Domingo, 01 de febrero de 2009

Información cogida de DOSSIER FIDESMISIONEROS TRAS LAS HUELLAS DE SAN PABLO. Institutos religiosos que se inspiran en el Apóstol Pablo, publicado por Agencia Fides el 25 de Octyubre de 2998.

BARNABITAS, ANGÉLICAS Y LAICOS DE SAN PABLO

 

La más antigua Familia religiosa inspirada en San Pablo fue fundada en 1530 en Milán por San Antonio María Zaccaria (1502-1539). Reconocido hoy por su obra reformadora, junto a San Gaetano de Thiene y San Ignacio de Loyola, Zaccaria nutrió una fuerte espiritualidad eucarística y una particular devoción a San Pablo apóstol, madurada en sus años de preparación al sacerdocio. Licenciado en medicina, se dedicó en un primer momento al cuidado de los enfermos más pobres y por tanto había elegido la vida sacerdotal a los 26 años.


        
Ingresó en el Oratorio de la Eterna Sabiduría de Milán y compartió sus ideas reformadoras con algunos nobles milaneses, dando origen a un primer grupo llamado “Los Hijos de Pablo Apóstol”. “Estad ciertos – escribía – que edificaréis sobre el fundamento de Pablo, no heno ni madera, sino oro y piedras preciosas, y se abrirán, sobre vosotros y los vuestros, los cielos y sus tesoros”.


        
En 1533 el Papa Clemente VII aprobó la rama masculina que, con la Bula de Pablo III de 24 de julio de 1535, tomó el nombre de Clérigos Regulares de San Pablo Degollado. En un Breve del mismo año se reconoce también la rama femenina, las Angélicas de San Pablo Converso (la denominación es aprobada oficialmente en 1549 por Pablo III) cofundadas por la condesa de Guastalla Ludovica Torelli (que aportó sostenimiento económico y participará en todas las actividades caritativas de la Congregación). Es digna de recordar también la figura de la angélica Paola Antonia Negri, que desempeñó un papel de guía, no sólo entre sus hermanas sino también entre los Barnabitas y los Casados de San Pablo después que faltó precozmente el Fundador. Los Clérigos tomaron posesión de la iglesia de San Barnaba en Milán y tomaron así el nombre popular, conocido hasta hoy, de Barnabitas.

        

“Corramos como locos no sólo hacia Dios, sino también hacia el prójimo”

 

         El programa de San Antonio María Zaccaria preveía una radical reforma de la Iglesia lombarda, que estaba afligida por problemas muy difundidos en la época: diócesis sin obispo, clero carente de una adecuada formación teológica, relajamiento de la práctica religiosa, monasterios y conventos en decadencia. En una carta de 1531 el santo escribió a sus amigos: “Corramos como locos no sólo hacia Dios, sino también hacia el prójimo”.    


        
La Compañía preveía actividades pastorales entre la gente sencilla y junto a los monasterios. En 1537 inició la primera misión fuera del Ducado de Milán, en Venecia, pero aquí los Barnabitas, las Angélicas y los Casados (así se llamaban inicialmente los Laicos) no encontraron el favor de la autoridad y fueron denunciados a la Inquisición por herejía. Exculpados de la acusación, los “Hijos de San Pablo” sufrieron sin embargo una reprimenda del Santo Oficio, que les invitó a ajustarse a los cánones de la vida religiosa ya delineados por el Concilio de Trento. Bajo esta óptica se encuadra la reestructuración de las Angélicas, que en 1552 entran en clausura.


Al inicio del siglo XVII, los Barnabitas entraron gradualmente en el sector educativo – que constituirá un compromiso distintivo de su apostolado – y afrontaron los primeros retos misioneros, en China y Birmania, mientras en Europa nuevas fundaciones nacían en Francia, Austria y Bohemia.     
   

         El siglo XVIII es recordado todavía hoy como el “siglo de oro” de la Congregación, ya que alcanza las principales Cortes italianas, gracias a la ciencia demostrada por muchos de sus miembros, y goza de la protección del Papa Benedicto XIV.


        
En 1810 la supresión de las Órdenes religiosas decretada por Napoleón significó un drástico declive para la Familia Zaccriana, que duraría hasta el final del siglo. Los Barnabitas, en un primer momento dispersos, lograron reconstituir una comunidad en Roma en 1814, mientras que en Milán no fueron restablecidos hasta 1825. Mientras tanto la rama femenina afrontaba un trauma todavía mayor con la muerte, en 1846, de la última Angélica, madre María Teresa Trotti Bentivoglio. En 1879 el padre Barnabita Pío Mauri retomó los antiguos documentos de la Congregación que permanecían custodiados por la madre María Teresa y favoreció el nacimiento de una pequeña comunidad de Angélicas en Cremona. En los mismos años la rama masculina concentraba sus esfuerzos en la educación de los jóvenes, dando inicio a los oratorios que serían tomados como modelo por el mismo Don Bosco.    
 

         1903 fue año de la apertura a las misiones con la llegada de los primeros Barnabitas a Brasil. Durante todo el siglo tendrá lugar la expansión por todos los continentes y hoy la Congregación está presente en 15 países: República Democrática del Congo, Ruanda, Afganistán, Filipinas, India, Albania, Bélgica, España, Polonia, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Estados Unidos y Méjico (última fundación en 2003. También las Angélicas siguieron la evolución misionera de la rama masculina gracias sobretodo a la dirección carismática de la Venerable madre Flora Bracaval (1861-1935), primera Superiora General de la reconstituida Congregación. Bajo su impulso las Angélicas obtienen la supresión de la clausura y el retorno al carisma original querido por San Antonio María Zaccaria.


        
Toda la Familia Zaccariana, nacida en el ambiente lombardo de la prerreforma tridentina, está hoy proyectada hacia los nuevos retos de la evangelización y de la inculturación con el modelo de San Pablo. El laicado forma parte integrante de este programa y está implicado en todas las actividades realizadas por los dos Institutos religiosos, mientras que el Movimiento Juvenil Zaccariano, dirigido espiritualmente por las Angélicas, favorece el acercamiento de los jóvenes a la vida cristiana a través del carisma paulino.


Publicado por verdenaranja @ 22:33  | Misiones
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