Domingo, 25 de enero de 2009

Guión Litúrgico para la celebración de la Eucaristía del domingo, 8 de Febrero de 2009: JORNADA NACIONAL DE MANOS UNIDAS, recibido en la paroquia entre los materiales para la jornada.

 

GUIÓN LITÚRGICO
PARA LA EUCARISTÍA DE LA CELEBRACIÓN DE MANOS UNIDAS

 

 

MONICIÓN DE ENTRADA

 

Como cada Domingo nos reunimos para celebrar la Eucaris­tía, el memorial de la muerte y resurrección de Cristo. Hoy celebramos la Jornada Nacional de Manos Unidas-Campaña contra el Hambre. Pero tiene una peculiaridad especial este año, porque ya son 50 años de nuestra historia samaritana junto a los más pobres y desheredados del mundo. Con el lema "COMBATIR EL HAMBRE, PROYECTO DETODOS", se nos invita a estar atentos a las llamadas de los hombres nece­sitados, nuestros hermanos. Jesucristo manifestó siempre su preferencia por los más pobres; dejémonos llenar de su amor.

 

 

ACTO PENITENCIAL

 

Hermanos: Ante Jesús Salvador reconozcamos humildemente nuestros pecados. 

  • A Ti, que eres compasivo y bueno, te invocamos: Señor, ten piedad.
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  • A Ti, que pasaste haciendo el bien, te llamamos: Cristo, ten piedad.
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  • A Ti, que no quieres que nadie perezca, te pedimos: Señor, ten piedad. 

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

 

MONICIÓN A LAS LECTURAS

 

Job, 7, 1-4.6-7 / 1 Cor. 9, 16-19.22-23 / Mc. 1, 29-39

 

La Palabra de Dios nos manifiesta cómo, ante el ejemplo del atormentado Job, debemos poner nuestra confianza en Dios en medio de tantas e inexplicables dificultades y sufrimientos de este mundo. Jesús vence con su poder el mal que domina al hombre de múltiples formas, físicas y espirituales. Pablo siente la urgencia de proclamar la salvación de Dios para el hombre. 

 

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA


Dios es el que sana los corazones destrozados. En cada per­sona, tanto ayer como hoy, se da la experiencia dolorosa de Job y se hacen "verdad" sus reflexiones; siempre con mayor intensidad dramática en los más pobres.

 

La Iglesia, como Pablo, nos predica hoy la Buena Noticia de este Dios que nos quiere tanto, que viene en nuestro auxilio, que se inclina para levantarnos, para sacarnos de donde estamos hundidos, para cambiar el mundo.

 

Una vez más hoy se nos muestra a un Jesús cercano a los demás, sensible ante las necesidades de los que sufren. Dios no quiere el sufrimiento de los hombres, cuando los ve pose­ídos por el mal hace todo lo posible por liberarlos.

 

Dios, por medio de Su palabra, está entrando hoy a nuestra casa, como lo hizo a la casa de Simón y Andrés. ¡Tan enfermos estamos de egoísmo, -¡que no me molesten!-, metidos en nuestra cama, nuestra comodidad!

 

Necesitamos percibir Su paso sin ruidos, pero eficazmente; está pasando por cada uno de nosotros, quiere tomarnos de la mano, darnos su amor, su Espíritu Santo como una caricia que nos cura y nos levanta para servir.

 

Si no fuera por Cristo, más pronto o más tarde, entraríamos en las noches oscuras de la tristeza y la desesperanza. Él tiene una forma especial de relacionarse con la enfer­medad y con el mal: manifiesta Su cercanía comprensiva y consoladora con el que sufre o se encuentra solo, tiende Su mano al que lo necesita, le comunica una energía liberadora que motiva a su vez para servir a los demás."Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios"; el mal, en todas sus dimensiones, empieza a ser superado, de una forma u otra tiene que ser vencido. Para Marcos, la curación es una victoria mesiánica contra las fuerzas del mal:"Se mar­chó al descampado y allí se puso a orar"; una vez más se nos des-cubre que Jesús tiene sus propios caminos y un especialísimo modo de actuar. Salió hacia el desierto para orar. Jesús no sucumbe a la tentación del éxito y de la notoriedad, como hacemos nosotros. No se pone en el centro a Sí mismo, sino al Padre.

 

Pero Jesús no lo curó todo, sino que inició un movimiento sal­vífico, que sus discípulos tienen que continuar. Por eso enviaría después a sus discípulos con poder para curar enfer­mos y expulsar demonios. Una misión, y una tarea, que sigue siendo necesaria. En ella, todo cristiano tiene que colaborar. Jesucristo ha querido que seamos Sus discípulos, que sigamos Su camino y Su ejemplo. Muchas veces, ante la dura realidad de los hechos, nos quedamos insensibles buscando soluciones lejos de nosotros, sin querer darnos cuenta que Dios ha pues-to la solución en nuestras manos, porque nos ha dado la capa­cidad de amar y nos ha dejado el mandamiento del amor. No podemos pasar nuestra vida sin utilizar esta maravillosa entre­ga de amarnos unos a otros. Todo lo que Dios ha puesto en nosotros no es nuestro, no es de nuestra propiedad, es tam­bién de nuestros hermanos.


Jesucristo quiere que seamos Sus discípulos, que sigamos Su camino y ejemplo. Manos Unidas, como "la Asociación de la Iglesia en España para la ayuda y desarrollo del Tercer Mundo", quiere seguir dando respuesta a tantas carencias y problemas que hoy sufren los hombres. Desea ser una actua­lización de esa mano tendida de Jesús que levanta a los que yacen en el lecho de sus miserias y los quiere capacitar para que "se pongan a servir".

 

Haz, Señor, que habiendo experimentado la dulce y poderosa proximidad de Tu amor, lleguemos a ser más fuertes y apren­damos a compartir con los otros el misterio del dolor, ilumi­nados por la esperanza que nos salva. 

 

ORACIÓN DE LOS FIELES


Señor, tu nos has dicho pedid y se os dará, llamad y se os abrirá; humildemente y con confianza te presentamos nuestras peticiones.

 

  • Por el Papa Benedicto XVI, por nuestros Obispos y por todos los sacerdotes, para que, viviendo el ejemplo de Jesús, guíen al pueblo de Dios manifestando su cercanía a los más pobres. Roguemos al Señor  
  • Por nuestros gobernantes y políticos, para que impulsen el desarrollo de los pueblos más necesitados, eliminando las causas del hambre y respetando los valores humanos y cristianos. Roguemos al Señor        
  • Por todos los que se encuentran en situación de sufrimiento, por los enfermos, por los más desheredados de la tierra, por todos los que viven con hambre y sed, para que el consuelo de Dios y la ayuda de todos les haga salir de su pobreza. Roguemos al Señor.
  •  Por todos los que trabajan en y con Manos Unidas, para que de una forma especial en esta Campaña, que recuerda 50 años de su historia, imitemos a San Pablo "que se hizo débil con los débiles", y el ejemplo sea llamada y convocatoria que atraiga a otros voluntarios. Roguemos al Señor.
  • Por todos los difuntos, y de una manera especial por los que han dedicado tiempo o recursos económicos a Manos Unidas, para que, por su entrega y ejemplo a favor de los más débiles, estén gozando de la presen­cia de Dios en el cielo. Roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros, que participamos en esta Eucaristía, por los que la siguen a través de Televisión Española y por los que viven en la abundancia de bienes, para que a través de nuestro compromiso y estilo de vida contribuyamos a que se consigan hacer realidad los Objetivos del Milenio. Roguemos al Señor. 

 

Escucha, Padre de bondad, las plegarias que te hemos dirigido con confianza filial. Tú, que vives y reinas, por los siglos de los siglos.

 

PRESENTACIÓN DE OFRENDAS

 

Presentamos el pan y el vino para que, transformados en ali­mento y bebida de salvación, nos den las fuerzas necesarias para seguir caminando en testimonio cristiano.

 

También presentamos los proyectos subvencionados por Manos Unidas en el año 2008 y el cartel que motiva la campaña de este año. Con estos signos ponemos en tu presencia tantos esfuerzos y gestos de amor que hacen avanzar el Reino de Dios en los más escondidos rincones del Planeta. Gestos que apenas son noticia, pero son fermento de bienaventuranza.


Publicado por verdenaranja @ 22:22  | Liturgia
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