Jueves, 05 de marzo de 2009

LECTIO Divina para el Segundo Domingo de Cuaresma – B 2009 publicada por la Delegación de Liturgia de la Diócesis de Tenerife.

 

LECTIO DIVINA: 2º DOMINGO DE CUARESMA – B 2009

 

Lectura del Evangelio según San Marcos: (9, 2-10)

 

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: “Maestro. ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: “Éste es mi Hijo amado; escuchadle”.

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: “No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos”. Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de “resucitar de entre los muertos”.


Palabra del Señor
 

 

Lectio: ¿Qué dice el texto bíblico en su contexto?

 

Mientras que Mt presenta la Transfiguración como una proclamación de Jesús nuevo Moisés (Cfr. Mt 17, 1), y Lc se apoya en ella para insistir en la preparación de la inminente Pasión (Cfr. Lc 9, 28), Mc ve en ella sobre todo una epifanía gloriosa del Mesías oculto, de conformidad con el tema dominante de su evangelio: esa escena de gloria, por efímera que sea, manifiesta lo que es realmente y lo que definitivamente será Aquel que deberá experimentar por algún tiempo las humillaciones del Siervo doliente. (Cfr. Nota de la Biblia de Jerusalén para Mc 9, 2-8)


“Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan” (Mc 9,2) el Evangelio nos presenta a Jesús, en diversos momentos, acompañado únicamente de las dos parejas de hermanos, el pequeño núcleo de pescadores llamados en primer lugar al seguimiento (Cfr. Mc 1, 29. 13, 3). Aunque en los momentos más significativos, como en éste episodio de la Transfiguración, solamente permite que le acompañen tres de ellos, Pedro y los Zebedeos (Cfr. Mc 5, 37. 14, 33)


“Subió con ellos solos a una montaña alta...” (Mc 9, 2) Tradicionalmente se asocia este monte o montaña con el Monte Tabor, que es el que más probabilidades presenta por su cercanía geográfica al entorno donde Jesús desarrolla su ministerio público y, sobre todo, porque es el que nos ha transmitido la Tradición cristiana. Sin embargo, también hay quien opina que pudiera tratarse asimismo del Monte Hermón, de gran tradición bíblica.


“Se transfiguró delante de ellos” (Mc 9, 2) Mientras que Mc y Mt comentan directamente este hecho, Lc alude primeramente a que Jesús “subió al monte a orar”, tema predilecto de su evangelio; y es así, orando,  cuando ocurre el hecho de la Transfiguración (Cfr. Lc 9, 29). Como se ha indicado en la nota inicial de este comentario, cada evangelista presenta el hecho de acuerdo con una intencionalidad distinta, en el caso que nos ocupa, Mc solamente alude a que Jesús se transfigura delante de estos tres discípulos, que luego tendrán un papel fundamental en la primitiva comunidad cristiana, a los que pide silencio nada más bajar del monte “hasta que el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos”  (Cfr. Mc 9, 9)

“Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador...” (Mc 9, 3). Mc alude al batanero para indicar la blancura sobrenatural que refleja en ese momento la figura de Jesús, también hay textos que presentan la variación “blancos como nieve”; los otros evangelistas hablan de vestidos “blancos como la luz” (Cfr. Mt 17, 2) o “de una blancura fulgurante” (Cfr. Lc 9, 29). Lo interesante de este detalle es su conexión con la experiencia Pascual, donde vuelven a mencionarse de diversos modos las vestiduras blancas resplandecientes como signo de la Resurrección.  (Mt 28, 3;  Mc 16, 5; Lc 24, 4) Precisamente el evangelio de Marcos continúa este pasaje mostrándonos cómo los discípulos discuten entre ellos el significado de “resucitar de entre los muertos” (Cfr. Mc 9, 10)


“Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús” (Mc 9, 4) La anterior alusión a Jesús irradiando como luz recuerda bastante a Moisés cuando bajaba del Sinaí tras haber conversado con Yahweh (Cfr. Ex 24, 15-18. 34, 29-35) y ayuda a Mt en su propósito de presentar a Jesús como el nuevo Moisés. Sin embargo, todos los evangelistas presentan tanto a Elías como a Moisés apareciendo junto a Jesús en este momento. Tanto Moisés (Cfr. Ex 19, 3-13; 32, 30-35; 33, 9-11; 34, 5-9) como Elías (Cfr. 1Re 19, 9-13; 2Re 2, 11-12)) son personajes del A.T. Que recibieron revelaciones en el Sinaí y personifican a la Ley y los Profetas a los que Jesús viene a dar cumplimiento. La tradición sobre la vuelta de Elías procede de la tradición profética tardía (Cfr. Mal 3, 23-24).


“Estaban asustados, y no sabía lo que decía” (Mc 9, 6) El estupor que se apodera de los discípulos queda reflejado en las palabras de Pedro alusivas a hacer unas “tiendas”, detalle por el cual parece deducirse que el acontecimiento ocurrió durante la fiesta de los Tabernáculos en la cual, al séptimo día, todos se vestían de blanco y el templo resplandecía inundado de luces. Jesús se revelaría así como el verdadero templo, la verdadera Tienda del Encuentro. Lc nos transmite, además, una situación en la que los discípulos están “cargados de sueño” (Cfr. Lc 9, 32) aunque esta expresión parece proceder del relato de Getsemaní.

 

“Se formó una nube que los cubrió” (Mc 9, 7)  El Pueblo de Israel caminó por el desierto, tras el Éxodo, acompañado continuamente por una nube, signo de la presencia y protección de Yahweh. Aquí aparece completando la manifestación divina, Teofanía, que presenciamos. De ella sale la misma voz que ya en el Jordán confirmó a Jesús en su misión (Cfr. Mc 1, 11).


“Éste es mi Hijo amado; escuchadle” (Mc 9, 7)  Él es la misma expresión que encontramos en la Teofanía del Bautismo de Jesús, y que aquí designa como el verdadero Siervo anunciado por Isaías (Cfr. Is 42, 1); la sustitución de la expresión “Siervo” por “Hijo”, gracias al doble sentido del término griego “pais”,  nos recuerda al salmo 2 (Cfr. Sal 2, 7) procedente de la ceremonia de entronización del rey israelita, por medio de la cual quedaba ungido como “hijo adoptivo” de Yahweh; en el N.T. Se le aplica a Cristo para corroborar su condición mesiánica y su filiación divina. La invitación a “escucharle” tiene también un gran trasfondo bíblico, recordando sobre todo al mandato de Yahweh: “Shemah Israel”, escucha Israel (Cfr. Dt 6, 4); pero que también encontramos en algún otro pasaje (Cfr. 18, 15). Jesús es el Hijo predilecto al que hay que escuchar, seguir y obedecer, porque su testimonio y profecía son veraces.

 

Metitatio: ¿Qué me dice Dios a mí a través de la lectura?

 

El evangelista S. Marcos presenta el relato de la Transfiguración poco después del primer anuncio de la Pasión que Jesús realiza, y poco antes del segundo, y que deja desconcertados a los discípulos al hablarles del camino doloroso que debe seguir tanto el Mesías como el discípulo. Ante el abatimiento y la desilusión, este pasaje les ayuda a rehacerse, recobrar fuerzas y coraje. El grupo de tres discípulos asiste a una experiencia que les ilumina sobre la verdadera identidad y destino de Jesús, alentándoles así a recorrer su camino impulsados por el destello de luz sobre la meta, pero con la clara exhortación a permanecer atentos a su escucha.


Aunque Jesús se ha identificado con el Siervo doliente de Isaías, la luz resplandeciente de este pasaje recuerda al “Hijo del hombre” de la visión de Daniel (Cfr. Dan 10). Al mismo tiempo, la aparición de Elías y Moisés, esperados como precursores del Mesías, nos indica que si ellos tuvieron el privilegio de contemplar en lo alto de un monte la Gloria de Dios con vistas a cumplir una misión importante, ahora la Antigua Alianza cede el testigo a la Nueva, y los tres discípulos se convierten en testigos oculares de la Gloria de Cristo. Tras la visión, Jesús vuelve a ser el compañero de camino, pero la meta de este camino resulta incomprensible aún a los discípulos.


La Liturgia
de la Palabra propone a nuestra contemplación la luz que irradia la persona de Jesús transfigurado, un rayo de luz eterna que llega al corazón para herirlo con la nostalgia del rostro de Dios. Él no perdonó a a su propio Hijo, el Predilecto, sino que lo entregó por nosotros, por eso Jesús nos muestra por anticipado el final del oscuro túnel de la Pasión que se avecina.  Aún así, a pesar de habernos revelado su destino Glorioso tras la Pasión, la nube nos sigue envolviendo en una mezcla de oscuridad y luz, por lo cual, hemos de permanecer atentos a la escucha de Jesús, quien nos enseña a dar los pasos hacia una entrega sin reservas; Él dará un testimonio veraz asumiendo el sacrificio de la cruz, por ello puede pedir a sus discípulos “negarse a sí mismos y llevar propia la cruz detrás de Él”.

 

Oratio: ¿Qué me hace decirle a Dios esta lectura?

 

Oh Dios, que muestras tu Amor infinito por nosotros entregándonos a tu propio Hijo para nuestra salvación; concédenos saber corresponder a tu Don con el abandono confiado a tus manos, y que el sacrificio que se nos pide cada día lo sepamos ofrecer, como Jesús, por la vida del mundo.

Te damos gracias por habernos mostrado, en medio de la Cuaresma que avanza hacia la Pasión, el rostro glorioso de Jesús que nos anuncia nuestra meta. Ayúdanos a estar atentos a la voz de tu Hijo amado, que va por delate de nosotros enseñándonos el valor de una entrega sin límites de la propia vida por amor, mostrándonos que quien pretender guardarla para si, la termina perdiendo para siempre.

 

Contemplatio: Pistas para el encuentro con Dios y el compromiso

 

Subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró.


Éste es mi Hijo amado; escuchadle.


El Hijo del hombre resucitará de entre los muertos.


Publicado por verdenaranja @ 22:13  | Espiritualidad
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Comentarios
Publicado por leopldocruzr
Viernes, 06 de marzo de 2009 | 0:28
Juan dio testimonio. De sus grandes riquezas todos hemos recibido la bendici?n Y la ley fue dada por medio de mois?s; el amor y la verdad se han hecho realidad por medio de Jesucristo es quien hadado todo por nuestra salvaci?n.
Publicado por leopldocruzr
Viernes, 06 de marzo de 2009 | 0:29
?Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? Felipe le contesto: Ben y compru?balo cuando Jes?s vio a cercarse a Natanael, dijo: aqu? viene un verdadero irrealita, en quien no hay enga?o
Publicado por leopldocruzr
Viernes, 06 de marzo de 2009 | 0:29
Jes?s nos dice lo que nace del esp?ritu, es esp?ritu. No te extra?e de que te diga todos tienen que nacer de nuevo, el viento sopla por donde quiere, pero no se sabe de d?nde viene y para donde van as? son los que nacen del esp?ritu.
Publicado por leopldocruzr
Viernes, 06 de marzo de 2009 | 0:30
El hijo del hombre bajo del cielo y as? como Mois?s levanto la serpiente en el desierto as? tambi?n el hijo del hombre levantara a su iglesia que le ama, para que todo el que crea en ?l tenga vida eterna.
Publicado por leopldocruzr
Viernes, 06 de marzo de 2009 | 0:31
Se?or creador de cielo y tierra tu meas entregado las llave de tu iglesia, para orientarla atreves de sus palabras, ahora yo comparto con cada uno de los que tienen esa grandiosa fe en ti para que lleven una copia como representantes de tu mandato.