S?bado, 07 de marzo de 2009

Entrevista a Nuria Calduch, doctora en Biblia, publicada en la Revista Igleisa Nivariense de la Diócesis de Tenerife, número 90 – Febrero 2009.

LA PALABRA ES CAPAZ DE TRANSFORMAR LA VIDA 

Licenciada en lengua inglesa y doctora en Biblia. Fue una de las 25 mujeres (6 como expertas y 19 como auditoras) que participaron en el Sínodo Familia de Nazaret. Se le ilumina el rostro cuando habla de La Palabra... Precisamente a caballo entre numerosos reclamos llegó a Tenerife invitada por la CONFER y nos habló del Sínodo, haciendo balance, recopilando las cuestiones más debatidas, invitando, en suma, a la reflexión. sobre la Palabra de Dios presidido por el Papa. Es catalana, profesora de Sagrada Escritura en la Universidad Pontificia Gregoriana y religiosa de las Misioneras Hijas de la Sagrada  

P.- ¿Cómo ha sido la experiencia?

R.- A nivel personal, tengo que decir que ha sido muy positivo porque vivimos una experiencia de carácter universal. En Roma, nos reunimos unas cuatrocientas personas de diversas culturas y lenguas con un único obje­tivo: reflexionar sobre la Palabra de Dios y ver como podemos acercarla al mayor número posible de personas.

P.- ¿Cuáles son los principales retos que tiene la Iglesia en cuanto a la difusión y la vivencia de la Palabra de Dios?

R.- Retos hay muchos pero quizás, el que se subrayó en las sesiones que nosotros tuvimos, fue el de la gran dificultad que tienen en muchas partes del mundo para acceder a la Biblia. En diversos lugares, este hecho, que nos resulta tan sencillo para muchos, se hace imposible por razones económicas.
Por otro lado, en los países más desarrollados el gran reto es lograr involucrar a la gente, sobre todo a los jóvenes, con la Palabra de Dios para que ésta llegue a sus corazones. En un mundo laicista y sumergido en la cultura del consumismo, se potencia la indiferencia religiosa que también se nota respecto a la Biblia.

P.- ¿Cómo fue tu acercamiento como estudiosa a la Biblia?

R.- Mi tarea fue la de ayudar a los obispos en aquellas cosas que nos consultaban. Podíamos intervenir en los círculos menores, no así en el Aula Sinodal, por supuesto. Pero, teníamos mucha libertad de palabra, no sólo en las discusiones sino en la elaboración de las propuestas.

P.- ¿Qué tendríamos que hacer para que el Antiguo Testamento fuera más conocido y debidamente valorado?

R.- El Antiguo Testamento fue un punto difícil en el Sínodo de la Palabra.
De hecho, hemos reservado una propuesta para él. Se constató la gran dificultad que los cristianos encuentran en la lectura del Antiguo Testamento. Se trata de una lectura que nos resulta lejana por la variedad de lenguas, por la antigüedad, por la heterogeneidad de géneros literarios, etc. Todo esto hay que hacerlo accesible a la gente aunque sea difícil y, en esto, nos esta­mos esforzando.

P.- ¿Qué papel debe jugar la Palabra de Dios en nuestro tiempo?

R.- Yo desearía que la Palabra de Dios fuera el centro de los cristianos, no como algo externo que yo leo para, simplemente, saber más, sino que esa palabra fuera capaz de transformar nuestra vida y hacerla mejor.

 


Publicado por verdenaranja @ 12:47  | Entrevistas
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