Viernes, 23 de enero de 2009

Artículo publicado en el Boletín Bimestral "Misioneros de la tercera edad", número 26 ENERO-FEBRERO 2009.


COMBONI Y LA PERSEVERANCIA

Ya estamos en 2009. El tiempo pasa inexorablemente para todos. A par-tir de cierta edad y con ciertos achaques, poco futuro queda ya por pro­graman Y mirar hacia atrás es peligrosa, pues a más de uno le puede suscitar numerosos interrogantes y ya no puede dar marcha atrás para rectificar. Todo esto desanima. Comboni puede. ser para nosotros un ejemplo de perseverancia, de constancia, de tozudez —diría yo.

 

Allí, el 4 de noviembre pasado, un compañero mío, dos Hermanas de San José, un criado laico y vo nos encontramos en verdadero peligro de muerte. Deshechos por la fiebre, sin nada de agua ni de comida, rodeados toda la noche por cinco leones rugientes, y a nueve horas de distancia del punto donde encontrar agua fangosa, pasando la noche en el duro suelo, arrullados por la música de los leones... No había esperanza de salir con vi-da. Pero, gracias a Dios, después de cuatro meses de fatigoso viaje puedo es­cribir... en perfecto estado de salud (aunque helado do frío), y entonando siempre mi grito de guerra: «Africa o muerte». ( Escritos 4035)

 

Hace 27 años y 62 días que juré morir por África Central. He pasado las mayores dificultades, he soportado las fatigas más enormes, he visto muchas veces la muerte junto a mí y, a pesar de tantas privaciones y pe­nalidades, el Corazón de Jesús ha mantenido en mi espíritu y en el corazón de mis misioneros... la perseverancia. (Escritos 4049)

 

Comboni encuentra el motivo y la fuerza de la perseverancia en la Cruz de Cristo:

 

El mismo hecho de que el Señor haya querido imprimir el sello de su Cruz en el apostolado de África Central es promesa segura de su duración, santidad y éxito. Todas las desgracias y los acontecimientos dolorosos no han podido disminuir o abatir ni siquiera por un instante el espíritu de los obreros evangélicos..., al contrario, ello ha servido para aumentar nuestro celo y reavivar nuestras esperanzas. (Escritos 5598)


Casi toda mi actividad actual está consagrada a soportar la terrible tribulación que se abate desde hace más de seis meses sobre el Vicariato y a remediar sus consecuencias, es decir, el hambre, la sed y la carestía de todo... Las obras de Dios tienen que nacer y crecer al pie del Calvario. La tribulación presente es otra prueba de que la obra de la sal­vación de Africa es obra de Dios (Escritos 5185).


Hacerse mayor es también para él una dificultad más. Basta continuar confundo en la Providencia.


El 15 del corriente cumplí 50 años. Dios mío, nos hacemos viejos y las penas y cruces se me aumentan. Pero como todas ellas las envía Dios, espero en su divina ayuda. (Escritos 6585).


El Hombre-Dios nunca mostró de mejor manera su sabiduría que al fa­bricar la Cruz: ésta es el verdadero consuelo, el sostén, la luz, la fuerza de las almas justas, y es la que forma las almas grandes. (Escritos 1673)


Publicado por verdenaranja @ 23:32  | Misiones
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