Jueves, 02 de abril de 2009

Carta  Pastoral de la Conferencia de Obispos Católicos de Sudáfrica bajo el título de “¡Despertaos! ¡Despertaos! Proteged nuestra democracia”, publicada en preparación a las elecciones presidenciales y políticas que se realizarán en Sudáfrica el 22 de abril.

 

 

Carta Pastoral de SACBC en preparación para las elecciones de Sudáfrica en 2009 ¡Despertad, Despertad! Proteged nuestra democracia

 

17 de Febrero de 2009

 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Después de quince años de democracia, vamos a tomar parte una vez más en elecciones para elegir a nuevo gobierno. Dese las elecciones del “milagro” de 1994, cuando Dios respondió a nuestras oraciones de paz, la exaltación por el fin del Apartheid y la nueva experiencia de votar está superada. Sudáfrica es una democracia emegente, con todos sus enérgicos debates, intereses contradictorios y luchas de poder relacionado.

 

Retos destacados

 

Como nación hemos hecho muchos avances en los pasados años. Damos gracias a Dios por los líderes prudentes y desinteresados que nos han ayudado a conseguir esto, y por la buena voluntad manifestada por tantos de nuestro pueblo. Aunque todos nosotros estemos preocupados por lo retos enormes que todavía nos hacen frente. Sabemos que no habrá soluciones fáciles para los problemas de:

 

-          Pobreza, la creciente distancia entre ricos y pobres, subiendo los precios y la carencia de trabajos;

-          La carencia de casas adecuadas, servicios públicos y  reparto de servicio;

-          Familias inestables, incrementándose la violencia doméstica y embarazos de adolescentes;

-          Explotación sexual y abuso de alcohol y droga;

-          Creciendo casos de aborto;

-          Los altos niveles de crimen y violencia, y un sistema de justicia que es lento y muchas veces inefectivo;

-          El debilitamiento de los órganos de la sociedad que deberían estar fortaleciendo nuestra democracia (como el SABC y la cortes de la ley);

-          El incremento en HIV/AiIDS y  la situación de niños vulnerables;

-          La baja calidad de la educación pública; y

-          El influjo de migrantes y refugiados y la xenofobia asociada.

 

Estos y muchos otros problemas son un reto serio para cualquier gobierno, y es obligación para cada uno de nosotros decidir qué partido tiene las políticas y compromiso para dirigirlas de una manera efectiva. Es importante juzgar un partido en su política total en lo que se refiere a los valores Clave del Evangelio tales como promover la vida, la dignida humana y la justicia en relación a los temas de arriba.


Según vamos acercándonos a las elecciones, nosotros vuestros obispos desearíamos compartir nuestra preocupación acerca de nuestra joven democracia, y lo que debería parecer.  Al existir mucho debate muy positivo y sano acerca de lo que significa ser una democracia, somos conscientes de tendencias que pensamos son una amenaza para ella. Las tragedias que siguieron a las elecciones en Kenia y Zimbabwe en 2008 nos recuerdan, aunque nuestra situación no es completamente la misma, que no podemos relajarnos, y que guardar la democracia auténtica es un reto actual.

 

¿Qué es aquello contra lo que debemos protegernos?

 

1. Protegerse contra la lealtad ciega.

 

No deberíamos continuar votando por un partido simplemente porque es el único al que siempre hemos apoyado (una actitud de “Mi partido, bueno o malo”). Todo ciudadano debe preguntarse si el partido que ha apoyado en el pasado está haciendo una contribución real al progreso de nustro pueblo. Siguiendo la interpretación de Jesús de solidaridad en Marcos 3, 35, nuestra primera lealtad debe ser a nuestros conciudadanos, y al bien de nuestro país como un todo, no a un específico partido o líder: “Cualquiera que haga la voluntad de Dios, esa persona es mi hermano y hermana y madre”.  No hay ningún mal al cambiar nuestra opoción de partido; es más, es algunas veces necesario hacer esto si una democracia debe permanecer dinámica y sana. Y recordemos que, en una verdadera democracia, no deberíamos basar nuestra elección sobre la raza, lengua, tribu o grupo cultural, sino en las politicas y  en los puntos de vista de los diversos partidos.

 

2. Protegerse contra la intolerancia y la intimidación.

 

La libertad de discurso no da a una persona el derecho a hablar abusivamente de otros. Por tanto deberíamos ser cuidadosos para evitar decir o hacer algo que pudiera amendrentar a otra persona y así limitar su libertad. Tales acciones incluyen una intolerancia de, o carecen de respeto por, los puntos de vista o creencias de otras personas, y algún intento de forzar a alguien a votar de un cierto modo. En Lucas 6, 35, hemos recordado al “amor a tus enemigos y a hacerles el bien”. Así el uso del lenguaje violento y la producción de amenazas es también completamente inaceptable: el adversario en un contexto democrático, a diferencia de períodos de lucha contra la opresión, no es ya alguien para ser vencido, sino más bien un competidor que me desafía a examinar mis propios valores y creencias.

 

3. Protegerse contra la corrupción

 

 La corrupción (incluyendo favorecer a los miembros de familia y amigos para trabajos) invierte todos los logros que hemos hecho en nuestra lucha por la justicia. Deja a las personas sintiéndose desilusionadas, impotentes y desesperadas. Esto debilita su participación y destroza el corazón de una democracia. Todos necesitamos demandar responsabilidad continua y un espíritu de servicio de nuestros líderes en todos los niveles, haciendo pleno uso de todas las instituciones que existen para trabajar contra la corrupción en nuestra sociedad. Desfortunadamente, muchas personas tienen miedo a desafiar a la corrupción, porque ellos mismos son también fácilmente tentados a veces a ocuparse en alguna forma de ella - aunque sean acciones pequeñas como buscar favores de amigos en posiciones de autoridad, o evasión de impuestos. Todos necesitamos arrancar resistiendo la tentación de corrupción de nosotros mismos, como aprendemos en Mateo 7, 5: “Quita el leño de tu propio ojo primero, y entonces verás con claridad suficiente para quitar la astilla del ojo de tu hermano”.

 

4. Protegerse contra el no hacer nada

 

En una verdadera democracia todos los ciudadanos están llamados a participar y responder a temas que surgen sobre una base actual – no sólo en tiempo de elección. Sin embargo, muchos de nosotros no hacemos nada porque sentimos que somos impotentes para dar lugar al cambio. Esto entonces se convierte en una actitud de dependencia, cuando nosotros simplemete esperamos por el gobierno para actuar. Cuando los ciudadanos dejan de participar, y no se molestan en votar, aquellos que están en posiciones de autoridad se permiten actuar como les plazca sin miedo a ser desafiados. Como se nos recuerda en Mateo 7, 21, “No todo el que me diga, “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino la persona que hace la voluntad de mi Padre del Cielo”. Vamos a comprometernos a construir nuestro país y nuestra democracia juntos, y a hacer el esfuerzo y a llegar a estar involucrados en un camino que dará esperanza a todos aquellos que esperan todavía un futuro mejor.

 

Nuestro Papel como cristianos

 

Como cristianos, estamos llamados a trabjar con todos los sudafricanos para asegurar el crecimiento y fortaleza de los valores democráticos y prácticas. Creemos que Jesucristo nos enseña el camino de plenitud de vida. Por tanto, con este espíritu, en este tiempo de elección estamos particularmente llamados a considerar las siguientes demandas de nuestra fe:

 

1. Debemos promover los elementos centrales de nuestra Enseñanza Social Católica incluyendo:

 

a. Respeto por la vida y dignidad humana;

b. Responsailidad social y el bien común;

c. Una justa participación de riqueza y recursos;

d. La importancia de participación; y

e. Solidaridad compasiva con los pobres ymarginados.

 

2. Debemos oir las necesidades de los pobres y los marginados y hacerles nuestra prioridad;


3. Debemos tener el valor de permanecer en nuestras convicciones entre  nuestros amigos, vecinos y compañeros, y en nuestras actividades políticas; pero mostremos respeto también por los puntos de vista de los otros, y estemos preparados a aprender de ellos;


4. Promovamos los valores familiares y los valores de ubuntu desafiando en individualismo y codicia;


5. Promovamos respeto por la Norma de la Ley, y demandamos a que nuestros líderes políticos hagan lo mismo; y


6. Debemos estar despiertos y vigilantes para desafiar todas las amenazas a nuestra democracia.

 

Una llamada a la oración

 

Para asistirnos en nuestro papel como cristianos, pedimos a todas las parroquias empezar una vigilia de oración desde ahora hasta las elecciones. También pedimos que, en cada Misa durante este período, que sea incluida en la Oración de los Fieles la siguiente oración:

 

“Señor, te rogamos que nuestras próximas elecciones puedan dar lugar a una profundización de nuestra democracia, y que lleven a cabo nuestros deberes como ciudadanos con responsabilidad y con respeto por los derechos de los otros. Que las opciones que hagamos traigan esperanza a los pobres, unidad a todos nuestros pueblos y un futuro más seguro y pacífico para nuetros hijos”.

 

Esperamos que todas estas oraciones nos inspiren a movernos a la acción, de modo que la Iglesia pueda llegar a ser una fuerza fuerte para traer justicia y paz a nuestrra querida tierra.

 

Que Dios bendiga África.

 

Arzobispo Buti Tlhagale, Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Suáfrica, 17de Febrero de 2009

 

(Traducción particular no oficial desde el Inglés)

Testo en inglés:
http://www.fides.org/eng/documents/09-02-17_CT_MD_Pastoral_Letter_preparations_for_election_english.pdf


Publicado por verdenaranja @ 22:56  | Hablan los obispos
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