Martes, 07 de abril de 2009

Con ocasión de la fiesta del Vesakh, la más importante para los budistas, en la que se conmemora los principales acontecimientos de la vida de Buda, el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, como es ya costumbre, envió un mensaje a los budistas por la fiesta que será celebrada el 8 de abril en Japón y Taiwán, el 2 de mayo en Corea y el 8 de mayo en los otros países de tradición budista. El tema del Mensaje es “Testimonios del espíritu de pobreza: Cristianos y Budistas en diálogo”. (Fides)

 

 

Testigos del espíritu de pobreza:
Cristianos y Budistas en dialogo


Queridos amigos budistas:

1. La próxima fiesta de Vesakh/Hanamatsuri nos ofrece una buena oportunidad para haceros llegar, como Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, nuestras más sentidas felicitaciones y nuestros mejores deseos que esta festividad pueda traer de nuevo alegría y serenidad a los corazones de todos los budistas en cualquier parte del mundo. Esta celebración anual ofrece a los católicos la ocasión de felicitar a los amigos y vecinos budistas, consolidando así los vínculos de amistad ya existentes y estableciendo otros nuevos. Estos vínculos de cordialidad nos permiten compartir nuestras alegrías, esperanzas y riquezas espirituales.

2. Renovando en este período nuestros cordiales sentimientos con todos vosotros, se nos hace aún más evidente que, con total fidelidad a nuestras respectivas tradiciones espirituales, juntos podemos contribuir no sólo al bienestar de nuestras comunidades sino de la entera comunidad humana. Nos damos cuenta del gran reto que tenemos frente a nosotros: por un lado, el creciente y vasto fenómeno de la pobreza en sus distintas manifestaciones; por otro, la búsqueda desenfrenada de la posesión de bienes materiales y la difusión del consumismo.

3. Como ha afirmado recientemente Su Santidad el Papa Benedicto XVI, la pobreza puede ser de dos tipos muy distintos: una "pobreza elegida" y una "pobreza que hay que combatir" (Homilía, 1 enero 2009). Para un cristiano, la pobreza que se elige es la que permite caminar siguiendo las huellas de Jesucristo. De esta manera, el cristiano se dispone a recibir las gracias de Cristo, el cual siendo rico se hizo pobre por causa nuestra, para que por su pobreza nosotros fuéramos enriquecidos (cf. 2 Cor 8,9). Comprendemos esta pobreza sobretodo como un vaciamiento del propio yo, pero la vemos también como una aceptación de nosotros mismos tal como somos, con nuestros talentos y nuestros límites. Tal pobreza suscita en nosotros la buena disposición a escuchar a Dios y a nuestros hermanos y hermanas, a abrirnos a ellos y a respetarlos como personas. Apreciamos toda la creación, incluidas las realizaciones del trabajo humano, pero lo hacemos libremente y con gratitud, atención y respeto, fomentando un espíritu de desapego que nos permita usar los bienes de este mundo como gente que parece que no tenga nada pero que en cambio lo tiene todo (cf. 2 Cor 6,10).

4. Al mismo tiempo, como ha señalado el Papa Benedicto XVI, «hay una pobreza, una indigencia, que Dios no quiere y que es preciso "combatir"; una pobreza que impide a las personas y a las familias vivir según su dignidad; una pobreza que ofende la justicia y la igualdad, y que como tal amenaza la convivencia pacífica» (Homilía, 1 enero 2009). Además, «en las sociedades ricas y desarrolladas existen fenómenos de marginación, pobreza relacional, moral y espiritual: se trata de personas desorientadas interiormente, aquejadas por formas diversas de malestar a pesar de su bienestar económico» (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2009, n. 2).

5. Mientras reflexionamos como católicos de tal modo sobre el significado de la pobreza, estamos también atentos a vuestra experiencia espiritual, queridos amigos budistas. Queremos agradeceros vuestro estimulante testimonio de desapego y de templanza. Monjes, monjas y muchos fieles laicos entre vosotros, abrazan la pobreza "elegida" que nutre espiritualmente el corazón humano, enriqueciendo sustancialmente la vida con una mirada más profunda sobre el significado de la existencia y sosteniendo el compromiso de promover la buena voluntad de la entera comunidad humana. Permitidnos renovar nuestros más cordiales saludos y desearos a todos vosotros una feliz fiesta de Vesakh/Hanamatsuri.


Jean-Louis Cardinal Tauran
Presidente
Arzobispo Pier Luigi Celata

 


Publicado por verdenaranja @ 23:03  | Hablan los obispos
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