Domingo, 15 de febrero de 2009

Comentario a las lecturas del domingo sexto del Tiempo Ordinario publicado en el Diario de Avisos el domingo 15 de Febrero de 2009 bajo el epígrafe “el domingo, fiesta de los cristianos”.

Yo margino, tú marginas

DANIEL PADILLA

 

El que ha sido declarado enfermo de le­pra andará harapiento y despeinado, con la barba tapada y gritando impuro, impuro. Mientras le dura la lepra, seguirá impuro, vivirá solo y tendrá su morada fue­ra del campamento" (Lv. 13, 45-46). Así vivían los leprosos, es decir, los aquejados por diferentes enfermedades de la piel, re­pugnantes y contagiosas. Eran excluidos de la convivencia en sociedad, sin ningún mira­miento. Y sólo se les permitía que, a gritos y desde lejos, pidieran limosna cuando divisa­ban un transeúnte. ¡A ver si había suerte y les dejaban algún alimento al borde del ca­mino! Parece una página sensacionalista de una época pasada, una costumbre ancestral de una cultura ya superada. Y, sin embargo, no es así. Ustedes saben que, más o menos, siguen existiendo -y permítanme la expre­sión-, los mismos perros con distintos colla­res. Nunca como hoy se habla tanto de los derechos humanos, de la radical igualdad de todos, de que la más elemental justicia exige la igualdad de oportunidades. Pero del dicho al hecho... Porque resulta que un somero análisis nos dice que el hombre-individuo, es decir, yo, tú y él, vamos por la vida mar­ginando, haciendo nuestra particular selec­ción de las especies. Y la sociedad como tal, lo mismo. El hombre individuo. Se podría dibujar, de menor a mayor, un curioso juego de círculos concéntricos. El más pequeño me retrataría a mí en mi infancia, en mi fa­milia. El segundo, en el ambiente de mi co­legio, con mis primeros amigos. El tercero, ya en mi juventud, en mis áreas de diversión y de trabajo. El cuarto, en mi vivir ciudada­no y religioso. El quinto... Pues, bien, ese análisis me llevaría a comprobar las claras y lastimosas marginaciones que he ido crean­do, los muros de la vergüenza que he levan­tado a lo largo de mi vida. Sí. Estoy seguro de que, en el examen final de nuestra exis­tencia, constataremos que hemos dejado a un lado, como a impuros, a familiares direc­tos, a compañeros y amigos, a vecinos y conciudadanos, a creyentes que han rezado con nosotros al mismo "Padre nuestro que estás en el cielo...". ¿Por qué motivos? ¿Cuál ha sido su lepra? Uno quisiera encontrar unos móviles serios. Y, en vez de ello, mu­cho me temo que solamente hallemos las normales dificultades de toda convivencia: las diferencias de carácter y de opinión, las habituales discusiones en que no se miden las palabras, el orgullo nuestro de cada día, etcétera. La sociedad. Y si, como individuo, compruebo con vergüenza que he declarado impuros a muchos seres mejores que yo, co­mo integrante de la sociedad -es decir, como integrante de esa gran máquina que llama­mos las estructuras sociales-, compruebo que las marginaciones son todavía mayores. Si hoy no entendemos que se hiciera a los le­prosos así de apartados, de humillados, de hundidos, ¿cómo podemos explicar y vivir tan alegres ante esas otras grandes margina­ciones de hoy, que son: el racismo que no ce­sa, el hambre en el mundo frente a nuestro cruel consumismo, el allá te las veas con tu problema con que, en la praxis despedimos al que está en la droga, en el sida, en la de­lincuencia... Ya sé que es más fácil hacer una denuncia; poner de relieve el mal ayuda, pe­ro no es la solución.


Publicado por verdenaranja @ 11:31  | Espiritualidad
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Comentarios
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 16 de febrero de 2009 | 2:47
Un saludo a nuestro santo papa Benedicto XVI y a todos los dirigentes. est?n guiados por su santidad que el Dios de la vida y nuestra madre sant?sima los siga bendiciendo con amor y sabidur?a que hoy nos plantea el articulo (Juan Cl?maco) tan adecuado.
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 16 de febrero de 2009 | 2:48
Estas ense?anzas del santo padre son las adecuadas por que la iglesia debe ir preparando los dirigentes del futuro no hay que estancarnos sino seguir adelante para un futuro grandioso por qu? no puede estar en manos de los barbaros.
Publicado por leopldocruzr
Lunes, 16 de febrero de 2009 | 2:49
Hay que entender que Jesucristo viene a juzgar a vivos y muertos y su reino no tendr? fin, el cual esta a trav?s de los disc?pulos que vivimos su propia autoridad, es nuestra iglesia la que reinara por eso no podemos invernar.