S?bado, 28 de marzo de 2009

Información enviada por Carlos Peinó Agrelo, Cursillista, Peregrino, Colaborador en la redacción de la Positito super virtutibus del Siervo de Dios Manuel Aparici y Vicepostulador de su Causa de Canonización 

 

JOSÉ RIVERA RAMÍREZ, UN SACERDOTE DIOCESANO 

 

En el Apartado Antecedentes Históricos de El cómo y el porque se lee:

         «Retrocediendo algunos años, si analizamos la actuación de la Juventud de Acción Católica de Mallorca  –los Cursillos nacieron en el seno del Consejo Diocesano de los Jóvenes – nos encontramos con un largo periodo (1941-1948) en el que todas las actividades apostólicas se centraron casi exclusivamente en la preparación –espiritual sobre todo– de la Peregrinación a Santiago Es entonces cuando se dibuja y perfila el ideal y el estilo peregrinante, plasmación de la concepción apostólica de la juventud, y del que se impregnan primeramente los dirigentes mediante los “Cursillos de Adelantados de Peregrinos” que, en número de seis, y dirigidos por propagandistas del Consejo Superior, se celebran durante estos años en nuestra Diócesis. Los resultados de estos Cursillos, por lo que a nuestro interés se refiere, fueron entre otros, la movilización apostólica de los dirigentes de entonces, la captación e incorporación de nuevos dirigentes (cuya influencia iba a ser decisiva en la realización de los Cursillos de Cristiandad), y la siembra en todos ellos de inquietudes apostólicas que iban más allá del objetivo concreto de la Peregrinación a Santiago.

         AFIRMA: Que «es entonces cuando se dibuja y perfila el ideal y el estilo peregrinante». Rotundamente, no como ha quedado por el documento enviado tiempo atrás («Ideal Peregrinante y Vanguardia de Cristiandad: Unidad en la fe de los Pueblos Hispanos») que trata del desarrollo histórico del Ideal Peregrinante, el ideal de Manuel Aparici, un ideal que permanece vivo.

 

         »Estas inquietudes y energías nuevas –sigue diciendo– desembocan pronto en los llamados “Cursillos de Jefes de Peregrinos”, llevados a cabo por dirigentes del Consejo Diocesano según las líneas fundamentales de los anteriores […].

         Rotundamente, no. Así no nacieron los Cursillos de Jefes de Peregrinos como acabamos de ver.

 

D. Jordi también escribe: «De la fervorosa espiritualidad peregrinante de tal Escuela», la cual se nutre de la espiritualidad peregrinante de Manuel Aparici; a veces se denominaba mística peregrinante.

 

»La Escuela que gestó y creó los Cursillos era un grupo de 22 jóvenes, entre los que descollaba Eduardo Bonnín, entonces Presidente del Consejo Diocesano de Jóvenes de Acción Católica, ideólogo fecundo en la progresiva transformación de los Cursillos de Jefes de Peregrinos, y Rector seglar del primer Cursillo y de muchísimos más, también del de Rivera. Eran sacerdotalmente acompañados por don Sebastián Gaya, Consiliario Diocesano de los Jóvenes de Acción Católica y fundador de la Escuela en 1944, director espiritual del equipo que dio el primer Cursillo y representante del Obispo en la clausura correspondiente, donde pronunció aquel profético "mayores cosas veréis". A dicha Escuela se incorporaron, en el periodo que precede a ese primer Cursillo, personas de valía como el teólogo Juan Capó, que dirigió el retiro espiritual introductorio de tan decisivo Cursillo, y fue nombrado, más tarde, Consiliario de los Jóvenes, al pasar Gaya a Consiliario general de Acción Católica. El también joven obispo diocesano (el obispo más joven de España en su momento), Mons. Juan Hervás, animó eficazmente a la Escuela en todos sus esfuerzos, y asumió la tutela de Cursillos en los tiempos más difíciles, hasta la mayoría de edad del Movimiento por la creación del Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad (1962), que sancionó la diferencia y la independencia de Cursillos en relación con Acción Católica, tal como lo habían concebido desde el principio los mencionados iniciadores .


Nótese: La Escuela creó y gestó los Cursillos de Cristiandad … en la progresiva transformación de los Cursillos de Jefes de Peregrinos de Manuel Aparici.

 

»Los iniciadores tuvieron clara conciencia de la novedad de sus Cursillos. Su espiritualidad peregrinante era la misma de Aparici, que daba prioridad a lo sobrenatural y rechazaba una estructura organizativa de la Acción Católica que no estuviera impregnada de vida de gracia consciente, creciente y compartida. O, dicho en otros términos, vida de santidad, de comunidad y de apostolado. Este fue su legado para los Cursillos de Cristiandad, valiosísimo a mi juicio.

 

Nótese: La espiritualidad peregrinante de los Cursillos de Cristiandad era la misma de Manuel Aparici.

 

»Pero los jóvenes mallorquines marcaban la diferencia con la Acción Católica, alardeando, con la audacia propia de su edad, no tener banderas, insignias, ni censos, y exhibiendo, además, un talante de entusiasmo y de piedad viril, marcadamente contrapuesto a toda beatería. Algunos de Acción Católica lo percibieron con claridad, y denunciaban entre indignados y desconcertados que muchos cursillistas de valía se mostraran dispuestos a seguir trabajando en Cursillos pero rehusaran hacerlo en Acción Católica

»En realidad tanto el método del recién descubierto Cursillo como su estrategia eclesial eran claramente distintos de los de Acción Católica. El método, porque los contenidos de los "rollos" (charlas) de los Cursillos de Mallorca no eran ya los de los Cursillos de Adelantados de Peregrinos, sino que se orientaron totalmente hacia la gracia de Cristo y la vida cristiana como su directa consecuencia. Además, el estilo se hizo más entusiasta y audaz, menos doctrinal o catequético, y explícitamente "vivencial": experiencias concretas de la fe y la caridad encarnadas en la vida personal del día a día.

»Resumiendo ambos conceptos, Juan Capó forjó la certera noción de "lo fundamental cristiano": lo que da vida y sostén a lo cristiano; aquello de lo que, luego, se derivan la doctrina, la moral, los ritos, las estructuras eclesiásticas y apostólicas, y hasta unas nuevas estructuras temporales empapadas de evangelio; aquello sin lo cual todas estas cosas están muertas y pueden convertirse incluso en un estorbo, en un escándalo. "Lo fundamental cristiano" es lo que se vive y comparte en cada uno de esos "Cursillos" inventados por los jóvenes de Acción Católica de Mallorca.

»La universalidad de "lo fundamental cristiano" capacitaba a Cursillos (al Movimiento que surgía de la aplicación del nuevo método), además, para fecundar con el Evangelio todos los ambientes: no sólo la peregrinación a Santiago, no sólo los centros parroquiales de Acción Católica; ni siquiera los ambientes eclesiales de España o de Hispanoamérica. La gracia está destinada a fermentar también todas las realidades humanas, individuales y sociales. Descubrirlo, sentirse llamado con el contundente "¡Cristo cuenta Contigo!", entusiasma y moviliza los corazones no sólo de los cristianos encuadrados ya antes del Cursillo en organizaciones cualificadas, como la Acción Católica, sino de los "alejados" de la Iglesia; y muchas veces en mayor medida, conforme al evangélico "amará más aquel a quien más se le perdonó", o porque ha encontrado en el Movimiento (¡no asociación!) de Cursillos un ámbito donde se siente cómoda una personalidad viva y creativa que antes no encajaba en organizaciones rígidas o en el general anquilosamiento.

 

Si los Cursillos de Cristiandad nacieron después de la Peregrinación a Santiago, ¿cómo la universalidad de “lo fundamental cristiano podía capacitar a Cursillos para … –además– … la Peregrinación a Santiago.

         Forteza [es decir, Bonnín; «Forteza me dice D. Jaime Capó era un niño, aspirante de AC, cuando empezaron tos Cursillos, y así, como niño, lo recuerdo. Cuanto dice fue dictado por Eduardo». Ver también nota 17 a pie de página] afirma que Bonnín «[...] relaciona lo vivido en el Cursillo de Peregrinos con sus inquietudes personales más profundas y con su experiencia catalizadora de los ambientes descristianizados. Llegó a la conclusión de que algo a la vez similar y diferente de aquel Cursillo de Jefes de Peregrinos, podría conseguir dinamizar en cristiano no sólo un acontecimiento determinado -como la Peregrinación a Santiago-, sino la vida normal y diaria de los ambientes reales y concretos».


         ¿Dinamizaron de verdad los Cursillos de Cristiandad la Peregrinación a Santiago? Al menos en la Península, no  dado que  el primer Cursillo de Cristiandad que se dio en ella, fuera de Mallorca,  fue –según él– en la Archidiócesis de Valencia del 15 al 19 de agosto de 1953 ; es decir, cinco años después de haber tenido lugar la Peregrinación a Santiago ¿En Mallorca? «¿Qué hace en la década de los cuarenta ese puñado de jóvenes laicos a quienes Dios ha concedido el carisma fundacional [...]? –se pregunta Bibiloni [o sea Bonnín como ha quedado dicho]–. Se reúnen –dice– , preparan la peregrinación a Santiago, hacen una vez al año ejercicios espirituales, y retiros cada mes, fundan escuelas de formación, participan en Cursillos de Adelantados y de Jefes de Peregrinos, van forjando paulatinamente la estructura de lo que pronto será y hoy sigue siendo un Cursillo de Cristiandad. Y sobre todo oran, meditan y leen [...]», pero no dice que esa juventud asista a Cursillos de Cristiandad. ¿Por qué? ¿Y por qué ese interés en querer relacionar los Cursillos de Cristiandad con

la Peregrinacióna Santiago?

Nótese: «En definitiva, los Cursillos, con raíces en la espiritualidad peregrinante de Aparici … ».

 

»Volvamos a Aparici. Desde su ordenación sacerdotal (1947) y pronto nombramiento como Consiliario Nacional de la Juventud de Acción Católica (1950), don Manuel lideró la corriente "cursillista" de la Acción Católica, que se hace oficial de 1954 hasta 1958. Desde el Consejo Superior, él y los suyos (entre los que debo destacar al laico José Díaz Rincón, amigo mío y más todavía de don José, amigo también y colaborador fidelísimo y eficacísimo de don Manuel), embebidos de mística peregrinante, hondamente espiritual pues daba prioridad a lo sobrenatural, optaron por unos "Cursillos" que a todas luces promovían la vida de gracia, y que de buena fe creyeron propios: un fruto de la Acción Católica que ella podía legítimamente administrar, aplicándoles las necesarias modificaciones orientadas a ponerlos más claramente a su servicio.

 

José Díaz Rincón conoció a Manuel Aparici cuando tenía 19 años y era Presidente de Centro. Le trató hasta su muerte, o sea, 15 años y 6 meses. El trato puede calificarse de muy asiduo, intenso, espiritual y apostólico, sobre todo a partir de las vísperas de Navidad de 1953. Fue su director espiritual desde mayo de 1954 hasta prácticamente el día de su muerte. Al final, el Siervo de Dios le pidió  que se dirigiese con D. José Rivera Ramírez diciéndole: «Pepe está criado a mis pechos, aunque tú casi no le conoces ten confianza absoluta en él, es un sacerdote muy joven y muy santo» . Testigo en su Causa de Canonización recorrió con él toda España dando Cursillos de Cristiandad, unos 75.

 

»Esas modificaciones fueron de calado diverso: leves, como el cambio de nombre, de "Cursillos de Cristiandad" a "Cursillos de Militantes de Cristiandad"; o importantes, como la inclusión de un "rollo" en donde se orienta al "militante" después del cursillo hacia su Centro Parroquial de Acción Católica. Esta opción se abrió paso a pesar de que otra corriente de la misma Acción Católica se opuso vigorosamente a la apuesta "cursillista", la corriente que más tarde, al enfermar Aparici y desfallecer su capacidad de influjo, impondría la especialización. La caridad manda suponer que también estos últimos lo hicieron con recta intención: para responder mejor a las exigencias de un mundo cambiante, de creciente complejidad y en progresivo alejamiento de lo cristiano, optaron por una organización cada vez más sofisticada. Pero la recta intención no es lo mismo que el buen criterio: de hecho descuidaron más y más la espiritualidad y la confesión explícita de la fe. Las tristes consecuencias de tal "compromiso temporal", el secularismo, la pérdida de identidad cristiana y el hundimiento de la Acción Católica, son de todos conocidas.

»Los iniciadores y promotores de Cursillos, por su parte, tuvieron que afrontar, a partir de 1955, en Mallorca una durísima etapa de purificación, padeciendo públicas correcciones, restricciones y amenazas del sucesor de Hervás, Mons. Enciso, especialmente cristalizadas en su carta pastoral de 1956. Una situación instigada por la Acción Católica, según su propia declaración . Esta prueba provocó, sin embargo, una providencial y fecunda diáspora y, gracias a la tenaz resistencia de don Juan Hervás en su nueva diócesis de Ciudad Real a raíz de su traslado, gracias también a la rápida expansión del Movimiento por América y por todo el mundo en la década sucesiva (expansión en. la que nada tuvo que ver la Acción Católica y que fue favorecida, entre otros factores, por el trabajo de Gaya al frente de la Comisión Española de Migraciones, encargada de suministrar capellanes a nuestros emigrantes en el extranjero), y gracias finalmente a los renovadores aires conciliares (en el Vaticano II Hervás brilló con luz propia, llegando a ser internacionalmente conocido como "el Obispo de los Cursillos"), la Santa Sede fue madurando la necesidad de un deslinde institucional entre los florecientes Cursillos de Cristiandad y una decadente Acción Católica».

 

         «Y, para terminar –escribe en el punto 3 «Testimonios de una vida apasionada»– con las estupendas aportaciones del epistolario con Carmelina, que debo a Conchi Ramos, ésta de la época de introducción de los Cursillos en Toledo, a cargo del verdaderamente fervoroso Aparici y su Consejo Superior de Jóvenes de Acción Católica:

 

“La tarde del retiro [en realidad: cursillo] vinieron primero al cuarto de Antonio [Rivera] a encomendarlo todo.

Al final, la mañana de salida vino unos minutos Aparici con el rector  y profesores. No pueden imaginar el cuadro, la habitación sin arreglar, montañas de sábanas y colchones y el divino Manolo que se arrodilla –y todos, claro– y empieza “amigo Antonio …”. Total que habían sentido tan viva la intercesión de los mártires que había que darles gracias … que diesen a los cursillistas y a todos los jóvenes la decisión y la entrega suyas … […].

                   »En fin, todo muy emocionante y en medio un padre nuestro en cruz.

»Dijeron que era el mejor cursillo de la serie y que cada día iba todo mejor. También tienen sus contradicciones como en Mallorca, pero de verdad los chicos se convierten, y los curas que los hacen se entusiasman con D. Eusebio [Ortega] y de D. Jaime [Colomina] que han participado en éstos”» .

 

         «Por las fechas de Totanés (11956-1957) –escribe en el punto 4 «Mis propios recuerdos»–me figuro que se trataría de “Cursillos de Militantes de Cristiandad”, aunque [D. José] no aludió a este extremo, o porque no lo tenía presente (cosa improbable por su amistad con Aparici y Díaz Rincón) o porque la distinción le pareció irrelevante para nuestro asunto […]» .

 

         «[…] Es lo que sucedió en la diócesis de Toledo en los años que siguieron a 1955 [“No deis más Cursillos que [el número de cursillistas a] los que luego podáis atender”], cuando se celebraron cerca de 200 Cursillos de Militantes de Cristiandad, salvo los casos en que párrocos muy responsables acogieran a los militantes-cursillistas en una Acción Católica no sólo bien organizada sino de veras fervorosa. Don José debía conocerlo, sin duda, por Aparici y Rincón, y, sobre todo, por la experiencia directa de lo sucedido en su diócesis, aunque no aludió a ello en esa conversación […]» .

 

         «Su hermana Carmelina, madrina de Bautismo, “directora espiritual” ydirigida de don José Rivera»,r José Luis Iglesias Turmo

 

         «Después de la muerte heroica de Antonio la familia vive un fervor religioso muy grande que cimentará el futuro de una vida de gracia. Todos los de la casa comulgan a diario. Así en 1962 escribe don José a su hermana Ana María: “yo personalmente estoy encantado de haber nacido y de haber nacido en esa casa. El ambiente de casa, con todos sus defectos, me ha colocado en una situación especialmente fácil para asimilar las ideas de Aparici [dirigente de la Acción Católica], ir a Comillas, venir a Salamanca, etc.

         »En la familia Rivera aparte de los sacerdotes conocidos y de los Arzobispos hubo dos personas que influyeron muchísimo, cada uno a su manera, y que hoy están en proceso de canonización. Los dos fueron seglares más de la mitad de su vida y los dos fueron ordenados sacerdotes cuando tenían 44 años [45 años en el caso de Aparici, como acabamos de decir]. Cosas de la providencia divina.

         »El uno fue el futuro cardenal Ángel Herrera […].

         »El otro fue Manuel Aparici Navarro (1902-1964). Líder católico juvenil, audaz y emprendedor. Presidente Nacional de los jóvenes de Acción Católica. Es el que más ha influenciado con su testimonio y apostolado en todos los hermanos Rivera […]».

 

         «Desde su casa, Carmelina vive con intensidad todo el testimonio de la vida espiritual y apostólica de su hermano fallecido. Ella constantemente habla de las palabras y de los hechos de Antonio. Toda la familia pasa un año en Aranda del Duero (Burgos) para estar más cerca del Dr. Rivera que está en el frente curando heridos y haciendo apostolado con los soldados en los Centros de Vanguardia, creados por Aparici para atención religiosa de los jóvenes combatientes. Ella en Aranda trabajará con Aparici».

 

         Tanta era la admiración que sentía D. José por Manuel Aparici que, tres años después del su fallecimiento, se dirige a su amigo Blas Piñar sobre un posible trabajo sobre Manuel Aparici. Recuérdese que D. José decía que había tratado con tres santos y uno de ellos era Manuel Aparici (los otros dos, su hermano Antonio y el P. Nieto).

 


Publicado por verdenaranja @ 15:44  | Espiritualidad
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