S?bado, 02 de mayo de 2009

Estracto de DOSSIER FIDES “La virginidad de María y su significado en nuestro tiempo” de Especial FIDES – 25 de Marzo de 2009.

El crecimiento en el amor

 

María Santísima es un aliento para la vocación de toda persona. En María se cumple plenamente la bienaventuranza de Jesús: “Beatos los puros de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8). ¿Qué se entiende por bienaventuranza? En el Catecismo de la Iglesia Católica leemos: “Los "corazones limpios" designan a los que han ajustado su inteligencia y su voluntad a las exigencias de la santidad de Dios, principalmente en tres dominios: la caridad, la castidad o rectitud sexual, el amor de la verdad y la ortodoxia de la fe. Existe un vínculo entre la pureza del corazón, del cuerpo y de la fe” (n. 2518).

 

Bajo la guía de María podemos conservar o reconquistar la pureza del corazón, que nos hace capaces de adorar a Dios en espíritu y verdad, y de reconocer su bondad en el rostro de Jesucristo. La pureza de corazón es la condición preliminar para la visión de Dios en el cielo. Desde ahora ella nos permite ver el mundo según Dios, descubrir en el prójimo la imagen del Creador y percibir el cuerpo humano como templo del Espíritu Santo, una manifestación de la belleza divina. María nos ayuda a ser cada vez más personas que aman. La virginidad de su fe, de su espíritu, de su corazón y de su cuerpo nos exhortan a confiarnos totalmente, como ella, al amor de Dios, y a crecer en la caridad hasta el último respiro de nuestra existencia en este mundo. La vida de María es un don de la misericordia de Dios para los hombres. Con la Madre Julia queremos rezar: “¡Aumenta en mi alma la sed de tu amor!”


Publicado por verdenaranja @ 23:19  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios