Lunes, 12 de enero de 2009

Carta Pastoral publicada por los Obispos de la Conferencia Episcopal Panameña (CEP) al término de la primera Asamblea Plenaria ordinaria, celebrada del 5 al 9 de enero de 2009.

 

CARTA PASTORAL DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL PANAMEÑA

SOBRE EL COMPROMISO CIUDADANO ANTE LAS PRÓXIMAS  ELECCIONES


(Ver Primera Parte)

3. ACTUAR

 

3.1. Participación ciudadana

Para lograr el país que queremos, se hace imprescindible la participación consciente de la ciudadanía, que exige corregir los vicios políticos que nos han hecho tanto daño, como el largo tiempo de las campañas electorales y el excesivo gasto que conllevan, la compra de votos, las falsas promesas, el descrédito de los contendores, la competencia desleal, el fanatismo. Hacer el juego a las mentiras y falsos halagos, es permitir que la sombra de la corrupción cubra a nuestros gobernantes, diputados y servidores públicos.

Hacemos un llamado a los fieles laicos y a toda la ciudadanía para tomar conciencia de la importancia de votar con sensatez, de participar en la vida pública y de acompañar, una vez pasadas las elecciones,  con responsabilidad y vigilancia, a quienes elegiremos para gobernarnos.

 

La responsabilidad ciudadana va más allá del proceso electoral cada cinco años. Se requiere un cambio en la calidad de vida de las comunidades, y éste sólo será  posible con la participación de la ciudadanía de manera activa en la toma de decisiones relacionadas con la vida social, económica, cultural y política que afectan sus vidas en las comunidades.

 

Debemos ejercer el derecho y el deber de votar buscando el bien común y las condiciones básicas de justicia, equidad y libertad que demanda el pueblo panameño.

El ciudadano honesto, y con mucha más razón el cristiano comprometido con su fe, sabe que debe dar su voto en conciencia por quienes hayan demostrado un serio compromiso con el país.

 

3.2. Por quién votar:

Es necesario estudiar el perfil idóneo de quienes aspiran a ocupar la presidencia del país y los diferentes cargos de elección popular. El análisis del currículum personal de los candidatos y candidatas es, a menudo, un instrumento importante para llevar a cabo este discernimiento, teniendo en cuenta estos criterios:

 

a) Coherencia. ¿Cómo ha sido la vida del candidato(a)? ¿Qué relaciones hay entre sus dichos y sus hechos? ¿Está preparado para gobernar una nación con 3 millones de habitantes? ¿Conoce nuestra historia, nuestra identidad?

 

b) Capacidad de diálogo. ¿Está el candidato (a) abierto (a) al diálogo? ¿Sabe escuchar o impone sus condiciones? ¿Es transparente? ¿Rinde cuentas del dinero público que financia su campaña? ¿Toma a la sociedad panameña como una aliada o como un escalón para sus intereses de grupo?

 

c) Conocimiento social y económico. La postración en la que se encuentran miles de familias panameñas, particularmente los indígenas, discapacitados y los afros panameños, hace necesaria una renovación de la vida integral de nuestra sociedad, una mejor distribución de la riqueza y un aliento decisivo a la creación de empleos dignos. ¿Está el candidato(a) capacitado(a) para ello? ¿Tiene la sensibilidad de entender la situación de los pobres y, al mismo tiempo, la técnica suficiente para hacer un servicio eficaz en su promoción y en su desarrollo humano integral?

 

d) Experiencia política. ¿Los programas de los partidos, y sobre todo, sus experiencias de gobierno reflejan el cumplimiento de normas de justicia, honradez, eficacia, fomento de la solidaridad, promoción de la participación?

 

e) Amor y defensa de la vida humana. ¿Está el candidato (a) comprometido (a) en defender los valores de la vida desde su inicio hasta su término natural; la familia, fundada en la unión estable de un hombre y una mujer; la libertad de empresa; la propiedad privada y comunal; la promoción de la justicia y la paz; el orden público; la colaboración entre los diferentes grupos sociales y el reconocimiento de las iniciativas de la sociedad civil?

 

3.3. Exhortación a los candidatos

 

Pedimos a los candidatos que no se descalifiquen, ni se irrespeten unos a otros. Dignificar responsablemente la contienda electoral es un imperativo ético cuyo incumplimiento debilita a la sociedad en su conjunto.

 

Además de presentarse con voluntad de servir y no de beneficiarse del poder, deberán mostrar coherencia básica entre su conducta y los principios morales necesarios para desempeñar su misión. Pedimos a los candidatos que, de forma transparente e integral y con voluntad de cumplirlo, presenten al electorado su proyecto de gobierno, basado en una valoración ética sobre el estilo de desarrollo y estableciendo los problemas que nuestra sociedad debe solucionar y los métodos para enfrentarlos y evaluarlos.

 

3.4. Pacto Ético y Observación de las elecciones

 

Como ha sido tradicional, desde las elecciones de 1994, la Conferencia Episcopal, a través de su Comisión de Justicia y Paz y en coordinación con el Tribunal Electoral, ha promovido la firma de un Pacto Ético Electoral con el fin de celebrar un proceso electoral democrático y participativo, dentro del marco de transparencia y respeto mutuo.

 

A pesar de los contactos y esfuerzos realizados, no hemos recibido una respuesta de parte de los presidentes de los partidos políticos, lo cual nos da a entender que no están dispuestos a firmar dicho Pacto. Por otro lado, con toda la comunidad nacional, hemos conocido, a través de los medios de comunicación social, pronunciamientos de distintos dirigentes políticos rechazando la firma. Lamentamos esta actitud de los Partidos Políticos y esperamos que eso no sea una señal de que la campaña política dejará de ser una contienda cívica para convertirse en una batalla campal para conquistar el poder a cualquier precio.

 

Por nuestra parte, estaremos atentos y vigilantes del proceso electoral, a través de los observadores, que nos ayudarán a tener una versión propia y pronta de los resultados de las votaciones y del comportamiento de los electores.

 

 

 

CONCLUSION

 

Nuestra fe en el Resucitado nos hace tener una visión de esperanza y hacer frente a todo fatalismo. Ni por ser pequeños como territorio, ni porque haya decisiones que se toman más allá de nuestras fronteras, pero que impactan nuestra economía, vamos a renunciar a luchar, no contra nadie sino a favor de mejores condiciones para todos nuestros conciudadanos, o vamos a dejar de insistir sobre el valor fundamental de la solidaridad humana.

 

Exhortamos al pueblo en general y a los medios de comunicación social a propiciar un ambiente de tolerancia, respeto, diálogo y paz. E invitamos a nuestros fieles a orar para que, el Espíritu nos ilumine en la construcción del Panamá que todos anhelamos.

 

Las orientaciones que ofrecemos en esta Carta Pastoral están en sintonía con la exhortación del Santo Padre en la recién pasada Visita ad Limina: “reviste particular urgencia que la Iglesia en Panamá no deje de ofrecer luces que contribuyan a la solución de los acuciantes problemas humanos existentes, promoviendo un consenso moral de la sociedad sobre los valores fundamentales”.

 

Que Santa María La Antigua, Patrona de Panamá, interceda ante su Hijo para que seamos capaces de buscar, encontrar y hacer lo que Él nos diga.

 


Publicado por verdenaranja @ 23:22  | Hablan los obispos
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