Jueves, 26 de marzo de 2009

Información recogida de folleto para distribución ante la Jornada de Viernes Santo 2009.

  

Solidarios, como san Pablo, con la Iglesia Jerusalén

 

El Año Paulino está sirviendo, según la intención del Papa Benedicto XVI al proclamarlo, para profundizar en las enseñanzas del apóstol promoviendo actos litúrgicos, culturales y ecuménicos, así como iniciativas pastorales y sociales inspiradas en la espiritualidad paulina"

 

En Viernes Santo y por Tierra Santa, conviene fijarnos en la relación tan estrecha y afectiva con Jerusalén del judío Saulo, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad a los pies de Gamaliel ".

 

Orgulloso de su raza, "circuncidado al octavo día; del linaje de Israel; de la tribu de Benjamín; hebreo e hijo de hebreo; en cuanto a la ley, fariseo".

 

En cuanto al celo, "perseguidor de la Iglesia": "con cuanto encarnizamiento perseguía a la Iglesia de Dios". "El que antes nos perseguía, ahora anuncia la buena nueva de la fe".

 

Indigno de ser Apóstol, pero, por /agracia de Dios soy lo que soy". "Llamado a ser apóstol del Evangelio de Dios".

 

Y apóstol de los gentiles: "el que asistía a Pedro en su apostolado con los judíos, me asistía a mí en el mío con los gentiles".

 

Del Evangelio de Cristo brota espontáneo lo distintivo de los que siguen este modo de vida: el amor y la solidaridad: "la multitud tenía un solo corazón y una sola alma, todo lo tenían en común... Bernabé vendió un campo".

 

No tuvieron Pablo y Bernabé que esgrimir razo­namientos en Antioquía ante "la carestía universal" que afectó a Judea. Fue decisión de la comunidad:

 

"los discípulos decidieron enviar ayudas a los hermanos que habitaban en Judea y lo hicieron... por medio de Bernabé y Saulo".

 

No consideraron una imposición el ruego de Santiago, Cefas y Juan: "¡Acordaos de nuestros pobres!, petición que procuré yo cumplir con mucha solicitud ".

 

Solicitud que, unida al "cuidado de todas las Iglesias" le lleva a promover colectas en Asia Menor y Grecia. Y así "Macedonia y Acaya han decidido hacer una colecta para los santos de Jerusalén que viven en la pobreza".

 

La iniciativa de la misma tiene una motivación más profunda: se sentían deudores con la Iglesia de Jerusalén: "era una deuda que tenían: pues si los gen-tiles han recibido de ellos bienes espirituales, deben a su vez servirles con los bienes materiales".

 

Esa colecta, fruto de vuestra caridad", la llevó Pablo a Jerusalén en su tercer viaje: “Al cabo de muchos años he venido a traer limosnas a los de mi nación".

 

El estar atentos a las necesidades de los hermanos y acudir en su ayuda es fruto del amor cristiano, una prueba “de lo sincero de vuestra caridad".

 

También hoy "el ejercicio de la caridad constituye el culmen y la síntesis de toda la vida cristiana" (Benedicto XVI).


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