Lunes, 09 de marzo de 2009

Homilía de Monseñor Joaquín Mª López-Andujar en la celebración del Carmelo de La Aldehuela el 11 de Dciembre de 2008, publicada en Boletín "Santa Madre Maravillas de Jesús", año 2009 - número 154.

El Ejemplo de Santa Maravillas, una llamada fuerte a la santidad
 

En la vida de esta Santa descubrimos la lla­mada que el Señor nos hace a todos a la santi­dad, y vemos en esta vida un modelo para afianzar en nosotros esta vocación de entrega plena al Señor, a la que somos invitados. Vemos en sus actitudes, en sus virtudes, en su relación con el Señor, un fuerte estímulo para salir de nuestras rutjnas, vencer nuestros miedos y con-fiar más en El. A los pies del Señor, como María de Betania, Santa Maravillas se iba llenando de la Palabra de Dios y se iba dejando guiar por el Espíritu, con un amor apasionado a Jesucristo, para hacer, siempre y en todo, su voluntad, y para arrastrar con su oración y con la inmola­ción de su vida, a muchas almas hacia Dios. Las virtudes que enumera el Apóstol –como acaba-mos de leer en la Epístola–, y que son manifes­tación de la caridad que lo vivifica todo, nos muestran el camino de la perfección cristiana: la misericordia entrañable, la bondad, la humil­dad, la dulzura y la comprensión, constituían el modo de ser habitual de Santa Maravillas, aun en medio de las mayores pruebas espirituales con las que el Señor la fue purificando.
movimiento de complacencia, cuan-do alguien la alababa. Nunca solía disculparse de las cosas que contra ella se dijeran, y siguiendo la exhor­tación de Pablo a los Colosenses, tenía un modo de tratar a los demás lleno de bondad, de dulzura y de comprensión.


Especialmente la humildad es quizá la virtud que con mayor insistencia aparece en sus escritos. Ella sabía muy bien, guiada por su gran Maestra, Santa Teresa, que ser humilde es vivir en la verdad. "La humillación –decía en una carta–, es una necesidad de mi alma, que nece­sita vivir en la verdad". Ser humilde y sencilla, sintiéndose, como decía, "nada y mucho peor que nada", es lo que define a esta gran Santa de nues­tros días, elegida por Dios para salvar el Carmelo. Confiesa que quiere ser indiferente a los juicios humanos y evitar que brote en ella toda satisfac­ción humana. El pensar que Jesús, su Señor y Maestro, fue tenido por loco, mataba en ella cualquier atisbo o

El ejemplo de los santos, y de una manera muy particular de una Santa tan familiar y tan querida para todos nosotros y para nuestra diócesis, es una llamada fuerte a la santi­dad. Sólo buscando y deseando la santidad, apoyados no en nuestras debilidades y miserias, sino en la gracia divina, encontrare-mos paz y felicidad, tanto en los momentos fáciles, como en los mo­mentos difíciles, tanto en los momen­tos de luz, como en los momentos de oscuridad. Para caminar hacia la san­tidad tenemos que vivir siempre cimentados en la gran verdad que llena nuestra vida, y que llenó la vida de Santa Maravillas, y que no es otra que la verdad de ser amados infinita-mente por Dios, que ha entregado a su Hijo como Víctima de propiciación por nuestros pecados.



MONS. JOAQUÍN Ma LÓPEZ-ANDÚJAR,
OBISPO DE GETAFE,
la Aldehuela, 11 de Diciembre de 2008


En medio de este mundo ajetreado, escuchemos, de una manera especial en este día, esta invitación de la Santa, y hagamos un poco de silencio en nuestras vidas, para que el Señor, que ya habita en nosotros, llene totalmente nuestros corazones y sea su voz la única voz que resuene con fuerza en nuestro interior y guíe nuestras vidas.


Publicado por verdenaranja @ 22:20  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios