Martes, 05 de mayo de 2009

Mensaje de Mons. Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacán, con motivo de la influenza . 


Todos sabemos de la epidemia provocada por el virus de la Influenza porcina, que ha afectado sobre todo al Distrito Federal y al Área Metropolitana, pero también a otros estados del país e igualmente ha aparecido en Estados Unidos y en varios países europeos. La Diócesis de Tehuacán y, en general, todo el estado de Puebla, se encuentra en alerta “verde”, o sea sin casos concretos -por el anuncio oficial que se ha hecho-, pero con la suma conveniencia de tomar las medidas de prevención necesarias para evitar que aparezcan y se propague la transmisión del virus de la influenza. 
 

 

Hay dos posturas extremas a evitar: por una parte, llenarnos de pánico, por el miedo de que en cualquier momento quedemos contagiados; por otra, minimizar el problema, pensando que no es verdad, que han distorsionado o exagerado la noticia, o que a nosotros no nos va a pasar nada.

El virus se ha hecho presente, no es exageración. Todos somos susceptibles del contagio; debemos actuar con calma y serenidad, con estado de ánimo positivo, pero también con firme cuidado. El contagio no viene por comer carne de puerco, sino de persona a persona y por secreciones: al estornudar, toser, escupir o simplemente hablar si se tiene el virus; también al utilizar objetos usados por personas contagiadas. El riesgo de contagio depende del estado nutricional e inmunológico de la persona, así como de la agresividad del virus.

La influenza se confunde en los síntomas con una gripa común: dolor de cabeza, congestión nasal, ardor y dolor de garganta, tos, fiebre, malestar general de cansancio y debilidad del cuerpo, etc; hay que estar alerta, sin ansiedad; en el caso de que se presenten los síntomas, en lugar de automedicarse mejor acudir lo más pronto posible al hospital más cercano, para definir si es gripa común o influenza.

Se está más protegido en la medida que se siguen algunas indicaciones: dormir bien, incluir en los alimentos verduras y frutas, sobre todo que contengan vitamina C; tomar mucha agua; no fumar; evitar reuniones multitudinarias y en lugares cerrados; en caso de necesidad de reuniones, participar en ellas con cubreboca, evitando escupir y saludar de mano o beso.

Uniéndonos a las disposiciones gubernamentales para estos días, he pedido a los sacerdotes que suspendan las Misas dominicales y de fiestas patronales, así como otras reuniones numerosas hasta el 5 de mayo inclusive. Esto no significa falta de fe o menosprecio a la Eucaristía, olvidándonos de Dios; más bien es corresponsabilidad solidaria para evitar riesgos de contagio. Pero las iglesias seguirán abiertas en los horarios acostumbrados. Conviene incrementar la oración personal y en familia, para invocar a Dios su ayuda, por intercesión de Nuestra Madre la Virgen María de Guadalupe.

Oremos por los enfermos, por los que han fallecido y sus familiares, por las autoridades y la solución coordinada a este flagelo de la influenza. Con la ayuda de Dios y nuestra participación solidaria y responsable, podemos ir disminuyendo la peligrosidad de la epidemia hasta su erradicación total. Conviene estar atentos a las indicaciones que se vayan dando por los medios de comunicación. Si estos hechos nos unen a la Pasión de Cristo Jesús, anhelamos experimentar pronto el gozo de su Resurrección.

 

 + Rodrigo Aguilar Martínez
Obispo de Tehuacán

 

 


Publicado por verdenaranja @ 23:24  | Hablan los obispos
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