Mi?rcoles, 25 de febrero de 2009

Lectio divina para el Primer domingo de cuaresma ciblo B publicada por la Delegación de Liturgia e la Diócesis de Tenerife.

 

Lectura del Evangelio según San Marcos: (1,12-15)


En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían.

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio”.


Palabra del Señor


Lectio: ¿Qué dice el texto bíblico en su contexto?

 

El pasaje del Evangelio que se proclama este año en el primer domingo de Cuaresma corresponde con el comienzo de la vida pública de Jesús narrada por Marcos, y está compuesto claramente por dos partes.  Justamente, tras el bautismo en el Jordán se nos narra el episodio de las tentaciones en el desierto, que en la versión de S. Marcos es mucho más breve y, a continuación, asistimos al primer anuncio de la Buena Nueva en Galilea, con el cual se inicia el ministerio público en Jesús.


“...el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días” (Mc 1, 12-13) Jesús es conducido al desierto para ser allí tentado durante cuarenta días, como antaño Israel durante cuarenta años: “Acuérdate de todo el camino que Yahweh tu Dios te ha hecho andar durante estos cuarenta años en el desierto para humillarte, probarte y conocer lo que había en tu corazón; si ibas o no a guardar sus mandamientos”. (Cfr. Dt 8, 2) “Según el número de los días que empleasteis en explorar el país, cuarenta días, cargaréis cuarenta años con vuestros pecados, un año por cada día”. (Cfr. Nm 14, 34)


“dejándose tentar por Satanás” (Mc 1, 13) Marcos omite o desconoce el detalle de las tres tentaciones, posiblemente Mateo y Lucas lo tomaron de otra fuente. “Satanás” significa según la etimología hebraica “el adversario” o “el acusador”. En la literatura bíblica aparece primeramente como un personaje no hostil a Dios, sino como un ser pesimista que quiere el mal del hombre por envidia. Sin embargo, poco a poco se irá fundiendo con la serpiente de Gn 3 hasta terminar encarnando el poder diabólico. Su función aquí se asemeja a la que encontramos en el libro de Job, quien sufre sus tentaciones, pero jamás reniega de Dios.


“vivía entre alimañas, y los ángeles le servían” (Mc 1, 13) La mención de las alimañas, o animales del campo evocan la paz paradisíaca con la que la tradición profética anunciaba la llegada del Mesías: “Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá. La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja. Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano”. (Cfr. Is 11, 6-8).  El servicio que le rinden los ángeles recuerda el Salmo 90: “Te cubrirá con sus plumas, bajo sus alas te refugiarás: Su brazo es escudo y armadura. (...) porque hiciste del Señor tu refugio, tomaste al Altísimo por defensa. No se acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos”. (Cfr. Sal 90,  4. 9-11); de este modo se indica que la misión de Jesús va acompañada de la ayuda y protección de Dios.


“Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea” (Mc 1, 14). Esta indicación extiende como presagio, al comienzo de la predicación de Jesús, la sombra de la persecución que padeció el Bautista. Galilea será un lugar significativo del ministerio evangelizador que reaparecerá al final del evangelio como lugar de cita con el Resucitado (Cfr. Mc 16, 7).


“Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios” (Mc 1, 15) Esta afirmación da a entender que existe una continuidad que enlaza las etapas del designio de Dios. (Cfr. Heb 1, 1-2). De esta manera, Jesús se presenta en Galilea, no como  un profeta más, sino como aquel en quien el esperado Reino de Dios comienza a hacerse realidad. La expresión “reino de Dios” compendia todo lo que que Israel esperaba de los tiempos mesiánicos, que para Jesús viene a ser: la soberanía universal de Dios como padre compasivo y salvador.


“Convertíos y creed en el Evangelio” (Mc 1, 15) El Reino es una realidad que viene que Dios ofrece a todos como don gratuito, pero a cambio espera una respuesta de acogida, y que se expresa en dos actitudes: conversión y fe; retorno sincero a Dios y confianza absoluta en su poder salvador, encarnado en la persona de Jesús.


Meditatio: ¿Qué me dice Dios a mí, a través de la lectura?

 

El hijo de Dios. en el bautismo del Jordán, aceptó mezclarse con los pecadores para cargar con el pecado del mundo: a esta misión se preparó en la soledad del desierto, lugar del encuentro con Dios y del enfrentamiento con el Adversario.  Su condición mesiánica y su filiación divina no le apartan de la historia humana, de sus pruebas y sufrimientos. Al contrario, se mete de lleno en esa lucha pues, también él, como verdadero hombre, tiene que vivir el desierto de la prueba.


Narrando el episodio de las tentaciones al comenzar su evangelio, Marcos evita la falsas esperanzas y los peligrosos triunfalismos; La alegre noticia de Jesús, Mesías e Hijo de Dios, no seguirá el gastado esquema de los honores y la gloria, sino que a sumirá los rasgos insólitos de la debilidad, la lucha y el sufrimiento.

Una vez que ha sido presentado por el evangelista, Jesús se presenta a sí mismo personalmente a través del ministerio público que inaugura. El proclama la Buena Nueva: el tiempo de la Promesa “se ha cumplido” y “está cerca” el Reino al que tendía toda la Antigua Alianza. Ahora es necesario “cambiar de mentalidad” (metanoéin, en griego), convertirse, y aceptar la fe como adhesión amorosa y activa al designio de Dios.


La vida puede volver a empezar, hoy. Es una posibilidad real que nos brinda Dios, no es que yo decida romper con el pasado, eso duraría poco; puede durar porque es cosa de Dios, el nuevo comienzo no depende de mi frágil voluntad, sino de su omnipotente voluntad de amor. Con Él puedo salir victorioso de las tentaciones que me acosan en la vida, sobre todo cuando me amenazan con hacerme perder la Esperanza.

Oratio: ¿Qué me hace decirle a Dios esta lectura?

 

Muchas veces, Señor, he intentado volver a empezar, comenzar de nuevo, pero el pecado me derrota una y otra vez. Tú eres fortaleza de quien está tentado, tú sabes cuántas veces he fallado y, sin embargo, te acercas a mi. Tu eres el único que puedes ayudarme, por eso hoy te invoco.


En este tiempo de Gracia tu también pasas por mi “Galilea” anunciándome: “se ha cumplido el plazo, el Reino está cerca”; por eso te pido que no deje pasar este tiempo, este Kairós, inútilmente: Conviérteme. Que también yo me deje impulsar por el Espíritu adonde Él me lleve: Desierto o Galilea, y hacer allí siempre tu Voluntad.


Contemplatio: Pistas para el encuentro con Dios y el compromiso

 

Se quedó en el desierto cuarenta días.


Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios.


Está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio


Publicado por verdenaranja @ 22:36  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios