Domingo, 18 de enero de 2009

Comentario a las lecturas del domingo segundo del Tiempo Ordinario – B publicado en el Diario de Avisos el domingo 18 de Enero de 2009 bajo el epígrafe “el domingo, fiesta de los cristianos”.

 

Ven y lo verás

 

DANIEL PADILLA

 

A simple vista, el evangelio de hoy nos habla de Juan que impulsa a aquellos dos discípulos suyos y ellos van decididos a Jesús. Hablan con El y, enseguida, uno de ellos, Andrés, siente la necesidad de buscar a su hermano Pe­dro. Pedro, una vez "tocado", acude igualmente a Jesús. Sí, es una dinámica que hace entrar en juego a todos. Un evangelio en acción.

 

Pero hay algo que conviene subrayar desde el principio. No se trata de un alocado correr por correr. Una especie de ca­rrusel que gira y gira sin sentido, mientras dure la marcha. Se trata, más bien, de caminar hacia un "centro", para, desde él, moverse y actuar. De conectar con un "motor" que genere la energía y el movimiento. De beber "en la fuente de aguas vi-vas", para empaparse y desbordarse hacia los demás. De in­jertarse en "la verdadera vida", porque, sin ella, "todo sar­miento muere y no vale para otra cosa que para ser echado al fuego".

 

Porque ya se habrán fijado. Toda la fuerza de ese pasaje nace del "encuentro con Jesús": "Maestro, ¿dónde vives?" Y fue, indudablemente, un encuentro tranquilo, profundo y per­sonal: "Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con El aquel día". Fíjense. Aunque aquellos discípulos preguntaron única-mente una circunstancia de lugar -"¿dónde vives"-, es claro que encontraron más: encontraron a alguien. Alguien que arrastraba, como más tarde diría Pedro: "¿A dónde iremos, si Tú tienes palabras de vida eterna?"

Alguien que electrizaba, como    confesaron los dos de Emaús. "¿Acaso no ardían nuestros corazones, mientras nos hablaba?" Alguien que transformaba desde la raíz: "Tú, desde hoy, te llamarás Cefas, que significa piedra". Sí. Fue un encuentro personal, íntimo, profundo, transformante: "Se quedaron con El aquel día". Un encuentro que recordarían siempre: "Serían las cuatro de la tarde".

 

Hoy andamos todos muy preocupados con el tema de la evangelización, porque existen grandes núcleos de paganismo y descristianización, de bauti­zados alejados, de cristianos, otrora practicantes, que hoy vi-ven un cristianismo meramente ocasional. Por eso, todos soñamos en acertados planes de pastoral y tratamos de recor­dar que todos los cristianos estamos llamados a practicar en esa misma evangelización. Así, van surgiendo, aquí y allá téc­nicas pastorales actualizadas, con mil pistas y estilos. Nunca como en nuestros días hemos tenido a nuestro alcance tantas ayudas: esquemas y montajes, vídeos y casetes, técnica de grupos y especializaciones, libros y libros...

 

Pero, convenzámonos. Una cosa sigue siendo la primera: nuestro encuentro personal con Jesús. Un encuentro tranqui­lo, profundo y reflexivo, punto de arranque para nuestra aven­tura cristiana. Un encuentro al estilo de esos discípulos que "se quedaron con El todo el día". Y unos encuentros también, entre actividad y actividad, quizá "hacia las cuatro de la tar-de". Para recordar lo que dijo Juan: que "El es el Cordero de Dios”; y, sobre todo, lo que dijo el mismo Jesús: "Sin mí no podéis hacer nada".

 

Resumiendo: cada uno, después de haberse encontrado con Cristo, después de sentirse "alcanzado por la gracia", des­pués de "ser tocado", vuelve a Jesús y le pregunta: "Maestro, ¿dónde vives?" Y El dirá: "Ven y lo verás".


Publicado por verdenaranja @ 22:45  | Espiritualidad
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Comentarios
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 19 de enero de 2009 | 0:14
Mi gloriosa familia, bebemos tener encuenta que nuestra capacitaci?n intelectual y frutos de la vida estan a los pies de la voluntad divina, cada actitud de los cristianos esta gobernada por el padre, el hijo y el espiritu santo.
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 19 de enero de 2009 | 0:21
Madre de Jesucristo y nuestra, con que palabras podre explicar mi reconocimiento, que expreci?n sera adecuada para significar los afectos de mi agradado corazon, no encuentro otra cosa se?ora, que venir como vengo a postrarme ante ti madre buena.
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 19 de enero de 2009 | 0:25
Madre te suplico por la union de mi iglesia perdonanos cualquier incomodidad u ofensa que hallamos cometido con nuestros hermanos, y haz que floresca el amor y la comprenci?n para estar unidos en tu voluntad y hacer lo que tu hijo nos dice.