Lunes, 09 de marzo de 2009

Mensaje de Cuaresma de los Obispos de Paraguay emitido al término de su Asamblea Plenaria que se ha realizado del 2 al 6 de marzo de 2009.

MENSAJE DE CUARESMA DE LOS OBISPOS DE PARAGUAY

 

Como resultado de la 184ª Asamblea Plenaria, los Obispos del Paraguay emitieron una reflexión en el tiempo de Cuaresma.

 

Introducción

 

Los Obispos del Paraguay, de acuerdo al Mensaje del Papa Benedicto XVI que nos estimula a hacer de la voluntad del Padre nuestro alimento (Cfr Jn, 4, 34), invitamos a todos los discípulos y misioneros de Jesús, a poner la mirada en Aquél que es el modelo supremo de la confianza en Dios Padre.

 

La Cuaresma es un tiempo de conversión. Como Pueblo de Dios lo vivimos dentro de un contexto social de cambios, de búsquedas, con muchas limitaciones y precariedades. Esta situación lleva al cansancio y a la desesperanza si no reflexionamos, a la luz de la Palabra de Dios, la realidad actual con sus desafíos, fracasos y logros.

 

Desde nuestra fe cristiana estamos llamados a renovar nuestra esperanza en la posibilidad de cambio de vida tanto personal, social y eclesial. La Cuaresma es una oportunidad para plantearnos los desafíos nacionales desde una espiritualidad, fruto de nuestra conversión, que se expresa en compromisos de amor hacia los demás.

 

Los desafíos de la realidad nacional


Esta época de cambio es un desafío al implicar cierto grado de inestabilidad; conlleva resistencias que dificultan las experiencias de renovación. Los nuevos parámetros de relación entre los actores políticos y sociales generan desorientación en la población.

 

La crisis económica mundial limita aún más los ya escasos recursos, y dificulta la respuesta a las situaciones acuciantes de nuestro país como por ejemplo los seiscientos mil niños desnutridos. La falta de trabajo, de salud y alimentación, entre otros, nos interpelan más que nunca en este tiempo de Cuaresma a una solidaridad que comparta su pan. La vida de la Iglesia Católica no es ajena a la crisis económica generalizada y repercute en el sostenimiento de su acción pastoral.

 

Los problemas de larga data no se solucionan de la noche a la mañana, y requieren una clara conducción nacional. Las expectativas que el pueblo ha elegido pueden caer en una anarquía con el peligro de serias consecuencias políticas y sociales.

 

Quisiéramos, además, recalcar algunos otros desafíos apremiantes: recuperar la soberanía energética; promover la ecología sustentable evitando la deforestación despiadada, particularmente en el Chaco; encauzar la reforma agraria integral y participativa; afrontar la reforma del Poder Judicial con criterios de idoneidad profesional y competencia moral; fortalecer la democracia y el patriotismo; llevar adelante el combate frontal a la corrupción; No permitir la posible legalización de la marihuana, que algunos pretenden justificarla con una visión simplemente economicista o pragmática sin tener en cuenta el daño que puede causar a las personas. Priorizar los grupos sociales más desfavorecidos por medio de una política social que supere gradualmente el asistencialismo y promueva una economía solidaria

 

En el ámbito eclesial, muchas veces nuestras comunidades siguen marcadas por la falta de comunión y coherencia de vida que hacen de la Misión Continental un gran desafío a la conversión personal, pastoral y eclesial hacia una Iglesia auténticamente misionera: "para la vida en plenitud de nuestros pueblos" ( Cfr.DA, 1).

 

La Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia nos interpelan


En la Cuaresma, es bueno que nos volvamos hacia el Dios rico en misericordia y perdón, mediante la Palabra de Dios y las prácticas tradicionales de la oración, la limosna y el ayuno. No como meros ritos externos sino como instrumentos que llevan a la conversión del corazón, que limpio y purificado, busca la solidaridad y la justicia con el necesitado (cfr. Isaías 58, 3-12).

 

Desde la fuerza de la fe en Jesucristo, vivida y profundizada en los sacramentos, en especial de la Penitencia y la Eucaristía, el Pueblo de Dios recibe la gracia para afrontar los desafíos y así encontrar las soluciones más adecuadas a nuestra realidad nacional.

 

En relación al ayuno el Santo Padre nos propone, en su Mensaje de Cuaresma de este año, vivir en la búsqueda de la voluntad del Padre en medio de nuestra realidad concreta. Para ello hace falta arrancar del corazón el egoísmo y el pecado que nos aleja de Dios y del hermano por medio de la penitencia.

 

"El verdadero ayuno, según el divino Maestro Jesús, consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que "ve en lo secreto y te recompensará" (Mt 6,18)... tiene como finalidad comer el "alimento verdadero", que es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4,34)... La Cuaresma podría ser una buena ocasión para valorizar el significado auténtico y perenne de la antigua práctica penitencial, que puede ayudarnos a mortificar nuestro egoísmo y a abrir el corazón al amor de Dios y del prójimo, primer y sumo mandamiento de la nueva ley y compendio de todo el Evangelio" (cfr. Mt 22,34-40) (Cfr Mensaje del Santo Padre para Cuaresma 2009).

 

Como discípulos misioneros de Jesucristo vivimos en comuni ón


Los discípulos y misioneros de Jesucristo, como fruto de nuestra conversión personal y social, debemos apoyar y fomentar el bien común, la dignidad de la persona humana, la salvaguardia de la democracia y el patriotismo (Cfr. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 124 - 151).

 

Ante el actual desánimo de un país que pareciera no tener rumbo, sugerimos que los poderes del Estado den claras muestras de trabajar por la superación de la ignorancia, la pobreza y la corrupción. Igualmente llamamos a los actores sociales y políticos, en especial a los católicos, a converger, en una mayoría significativa, entorno a algunos valores y objetivos centrales que permitan trazar un camino hacia un proyecto país coherente que mude las condiciones actuales de vida, en una sociedad más justa.

 

Mirando hacia nuestra comunidad eclesial, como Pastores de la misma, invitamos  en esta Cuaresma a renovarnos desde las líneas comunes de acción pastoral, revisando en primer lugar nuestra vivencia de la comunión eclesial en todas sus dimensiones y exigencias. Reconociendo el camino andado y lo que nos queda por recorrer, esperamos que este año, centrado en la Iglesia comunión, nos permita crecer en ella, dando testimonio de santidad como discípulos de Jesucristo en la coherencia de vida.

 

La Misión Continental deberá favorecer en nuestras comunidades el paso de una pastoral de conservación a una pastoral con espíritu misionero, vivido en la familia, en las pequeñas comunidades eclesiales, en la parroquia y en la diócesis. Ese espíritu misionero-evangelizador, como alma de la gran Misión Continental, nos llevará a una Iglesia en estado permanente de misión, compartiendo el pan y nuestros bienes materiales, como los primeros cristianos, para su plena realización.

 

Conclusión

 

Todos estos desafíos nos interpelan como Iglesia. Y, a su vez, fortalecen nuestra fe en el Padre Dios que mediante su Hijo Jesús y el Espíritu Santo, conduce nuestra historia hacia la superación del pecado y de las injusticias mediante la fuerza de la gracia en justicia y paz.

 

Entremos en este dinamismo renovador de la Cuaresma como miembros vivos del Pueblo de Dios con una vida personal renovada y comprometida con la Patria nueva y la Iglesia comunión con dinamismo misionero.

 

Esta marcha, hacia un cambio social que busca el bienestar de nuestro pueblo y la conversión pastoral de una Iglesia más misionera, será la mejor forma de prepararnos a la celebración de nuestro Bicentenario de la Independencia Nacional.

 

Confiamos en la protección de nuestra Santísima Madre Inmaculada de Caacupé y en la intercesión de San Roque González de Santa Cruz.

 

Asunción, 6 de Marzo de 2009  

 

LOS OBISPOS DEL PARAGUAY


Publicado por verdenaranja @ 22:42  | Hablan los obispos
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