser tentados a despreciar y no conseguir aceptar.

 

Finalidad de Navidad

 

7. ¿Para quién se anuncia este nacimiento?  ¿Quién puede ver en este niño neonato (un rey sin poder, trono, corona, y un arma) el Salvador, el Mesías, el hijo esperado de David? ¿Por qué primeramente este nacimiento es conocido por los pastores? ¿Es porque eran las personas más accesibles y abiertas? ¿Estamos tan seguros que los pastores eran personas sencillas, buenas, inocentes, honradas y respetuosas?

 

8. Me temo que este no era el caso. Los pastores eran considerados entre las peores personas de los alrededores y por muy buenas razones. Eran impuros por naturaleza. Llevaban una vida no muy diferente de la vida de los animales que ellos atendían. No les estaba permitido entrar en el Templo a rezar. Incluso su testimonio no era aceptado en un tribunal porque eran considerados mentirosos, deshonestos, ladrones y personas violentas.

 

9. Los Rabinos enseñaban que a los pastores, publicanos y los recaudadores de impuestos era casi imposible encontrar la salvación porque sus vidas eran malas. ¡Habían robado a tanta gente que no podían tener una cantidad de lo que habían robado! Por tanto no podían nunca devolver lo que habían robado como la ley demandaba. Bien, el Evangelio nos dice que el Hijo de Dios ha venido al mundo incluso para ellos, un salvador ha nacido para ellos (Lc 2, 11). Navidad significa salvar la distancia que existe desde cientos de años entre Dios y la humanidad provocada por el pecado histórico y tenacidad.

 

La historicidad de la distancia



10.
En 587 A.  C. alrededor de seiscientos años antes del nacimiento de Cristo, Jerusalén fue completamente destruida después de una terrible guerra entre el reino de Judá y Babilonia. Los soldados de Babilonia se habían comportado brutalmente: arrasaron el Templo, sacaron todo aquello de valor que pudieron llevar sus manos, capturaron a todos los jóvenes y personas saludables y les hicieron prisioneros, y entonces los deportaron como esclavos a su propio país.

11. Esta fue la experiencia más dramática en toda la historia del pueblo de Israel. Una vez en Babilonia  trabajando en los campos de sus dueños, los deportados entendieron por qué había sucedido todo esto: sus jefes no habían oído a los profetas, las personas de Israel  habían permitido ser engañadas, habían cometido demasiadas iniquidades, y Dios al parecer los había abandonado y los había entregado en manos de sus enemigos. Los exilados estuvieron en Babilonia durante muchos años y sus corazones estaban tristes cuando recordaban su lejano país hasta que Dios decidió finalmente liberarlos. Este es el contexto histórico y el marco de la Navidad.

 

12. El Profeta se imagina estar en la cima de la montaña donde Jerusalén está construida. Desde allí ve la vida y la actividad en la ciudad: Personas correteando excitadas, danzando y animando. ¿Qué está sucediendo? Mira de nuevo más cuidadosamente y ve a los vigilantes caminando por las calles y dando noticias a todo el que encuentran en su camino. El profeta piensa que las noticias al ser difundidas entre las personas deben ser realmente extraordinarias porque todos están llenos de alegría y felicidad. ¿Qué es eso que los vigilantes han visto? ¿Qué están ellos anunciando al pueblo?

 

13. Los vigilantes han visto multitud de exilados regresando desde Babilonia. El período de esclavitud ha concluido, los sufrimientos y humillaciones han finalizado, y los jefes y reyes nocivos juntamente con los pastores malos que explotaron al pueblo han sido removidos para siempre. Una nueva era ha amanecido, un nuevo reino ha sido fundado, y el Señor personalmente conducirá a su pueblo. El Profeta tuvo este sueño en el año 530 a. c. alrededor de sesenta años después de la destrucción de Jerusalén. El regreso final de los exilados, sin embargo, no fue cualquier cosa sino un triunfo puesto que ellos fueron recibidos con hostilidad. La cuestión de la tierra, participación en el poder, propiedad y riqueza estaban por medio. Aquellos que quedaron en casa consideraron que los exilados eran intrusos. Sólo más tarde entendió el pueblo que la liberación de los deportados de Babilonia era principalmente la imagen de una liberación que Dios debía traer en el futuro para toda la humanidad. El reino prometido, como ahora lo vemos, empezaría solo con el nacimiento del Mesías.

 

14. Hoy día, aquí en nuestro país, nos estamos enfrentando a una situación similar a aquella experimentada por el pueblo de Israel en el año 530 a .c. Vemos que la liberación social, política, económica, y espiritual prometida es incompleta. Pero como el pueblo de Israel debemos confiar en Dios, aunque los signos de salvación que somos capaces de ver ahora sean todavía muy pequeños. El nuevo reino ha empezado y nosotros somos los vigilantes que lo han visto y debemos proclamarlo a todos.

 

15. ¿Cómo y por qué es eso que nuestro anuncio no produce ninguna muestra de alegría? Uno no se comunica sólo usando la lengua hablada. Hay otros muchos medios para expresar nuestros sentimientos u opiniones: una cara enojada, una sonrisa, una mirada, una caricia, un apretón de manos, un regalo. Todas estas cosas pueden expresar lo que sentimos mucho mejor y más efectivamente que  las palabras. Aunque la alegría de recibir la buena noticia acerca del nacimiento de Jesucristo no se puede comprometer. Somos una generación que disfruta con la comida, la bebida, el ocio y el éxito humano; ¿tiene esto que llegar a ser un sustitutivo de la Navidad real?

 

Un Fiesta de Amor

 

16. La Navidad es la fiesta que nos revela cómo Dios utilizó muchos y diversos caminos para hacer que el pueblo se enterara de su amor por él. Habló, primeramente, a través de la creación. Esto es, Él hizo las cosas tan bellas que todo el que las contempla es capaz de descubrir el amor de Dios Padre que las hizo. Cualquiera que use las cosas creadas sin cuestionarse si su Hacedor tiene algo que decir a través de ellas, es un materialista, e incapaz de entender el leguaje de amor. Los no creyentes llegaron al conocimiento de Dios a través de la creación. Vieron un mensaje del Único Dios en lo alto y en los acontecimientos: en todos los fenómenos naturales, en la salida del sol, en la lluvia, en el terremoto, e incluso en las simples manifestaciones. Sin embargo, este camino de comunicación a través de la creación es el menos perfecto.


La Fiesta de la Palabra hecha Carne

 

17. El Pueblo de Israel tuvo el privilegio de oír la voz de Dios por un camino más claro por la boca de los profetas. Dios no tiene boca por eso Él hizo uso de la boca de los profetas para darse a conocer y comunicar su mensaje. Dios llamó a los profetas a interpretar los signos de los tiempos en Su nombre. Pero este camino no fue el mejor para su revelación. Por eso Dios, en la plenitud de los tiempos, envió a su hijo a este mundo,  el único que es la imagen perfecta de Sí mismo, su “Palabra”.

 

18. Jesús es la más alta revelación posible, la más elocuente sorpresa de la persona del Padre, como el Evangelio de Juan (1, 1-18)  lo pondría. Juan regresa a mucho antes del suceso el nacimiento y empieza con una importante afirmación: el Hijo de Dios, que llegó a ser hombre, existió incluso antes de la creación del mundo. Él llama Hijo de Dios, “la Palabra”.  ¿Qué significa este término cuando se aplica a una persona?  Palabra es un término unido a discurso, y ¿cuál es el uso del discurso? Sin duda es para comunicarse con otros. Navidad es don de comunicación.

 

19. Jesús, el Hijo de Dios, es la Palabra del Padre, la lengua para hablarnos. ¡Cuánto nos ama el padre! La Palabra de Dios llegó a ser carne hace dos mil años. Se hizo hombre como nosotros y habló un lenguaje humano. Así Él pudo decirnos lo que somos a los ojos de nuestro Padre y su plan para nosotros. Si queremos conocer al Padre, no tenemos que ir a través de un sin fin de preguntas. Todo lo que tenemos que hacer es mirar a Cristo, ver lo que Él hace, oír lo que Él dice y enseña; mirar cómo Él se comporta; comunicar al pueblo que nos asocia con Él; dónde come y con quien; y observar las personas que Él elije, reprende y defiende.

 

20. La primera cosa que Él nos revela es que el padre ama a la humanidad. No es la persona que vive en lo alto de los cielos, allá lejos, que no se preocupa de nuestros problemas, que promulgó sus leyes y que pide cuentas a aquellos que las observan y a aquellos que las infringen para premiar o castigar severamente. El Dios del cristianismo no es ese.  A Él le gusta la compañía de las personas. Es un Dios que castiga; más bien es un  Dios que salva. La Navidad nos confirma que la Palabra se hizo carne, y vive aquí entre nosotros.  Esto podría ser más adecuadamente traducido como “Él vino a ser uno con nosotros”.


Lo que nosotros tenemos que preguntarnos

 

21.  Si el Padre nos ama tanto, ¿por qué no nos amamos unos a otros? ¿Por qué experimentamos odio en medio de nosotros?  ¿No muestra esta conducta que existe fracaso en entender lo que el Padre quiere decirnos al enviarnos a su Hijo?

 

22. La Navidad confirma cómo la Palabra vino como  luz… y la oscuridad  no la ha vencido (Juan 1, 5). Una nueva persona ha surgido de repente dentro de la humanidad sumergida en pecado. Es el principio de la nueva creación. Pero esta luz no ha sido recibida  plácidamente por todos nosotros. Todavía existe fuerte lucha entre la luz que ha bajado de los cielos y la oscuridad que ahora cubre el mundo.

 

23. La oscuridad representa las fuerzas del mal: pecado, egoísmo, explotación, opresión y  mal gobierno de toda clase. La luz combate esta oscuridad sin suplimirla inmediatamente; pero la oscuridad por su parte no puede sobreponerse a la luz. Esta lucha debe continuar hasta que la  luz sea plenamente victoriosa. Estamos seguros de esta victoria porque estamos seguros que Cristo venció el pecado en Navidad asumiendo nuestra naturaleza humana, que estaba mutilada por el orgullo. 

 

¿Qué situación es Navidad?

 

24. La Navidad es un “NIÑO NOS HA NACIDO” como prometió el profeta Isaías para traer la luz a nuestro mundo y transformar nuestras vidas. La Navidad es más que comida y bebida, es más  llamativa que los villancicos. Es un nuevo capitulo que debe ser consumado en vuestro mismo interior.  Por tanto, ¡haced cada día un Día de Navidad!

 

25. Desde este nacimiento, Jesús ha elegido estar entre los más bajos y últimos en la sociedad: los pecadores, los marginados, aquellos que más sufren, y aquellos que carecen de todo en la vida. Ellos, no los “justos”, son los que más ansiosamente esperan la liberación y salvación de la Palabra de Dios. Jesús continuará estando con estas personas. Hablará su lenguaje sencillo; hará uso de sus comparaciones y de sus parábolas. Participará de sus alegrías y sufrimientos; estará al lado de ellos contra cualquiera que busque apartarlos de la sociedad. Los pobres, los ignorantes, y los despreciados le reconocen inmediatamente y le acogen con alegría porque Jesús viene a transformarles a mejorar su situación.

  

26. Por otro lado están aquellos que tienen: los ricos, los poderosos, los líderes militares; aquellos que viven distantes en sus palacios lejos del pueblo y de sus problemas, convencidos que conocen todo y poseen todo lo que se requiere para hacerse felices, y algunas veces corren el riesgo de pensar que son suficientes en sí mismos. Apenas ven las necesidades de aquellos que no tienen. Para éstos, también, Jesús viene a ayudarles para que aprendan la teoría de disfrutar y compartir lo que tienen. Es mi deseo y esperanza que estas personas encontrarán estímulo en la oración de San Pablo, “Gracia para vosotros y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (1Cor  1, 3).


Venida para enseñarnos compasión

 

27. Cuán oportunas y verdaderas son las palabras del profeta Isaías, repetidas en el Evangelio de San Lucas. El Espíritu del Señor está sobre mí… él me ha ungido para llevar noticias alegres  a los pobres (Lc 4, 18). El niño que nace, el Emmanuel, viene a traer alegres noticias  a toda la creación, y por encima de todo, a establecer ante nosotros el año del Señor donde la compasión y la misericordia fluyen de uno a otro de nosotros para curar los corazones rotos y vendar los heridos.

 

28. La compasión vive con un corazón despierto. Está permitiendo que el fuego del amor y que una pasión por la justicia nos movilice, empujándonos a ir más allá de sentirnos tristes a buscar una solidaridad que transforme y empiece con nuestra conversión actual. Está dando todo lo que hacemos y todo lo que somos, nuestro dones y nuestra fragilidad, al proyecto del Amor de Dios. Está volviendo a poner juntos los corazones partidos, divididos para que puedan ser uno por  la tierna misericordia de nuestro Dios “por el que el amanecer de lo alto nos visitará para iluminar a aquellos que están en las tinieblas y en la sombra de muerte, para guiar nuestros pasos  por el camino de la paz” (Lc 1 78-79).

 

29. Por tanto, Navidad es un tiempo para rogar al Dios de los ejércitos que nos lleve de nuevo a su camino; y  a pedirle que permita que Su rostro nos ilumine de modo que podamos ser salvos. Que la Navidad sea el momento para un nuevo nacimiento de compasión y misericordia en cada uno de nosotros en nuestra nación. “Alegraos en el Señor siempre. Lo digo de nuevo alegraos… El Señor está cerca”  (Fil 4, 4-5). Efectivamente, “hoy… ha nacido un Salvador que es para vosotros el Mesías y el Señor” (Lc 2, 11).

 

30. Mis queridos cristianos y todas las personas de buena voluntad en la Archidiócesis de Nairobi y la Diócesis Católica de Muranga, feliz Navidad y feliz año nuevo.

 

Mis entrañables saludos a todos los niños: Queridos niños, con ocasión de la celebración de la Navidad, os invito a compartir  lo que tenéis  con los niños menos favorecidos en vuestros barrios y más allá. Imitad al Niño Jesús trayendo buenas noticias y calor en los corazones fríos de hoy día.

 

Mis felicitaciones Navideñas a todos los jóvenes: os invito a reavivar vuestra llamada y compromiso hacia la generosidad.  Sois el verdadero jardín de todas las buenas vocaciones. Por favor no rehuséis de vuestro reto.

 

Mis saludos navideños especialmente a todas las madres: os recuerdo mantener la dignidad de la maternidad. Como la Bendita Virgen María, permitid que Dios trabaje por vosotras a mantener una humanidad viva.

 

Mis saludos de Navidad a todos los padres: os recuerdo a jugar fielmente vuestro recto papel como custodios de esa institución que es la familia imitando a San José.

 

Mi saludos Navideños a todos los sacerdotes y religiosos hombres mujeres. Os llamo a mantener la divinidad de vuestra misión como heraldos de la Buena Nueva. Sois los San Pablos de hoy día. Sois los Magos de nuestra generación.

 

Que la paz del rey recién nacido, Jesucristo nuestro Señor, esté con todos vosotros. Con mis mejores deseos, os bendigo y permanezco vuestro pastor,

John Cardinal Njue, Archbishop of Nairobi and Apostolic Administrator of Murang’a

(Traducción particular no oficial desde el inglés)
 


Publicado por verdenaranja @ 0:21  | Hablan los obispos
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