Lunes, 02 de marzo de 2009

Mensaje emitido por la Conferencia Episcopal de Costa Rica al término de la celebración de la primera Asamblea Plenaria del año 2009 con el título “Animados por la esperanza”.

 

MENSAJE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COSTA RICA

97 ASAMBLEA PLENARIA 

 

“ANIMADOS POR LA ESPERANZA” 

 

Los obispos de Costa Rica reunidos en esta primera Asamblea Plenaria del año 2009, queremos hacer llegar al Pueblo de Dios nuestra palabra de aliento y cercanía.

 

Presencia de la iglesia frente a las emergencias


En nuestra patria, nos toca vivir, con frecuencia, situaciones de dolor que muchas familias y pueblos deben afrontar como consecuencia de desastres naturales. Este año tocó a las puertas de nuestros hogares la tragedia y el dolor a causa de inundaciones y del terremoto  de Cinchona. Nos solidarizamos con su dolor y a la vez, reconocemos al  Gobierno,  a los medios de comunicación, a las  empresas privadas y, en general, a todo el Pueblo de Costa Rica por la respuesta  generosa  a favor de nuestros hermanos y hermanas.

 

Dejamos constancia de la participación de la Iglesia en la atención a estas emergencias.  Todas las Parroquias de las zonas afectadas han puesto a la orden de las autoridades  la infraestructura parroquial para atender a los damnificados y ofrecieron su ayuda en alimentación, ropa, medicinas, etc.

 

A nivel nacional, la Iglesia  realizó una colecta especial por un monto de 119. 445.278,90 colones. Agradecemos la generosidad de  nuestros fieles.

 

Estos recursos serán invertidos en beneficio de las familias damnificadas en la  reconstrucción de sus viviendas. Así mismo, las personas afectadas deben ser protagonistas de su desarrollo y de la solución a sus problemas por eso, la Pastoral Social –Cáritas- ha diseñado un proyecto de reorganización comunitaria y gestión productivo con lo que ayudaremos, también, al pequeño productor. Hacemos un cordial llamado a la empresa privada a unirse a nuestro proyecto.

 

Crisis económica mundial y su impacto en el País


Dos acontecimientos relevantes de la economía mundial nos preocupan, primera la crisis alimentaria que en nuestro país evidenció la fuerte dependencia de la producción externa. Hoy queremos dejar constancia que el tema de la producción agrícola para el abastecimiento local debe mantenerse en primer plano.

 

Un segundo acontecimiento que cada día tiene más impacto en nuestro país es el de la crisis mundial. A nivel macro se ha pronosticado un menor crecimiento de la economía nacional para este año que tendrá como consecuencia una disminución de empleos. Constatamos entre las familias una cierta incertidumbre sobre el futuro.

 

Esta realidad nos hace reflexionar sobre  dos aspectos importantísimos. Lo primero es la necesidad de fortalecer y ejecutar una fuerte política de inversión social. Reconocemos en este campo el esfuerzo que el Gobierno está haciendo por diseñar el camino para paliar esta crisis.

 

El segundo aspecto es el de la promoción del empleo. Por eso es necesaria la inversión  directa que genere empleo, así como la promoción del empleo público. Es importante, sin embargo, que todo proyecto esté acorde a lo que establece nuestras garantías sociales y laborales, consagradas en el Código de Trabajo y la Constitución Política.

 

El actual proceso electoral


Se esta iniciando un nuevo proceso electoral en nuestro país. Por eso, hacemos un llamado a todos los partidos con el fin de que eviten gastos excesivos en sus campañas, especialmente, durante este tiempo de crisis económica y que puedan generar desconfianza entre los ciudadanos. Que sus propuestas respondan puntualmente a las exigencias del bien común. Así mismo, los candidatos y candidatas eviten promesas que no puedan ser cumplidas y estén al margen ofensas o agresiones entre ellos. Por encima de la lucha por el poder, nos interesa el bien de nuestro país.

 

Hacemos también un llamado a la ciudadanía a participar, activa y responsablemente, en el  proceso democrático  y a interesarse en conocer y profundizar las propuestas políticas de cada partido.

 

Nuestro Seminario Central 


Damos gracias a Dios de todo corazón porque en Costa Rica, a lo largo de su historia,  nunca han faltado vocaciones al ministerio sacerdotal. En este tiempo en el que pareciera que nuestro país ha perdido valores espirituales, las vocaciones siguen surgiendo del seno de nuestras familias y comunidades cristianas. El Seminario, como centro de formación integral de los futuros sacerdotes, es siempre motivo de profunda preocupación de la Conferencia Episcopal y en esta Asamblea ha sido el tema principal de nuestra reflexión.

 

Hemos analizado, concienzudamente, la formación humana y comunitaria tal y como se ha venido dando en el proceso educativo de los seminaristas, con miras a fortalecerla para procurar sacerdotes  maduros y equilibrados, en vista de que, ésta es la base de la formación propiamente sacerdotal.

 

Al mismo tiempo, nos hemos detenido en revisar la dimensión espiritual, eje transversal en el proceso de formación de los sacerdotes. Ellos están llamados a   alcanzar la estatura de nuestro Señor Jesucristo, Buen Pastor y  Cabeza de la Iglesia, en nombre de quien, por quien y configurados con quien, ejercerán el ministerio ordenado.

 

Por otra parte, también, hemos considerado, muy atentamente, todo lo referente a la capacitación intelectual, filosófica y teológica, con la finalidad de que nuestros sacerdotes estén a la altura académica requerida en nuestros tiempos. Por último, nos hemos detenido a reflexionar en lo que constituye el propósito fundamental de nuestro Seminario, a saber, la formación para el ejercicio pastoral del sacerdote, pues aquí se centra la misión esencial y especifica del presbítero: la donación de sí mismo en un servicio noble, abnegado y permanente a las personas, familias, comunidades y, desde luego, a la comunidad eclesial, en la caridad pastoral de Cristo. Esta es la  razón de su ser y ministerio, a la que el mismo Cristo lo ha  asociado, como participe, habiéndole comunicado al Espíritu Santo con la Ordenación Sacerdotal.

 

Siempre hemos contado y contamos en el presente, con un equipo de sacerdotes y profesores altamente cualificados y competentes, al frente de la misión formativa, que es  de máxima importancia para la Iglesia y para la sociedad en general.

 

Invitamos a nuestros fieles a que supliquen, constantemente, al Dueño de la mies para  que  siga  concediéndonos muchos, buenos y santos sacerdotes. 

 

La misión continental en Costa Rica


En los programas pastorales de las Diócesis de Costa Rica, ocupa un lugar muy importante, la Misión Continental, que se está realizando en América Latina y el Caribe.

 

Por medio de ella,  nos proponemos:


• Despertar  y fortalecer en las personas, familias y comunidades el encuentro con Jesucristo vivo que,  nos lleve a todos, unidos en la Iglesia, a ser discípulos y misioneros convertidos, convencidos, y comprometidos.

 

• Consideramos, de máxima importancia, llevar a cabo la necesaria conversión pastoral, sobre todo, en estructuras y métodos de evangelización. Asimismo, que esta misión ilumine, incluya y respete los actuales procesos diocesanos de pastoral.

 

• Según la voluntad del Señor que envió a los apóstoles a proclamar la Buena Noticia a “toda creatura” (cfr. Mc 16, 15), la gran mision tenga, evidentemente, como destinatarios a todos los seres humanos.

 

  Queremos darle, también, un realce particular a la Pastoral Social, la vivencia de la caridad y  a la actitud compasiva del buen samaritano, como expresión de conversión. Deseamos y hacemos un llamado vehemente a todos los fieles cristianos a que  participen en esta misión con fe, responsabilidad, entrega y receptividad.

 

  Consideramos de vital importancia darle lugar prioritario a la proclamación del Primer Anuncio (Kerigma), como énfasis del acontecimiento de Jesucristo, SEÑOR vivo y único redentor del hombre.

 

• Para todo ello es necesario que oremos e invoquemos constantemente al Espíritu Santo, Señor y dador de vida, Espíritu de la Verdad, ya que “no habrá evangelización posible sin la acción del Espíritu Santo”; ÉL es “el agente principal de la evangelización” (Cf. EN 75).

 

• Para el compromiso de la gran misión contamos, también, con la inspiración y protección de la Santísima Virgen María “Estrella de la primera y de la nueva evangelización”

 

La Conferencia de Aparecida concluyó animando a toda la Iglesia de Latinoamérica y El Caribe a comprometerse valientemente en la realización de la gran misión continental por lo que, concluimos este mensaje al Pueblo de Dios recordando una de sus más inspiradas afirmaciones: “Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos nos ha confiado”.  (D.A.18)

 

 


Publicado por verdenaranja @ 22:24  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios