Mi?rcoles, 14 de enero de 2009

Artículo publicado en el Boletín “Misioneros Jaaverianos” número 447, DICIEMBRE 2008.

 

 

ENTRE NOSOTROS

compartiendo una ilusión

TRES MÁRTIRES DE UN GOLPE

 

Una laica misionera, Catina Gubert, y dos javerianos, los PP. Aldo Marchiol y Ottorino Maule, fueron asesinados juntos, en el comedor de la misión de Buyengero-Burundi. Les hicieron arrodillarse y les dispararon un tiro en la sien a cada uno. Era la con­clusión de años de servicio y entrega a los más pobres. Era la con-secuencia de repetidas denuncias proféticas en contra de los abu­sos, de los crímenes, de las injusticias que los pobres sufrían por obra de los que detentaban el poder y las armas. La muerte fue lo único que pudo hacerles callar.

 

 

Catina Gubert, laica misionera, de Trento-Italia, 72 años; la llamaban "la leona" por su entrega al trabajo y por su fuer­za en defender los derechos de los pobres. Había dicho: "Si muero, dejadme aquí".

 

Aldo Marchiol, de Udine-Italia. En 1978 había llegado a Burundi, en el corazónde Africa, donde fue asesinado después de La Iglesia 17 años de servicio a los más pobres.

 

Ottorino Maule, de Gambellara-Ita­lia, nació en 1942. Trabajó en Burundi du­rante dos períodos, en medio de ellos estuvo en Italia trabajando en la formación y, luego, como superior regional. Lo ma­taron a los 53 años.
 

Situación


Burundi: 28.000 kilómetros cuadrados, entre Tanzania, Ruanda, Rapública D. del Congo y Lago Tinganika, seis millones de ha­bitantes divididos en dos étnias, los hutu (80%) y los tutti (15%). La minoría es la que gobierna y, de esta manera, hay enfrentamien­tos. Es uno de lospaíses más pobres del mun­do, escenario de varios golpes de estado, de persecuciones contra la Iglesia, de enfrenta­mientos armados, de masacres y de muerte.

 

En junio de 1993 hay elecciones, Latina vence la mayoría hutu, tres meses después el nuevo presidente es asesinado, el caos vuelve. la guerra civil se hace presente, los muertos son más de 100.000. En el 1994 es elegido, y poco después asesinado, otro presidente hutu, la violencia continúa.

 

La Iglesia

 

La Iglesia que los misioneros están construyendo tiende a formar la concien­cia y el corazón. Es una Iglesia que quie­re estar al lado de los débiles, que, en una situación así, es. más que nunca, proféti­ca. Para los misioneros seguir en Burun­di es seguir al lado de los pobres y los débiles. contra los potentes y los violentos, de parte de la justicia y la paz, contra la guerra y los abusos.

 

Trabajo pastoral

 

Catina,Aldo y Ottorino, se dedicaban, con empeño y entusiasmo, al trabajo: litur­gia, catequesis, formación de adultos, jó­venes, visita a las comunidades, trabajo so­cial, promoción de la mujer, cooperativas, construcciones...Junto a esta labor, la de­nuncia de las injusticias, los abusos y la violencia...Dice el P. Modesto s.x: "Cuando los militares cometían injusticias o abu­sos, no mirábamos para otros lado, íbamos a pedir explicaciones a las autoridades y a denunciar los hechos".

 

Denuncias

 

Como los otros misioneros, el P. Ot­torino pensaba que los militares tenían mucha responsabilidad en los hechos violentos acontecidos. por lo cual repetía frecuentemente a las autoridades, en asambleas y reuniones:" ¿queréis la pacificación? retirar a los militares, la gente de aquí no mata a nadie, si hay muertos los asesinos son los militares". De estas denuncias surge una petición al presidente de la República para que retire a los militares. De parte de los militares va creciendo la hostilidad contra la misión y los misioneros y, so­bre todo, contra el P. Ottorino.

 

El final

 

La "presión" contra la misión de Bu­yengero, donde se encuentran Catina, Aldo y Ottorino, va en aumento: se les sigue y controla, se pide al gobernador la expulsión del P. Ottorino del País..., el cual en la última carta a su familia decía: "la vida procede normalmente, con mucha actividad y muchos impre­vistos, casi siempre dolorosos, como consecuencia de la guerra, de los abu­sos, de los delitos..." esta carta llegaba su destino el 30 de septiembre de 1995, el mismo día en que tres soldados pren­den a los PP. Ottorino y Marchiol y a Catina. los conducen al comedor de la misión, les hacen arrodillar y sin me­diar palabra del disparan, a cada uno, un tiro en la sien. Es el final intuido de una entrega tan clara a los débiles y a los que sufren la violencia. Es el últi­mo paso de una entrega cotidiana y ge­nerosa a Cristo durante la permanencia de los tres en Burundi. n

 

P. Luis Pérez Hernández s.x.

 


Publicado por verdenaranja @ 23:19  | Misiones
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