S?bado, 21 de marzo de 2009

Guión litúrgico para la eucarística de la Jornada por la Vida que se celebrará el 25 de Marzo de 2009 bajo el lema “¡Protege mi vida!” en España. Ha sido publicado por la subcomisión para la familia y la defensa de la vida de la Conferencia Episcopal Española y recibido con los materiales para la celebración. (CEE)

 

¡PROTEGE MI VIDA!

Jornada por la Vida / 25 de marzo de 2009

Solemnidad de la Anunciación del Señor

 

GUIÓN PARA LA EUCARISTÍA

 

RITOS INICIALES

 

Monición de entrada

 

En medio de nuestro camino cuaresmal, que nos conducirá a la celebración gozosa de la Pascua, la Iglesia celebra hoy la solemnidad de la Anunciación del Señor, en la que se conmemora el anuncio del ángel a María y la encarnación del Hijo de Dios, el inicio de su vida humana.

La Iglesia no podría encontrar mejor fecha en el año para celebrar una jornada por la vida que este día, nueve meses antes del día de Navidad, en el que conmemoramos que, gracias a la disponibilidad de la Virgen, el Hijo de Dios se hizo carne de nuestra carne para caminar por nuestro mismo camino y conducirnos hacia la vida de Dios.

Como María abrió su corazón al anuncio del ángel, abramos hoy nosotros nuestros corazones de un modo especial al clamor de los no nacidos que ven peligrar su vida y nos piden que los protejamos.

 

Acto penitencial

 

El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos llama ahora a la conversión. Reconozcamos, pues, que somos pecadores e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.

— Tú, que te hiciste hombre en las entrañas de la Virgen. Señor, ten piedad.

— Tú, que has compartido en todo nuestra condición humana menos en el pecado. Cristo, ten piedad.

— Tú, que fuiste fiel hasta la muerte para que nosotros tengamos vida. Señor, ten piedad.

 

Se dice Gloria.

 

Oración colecta

 

Señor, tú has querido que la Palabra se encarnase en el seno de la Virgen María; concédenos, en tu bondad, que cuantos confesamos a nuestro Redentor

como Dios y como hombre verdadero, lleguemos a hacernos semejantes a él

en su naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

Monición a la profesión de fe

 

Como hacemos cada domingo y en todas las solemnidades del año litúrgico, ahora profesaremos la fe de la Iglesia. Hoy, como volveremos a hacer dentro de nueve meses cuando celebremos el nacimiento de nuestro Salvador, después de las palabras «Y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen y se hizo hombre», nos arrodillaremos y estaremos en silencio durante un instante.

Aprovechemos este momento para contemplar y adorar el misterio de su Encarnación, aquel momento cumbre de la historia en el que Cristo Jesús inició su vida humana.

 

Oración de los fieles

 

Para Dios nada hay imposible. Haciendo nuestros los sufrimientos y angustias de toda la humanidad, especialmente las de los niños no nacidos que sufren la amenaza del aborto, dirijamos a Él nuestras súplicas con la firme esperanza de que sean escuchadas.

 

— Oremos, en primer lugar, por la Iglesia extendida de oriente a occidente. Para que, a ejemplo de la Virgen María, acoja, celebre y anuncie el Evangelio de la Vida. Roguemos al Señor.

 

— Oremos por los gobiernos y los legisladores de las naciones. Para que, iluminados por el Espíritu Santo, protejan eficazmente el derecho de la vida desde su inicio hasta su fin natural. Roguemos al Señor.

 

— Oremos, de un modo especial en esta jornada por la vida, por los niños no nacidos amenazados por el aborto. Para que su vida se vea protegida, sus madres reciban la ayuda necesaria para continuar con su gestación y nadie busque su muerte. Roguemos al Señor.

 

— Oremos también por los científicos y los profesionales de la sanidad y de la atención social. Para que apoyen siempre la vida y rechacen toda práctica que atente contra la dignidad o la vida de las personas. Roguemos al Señor.

 

— Oremos, como hacemos siempre, por todos aquellos que sufren en su cuerpo o en su espíritu. Para que reciban la ayuda que viene de lo alto y no les falte la ayuda fraternal de los cristianos. Roguemos al Señor.

 

— Y oremos por nosotros, que nos preparamos para renovar en la noche santa de la Pascua el Bautismo por el que fuimos incorporados a la vida nueva de la gracia. Para que, animados por esta jornada y alimentados con el pan vivo bajado del cielo, estemos siempre dispuestos a defender el gran don de la vida humana. Roguemos al Señor.

 

Oh Dios, creador y dueño de todas las cosas, escucha nuestras súplicas confiadas y concédenos a nosotros, creados a tu imagen y semejanza, anunciar con fidelidad el Evangelio de la vida. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

RITO DE CONCLUSIÓN

 

Oración después de la comunión

 

Confirma, Señor, en nosotros la verdadera fe, mediante los sacramentos que hemos recibido; para que, cuantos confesamos al Hijo de la Virgen como Dios y como hombre verdadero, podamos llegar a las alegrías del reino por el poder de su santa resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Bendición solemne

 

El Dios, que en su providencia amorosa quiso salvar al género humano por el fruto bendito del seno de la Virgen María, os colme de sus bendiciones.

R. Amén.

Que os acompañe siempre la protección de la Virgen, por quien habéis recibido al Autor de la vida.

R. Amén.

Y a todos vosotros os conceda el Señor de la vida la alegría del Espíritu y los bienes de su reino.

R. Amén.

 

Y la bendición de Dios todopoderoso,

Padre, Hijo † y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R. Amén.

 

 

¡PROTEGE MI VIDA!


Publicado por verdenaranja @ 15:54  | Liturgia
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