Martes, 10 de marzo de 2009

El Delegado de Piedad Popular de la Diócesis Nivariense nos ha hecho llegar sus reflexiones sobre criterios para discernir la piedad popular.

CRITERIOS PARA DISCERNIR Y EVANGELIZAR LA PIEDAD POPULAR

 

            El discernimiento es condición necesaria y previa para la evangelización. Para facilitar dicho discernimiento se ofrecen algunos criterios:

 

            1.Abandonar posturas extremistas. En la piedad popular ni todo es rechazable ni todo es admisible. La pastoral no debe tender a eliminar la piedad popular ni a mantenerla pura y simplemente en sus manifestaciones tradicionales. Entre esos extremos se impone una vía media que se apoya en la convicción de que es posible y conveniente tanto la conservación como el cambio de ciertas formas de piedad popular. Hay dimensiones coherentes con el Evangelio que han de ser potenciadas y corregidas en lo que tengan de defectuoso. Hay elementos neutros o indiferentes respecto a los valores cristianos, ante los que hay que ser tolerantes y permisivos, pues no va ni a favor ni en contra del Evangelio. También los hay contrarios al espíritu evangélico y habrá que luchar por eliminarnos. Potenciar, purificar y eliminar es propio de toda tarea evangelizadora.

 

            2.-Abandonar criterios preconcebidos. Para llevar a cabo el discernimiento es preciso abandonar criterios preconcebidos, para no caer en el error de considerar eliminable aquello que no coincide con su propia religiosidad y cultura o aquello que, tras una purificación y corrección sería perfectamente asumible. Los Obispos dicen: “La renovación evangélica y las reformas litúrgicas, catequéticas, pastorales, etc, deben abstenerse de imponer al pueblo formas prefabricadas por círculos minoritarios según sus esquemas teóricos. Han de esforzarse por responder a las exigencias religiosas populares, conectadas a la vez con la realidad del Misterio que se les comunica y con su vida real. Es así como el pueblo tendrá libertad religiosa para hacer brotar nuevas formas de expresión auténticamente evangélicas y eclesiales tanto como populares” (CPSE 6.5).

 

            3.-Acercarnos con respeto amoroso.    A la hora del discernimiento ha de guiarnos siempre el respeto hacia las personas que viven y manifiestan su fe a través de expresiones religioso-populares. La amistad, la simpatía y la sencillez son virtudes que facilitarán la tarea renovadora. Y junto a ellas, una buena dosis de paciencia para respetar los ritmos lentos de evolución y sensibilidad.

 

            4.-Es necesario un conocimiento profundo “desde dentro”, no superficial. Las manifestaciones externas son en principio neutras, lo que las avala es la actitud religiosa, más o menos evangélica. Un mismo gesto o acto religiosa puede expresar una fe cristiana de calidad o una superstición. Todo depende de los motivos, actitudes y valores que entran en juego.

 

            5.-Discernir a la luz de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es el criterio iluminador. Y el seguimiento de Cristo es el que avala la condición de discípulo. Pero nadie puede imitar a Cristo en toda su riqueza espiritual. En este discernimiento no podemos olvidar las enseñanzas de Jesús que emitió juicios sobre la religiosidad judía, sobre la verdadera y falsa religión, sobre el verdadero culto, los lugares de culto y su importancia relativa, cómo deben ser nuestras relaciones con Dios, etc.

 

CONCLUSIÓN: EVANGELIZAR


            Los agentes de pastoral de cada comunidad parroquial han de realizar estos discernimientos convencidos de que el conocimiento de la piedad popular es:


            -Un instrumento válido para conocer en profundidad cómo es el mismo pueblo.

           -Necesaria para programar con realismo el plan pastoral parroquial y las programaciones educativas del profesorado de religión.

            La misión de la Iglesia es evangelizar. La única actitud evangélica hacia la piedad popular es la que nos lleva a una intensa y esmerada evangelización.

 

            1.-La evangelización debe llevar, como primer paso, a la conversión del corazón.

            La evangelización de la piedad popular no puede quedar en algo superficial, sólo en manifestaciones externas, prácticas, ritos, costumbres... Lo fundamental son las motivaciones y actitudes que el hombre posee.

            La evangelización de la piedad popular ha de llevar a interiorizar una misma religiosidad, lo que exige unidad coherente entre la práctica y el corazón.

 

            2.-La tarea evangelizadora tiende también a liberar al hombre de sus esclavitudes y a humanizarlo.

            La evangelización de la piedad popular debe ayudar a liberarla de sus esclavitudes inherentes. Una religiosidad insuficientemente evangelizada tiende a esclavizarse con las servidumbres del temor, ritualismo... La evangelización debe llevar a la relativización y a la superación de la observancia ritualista estricta.

            La verdadera religiosidad ha de contribuir a que la persona lo sea más cada día, se libere, se humanice. En la piedad popular hay que potenciar todo lo que potencie el humanismo y combatir lo que refuerce el egoísmo y aislacionismo.

 

            3.-La evangelización culmina siempre con el compromiso en la vida que lleva al evangelizado a ser evangelizador.

            La evangelización de la piedad popular debe llevar a proyectar en la vida los valores cristianos encerrados en la misma. Ha de llevar del amor de Dios al amor fraterno. De la gratitud lealtad, abnegación, aceptación de la voluntad para con Dios a la proyección de gratitud, servicio, sacrificio, comprensión, ayuda, perdón, de los hermanos. De la vivencia fiel estricta de los compromisos con Dios al compromiso fraterno y comunitario. De sentirse miembro de un pueblo religioso, que como colectividad manifiesta su religiosidad a sentirse responsable directo de la promoción humana y social del mismo pueblo.

            Dicen los Obispos: “la relación entre la renovación popular religiosa y el avance social tiene decisiva importancia para la construcción de una región y una cultura moderna en ella. El catolicismo popular ha de superar todo dualismo entre su religiosidad y la acción social de los cristianos para cumplir las exigencias del Evangelio” (CPSE nº 7.3)

 

            4.-Normalmente toda evangelización exige un largo proceso.

            Evangelizar la piedad popular  exige mucho tiempo, paciencia, constancia, sabiduría pastoral para no caer en la tentación de dar saltos, creyendo evangelizado lo que no está, ni de apagar la mecha que huma, por no saber descubrir destellos de evangelio donde los hay.

 

            5.-La evangelización siempre se dirige a la persona concreta.

            Ha de considerar la situación de la persona a la que se dirige. Sus manifestaciones religiosas, sus motivaciones, actitudes... Evangelizarlo consistirá en: unas veces, comunicarle valores, actitudes, motivaciones más evangélicas. Otras, ayudarle a descubrir lo que de evangélico hay en él.

Nunca dejarlo en un vacío religioso, fruto de eliminar prácticas religiosas sin poner otras más válidas que las sustituyan, o de cambiar las prácticas exteriores por otras sin una catequesis previa. Tampoco es evangelizar el extremo opuesto: crear indiscriminadamente nuevas prácticas o nuevas asociaciones piadosas o hermandades.

 

            6.-El evangelizador siempre cumple su misión, llevado de su amor a Jesucristo y a los hermanos.

           
No podemos olvidar ese criterio. La pastoral ha de mantener siempre la primacía de la caridad.

 

            7.-La evangelización usa de la pedagogía para ser eficaz.

            Pablo VI habla de orientar la religiosidad “mediante una pedagogía de la evangelización “(EN 48). Bajo este aspecto el evangelizador ha de procurar:


            -Buscar apoyo en los valores de por sí evangelizadores que contiene la piedad popular.

            -Tener presentes aquellas deficiencias que descubre en la sociedad de hoy y aprovechar las soluciones que presenta la piedad popular.

            -Concentrar los esfuerzos evangelizadores en aquellos aspectos de la religiosidad popular que considere más fundamentales, importantes y urgentes de renovación.

 

La piedad popular ofrece la oportunidad de encontrar a Cristo viviente y lleva aun compromiso de conversión y práctica de la caridad.

 

ORIENTACIONES PASTORALES

 

1.-Procede afirmar y proclamar el carácter religioso de las manifestaciones de la piedad popular entre nosotros.

           
En la piedad popular está presente la verdadera fe cristiana.

 

2.-Afirmar el papel del ministerio jerárquico en ellas.


A fin de evitar desvíos y que se mantenga el sentido original.

 

3.-Predicar la coherencia entre fe y vida.


 Exige recordar en la predicación las exigencias de la coherencia entre la fe, la moral y el compromiso cristiano que comporta la participación en estos actos, y más especialmente en sus dirigentes.

 

4.-Evitar toda manipulación, tanto la apropiación política como su instrumentalización comercial, turística...

           
Muchas cosas se pueden decir de esto.

 

5.-Evitar la secularización

           
Se recomienda:


            -Esfuerzo por recuperar el valor religioso de ciertos signos, ya secularizados, fiestas, ritos y costumbres.

            -Aprovechamiento de elementos tales como símbolos, lenguaje popular y fiestas populares para una adecuada catequesis.

            -Hacer un elenco detallado de los recursos pastorales que ofrece la tradición popular, con sugerencias para su aprovechamiento pastoral.

            -Incorporación de acciones pastorales a la dinámica de las celebraciones populares, aprovechando celebraciones litúrgicas cercanas o creándolas, como preparación catequética.

            -Eliminación de excesos y aditamentos impropios, a fin de que lo religioso hable por sí mismo.

            -Desarrollo del sentido cristiano de fiesta y fraternidad.

 

6.-Crear conciencia colectiva.


Se recomienda:


            -El estudio entre responsables pastorales de este tema. Pertenece a la formación permanente del clero y a la reflexión entre responsables de los distintos niveles, así como a la formación de los dirigentes seglares de hermandades y cofradías.

            -Los responsables de organizaciones de apostolado seglar presten atención a las posibilidades que ofrecen las manifestaciones de la piedad popular como lugar de acción y compromiso de los seglares cristianos. Se aprecia un alejamiento entre ambos sectores.


Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios