Jueves, 07 de mayo de 2009

Documento emitido por la Conferencia Episcopal de Uruguay al término de la Asamblea Plenaria celebrada la última semana de Abril con el título: “Misión continental para una Iglesia en estado de misión permanente”.

 

CONFERENCIA EPISCOPAL DEL URUGUAY

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Fax (00598) 2 9011802 – Correo electrónico [email protected]

 

MISIÓN CONTINENTAL PARA UNA IGLESIA EN

ESTADO DE MISIÓN PERMANENTE

 

 

A nuestras Comunidades Diocesanas,

a las Comunidades Parroquiales,

a los Presbíteros y Diáconos,

a las Comunidades de Vida Consagrada: Religiosas/os e Institutos

Seculares,

a los Organismos de Coordinación, a nivel nacional, diocesano y parroquial,

a los Agentes Pastorales de la Evangelización,

a las Comunidades Educativas,

a las Asociaciones Laicales y a los Movimientos Eclesiales;

a todos los miembros del Pueblo de Dios:

 

1. A dos años del acontecimiento de Aparecida y en camino hacia un nuevo

Pentecostés, queremos dirigirles nuestra palabra para despertar y alentar en todas nuestras comunidades el entusiasmo y el compromiso con la Misión Continental. “No habrá nunca evangelización posible sin la acción del Espíritu Santo”… “si el Espíritu de Dios ocupa un puesto eminente en la vida de la Iglesia, actúa mucho más en su misión evangelizadora. No es casualidad que el gran comienzo de la evangelización tuviera lugar la mañana de Pentecostés, bajo el soplo del Espíritu. El Espíritu Santo es el agente principal de la evangelización” (EN 75).

 

2. Aparecida apunta a redefinir la identidad de los bautizados y, en consecuencia, la identidad de la comunidad de los bautizados, es decir, de

la Iglesia.

Esta identidad incluye el binomio: discípulo – misionero. Es lo mismo decir que el cristiano es alguien que ha sido “llamado” (“vengan y vean” – Jn 1,39) para ser “enviado”(“vayan y anuncien” – Mt 28, 16-.20; “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes” – Jn 20, 21).

 

3. La Misión, antes que un programa de acción pastoral - una actividad pastoral -, es un llamado de Dios a la Iglesia para que recupere su identidad de Comunidad de Discípulos - Misioneros de Jesucristo.

 

4. El objetivo de la Misión Continental es poner a la Iglesia, y a todos en la

Iglesia, en un “estado de Misión Permanente”. “La Misión Continental buscará poner a la Iglesia en estado de permanente misión” (DA 551).

“Hoy, toda la Iglesia de América Latina y el Caribe quiere ponerse en estado de misión” (DA 213).

“Necesitamos desarrollar la dimensión misionera de la vida en Cristo. La Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del Continente” (DA 362).

“La conversión pastoral de nuestras comunidades exige que se pase de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera” (DA 370).

“Necesitamos una evangelización mucho más misionera con todos los cristianos y al servicio de todos los hombres” (DA 13).

“Somos misioneros para proclamar el Evangelio de Jesucristo y, en Él, la buena noticia de la dignidad humana, de la vida, de la familia, del trabajo, de la ciencia y de la solidaridad con la creación” (DA 103).

 

5. Estas motivaciones fundamentan lo expresado en el numeral 144 de Aparecida: “todo discípulo es misionero, pues Jesús lo hace partícipe de su misión, al mismo tiempo que lo vincula a Él como amigo y hermano. La misión no es una tarea opcional, sino parte integrante de la identidad cristiana.” “La Misión es la razón de ser de la Iglesia y define su identidad más profunda” (DA 373).

“La Iglesia está llamada a repensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia su misión en las nuevas circunstancias latinoamericanas y mundiales” (DA 11).

“La Iglesia debe cumplir su misión, siguiendo los pasos de Jesús y adoptando sus actitudes (cfr. Mt 9,35-36)” (DA 31).

 

6. Desde estas afirmaciones es que, cuando nos preguntamos ¿qué es la

Misión Continental?, la describimos como:

 

x Un impulso misionero animado por el Espíritu Santo en toda la Iglesia

en América Latina y el Caribe.

 

x Cuyo objetivo fundamental es poner a la Iglesia, y a todos en la Iglesia en un “estado de misión permanente”. Esto implica “pasar de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera” (DA 370) y ayudar a que todos en la Iglesia seamos también decididamente servidores de la Vida.

 

x Utilizando el método de Jesús, el estilo de Jesús: preguntar, escuchar y ofrecer una experiencia de encuentro con el Señor que llena de alegría y de sentido nuestras vidas.

 

x Se trata de salir más que quedarse en nuestros templos, esperando a los que vengan; de hacer “que la Iglesia se manifieste como una madre que sale al encuentro, una casa acogedora, una escuela permanente de comunión misionera” (DA 370).

 

x La tarea evangelizadora no es solo transmitir una doctrina, sino dar un testimonio nacido de la experiencia. La experiencia de Dios es señalada en Aparecida como el eje fundamental de la Misión de la Iglesia.

 

x La Misión implica una conversión personal, pastoral y eclesial.

Supone cambios profundos en nuestra manera de vivir la fe, de organizar la pastoral, de servir al mundo, dejando de lado “estructuras caducas” (DA 365) que condicionan nuestro caminar.

 

x En una sociedad marcada por el secularismo laicista, como la nuestra, es preciso superar el paradigma de Misión identificada como “conquista”, como imposición, para pasar a un paradigma de Misión encarada como “servicio al Reino, al estilo de Jesús”; pasar de la Misión “contra-gentes” a la Misión “inter-gentes” y “ad gentes”.

Mejor que hablar de destinatarios de la Misión, es hablar de interlocutores de nuestra Misión. “La Iglesia no hace proselitismo.

Crece mucho más por atracción: como Cristo ‘atrae a todos hacia sí’ con la fuerza de su Amor” (Homilía de Benedicto XVI en la Misa Inaugural de Aparecida, 13 de mayo de 2007).

 

x Es un camino de transformación eclesial y social, pues el Evangelio da Vida a las personas, a las comunidades, a las culturas. La Misión Continental propone ofrecer nuestro servicio evangelizador a toda la sociedad.

 

7. En nuestras Orientaciones Pastorales 2008-2013, los Obispos del Uruguay hemos expresado: “La realización de estas Orientaciones Pastorales favorecen el real cumplimiento del objetivo que se propone la Misión Continental: convertir en discípulos-misioneros a todos los bautizados, y a los que por otros caminos se acercan al Señor” (Introducción, nº 9).

“De este modo queremos ‘recomenzar desde Emaús’. Recorriendo un camino de ‘conversión pastoral’ para vivir la ‘Comunión’ y la ‘Misión’  para que nuestro pueblo, en Jesucristo, tenga vida” (Introducción, nº 10).

 

8. La Misión Continental para una Iglesia en estado permanente de misión, nos compromete a asumir las Prioridades propuestas en nuestras acciones Pastorales y, en particular, la tercera de esas Prioridades: “vivir más intensamente el llamado a la Misión”.

“La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás... Aquí descubrimos otra ley profunda de la realidad: que la vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros. Eso es en definitiva la misión” (DA 360).

“Al mismo tiempo, el mundo espera de nuestra Iglesia Latinoamericana y Caribeña un compromiso más significativo con la misión universal de todos los Continentes. Para no caer en la trampa de encerrarnos en nosotros mismos, debemos formarnos como discípulos misioneros sin fronteras, dispuestos a ir ‘a la otra orilla’, aquella en la que Cristo no es aún reconocido como Dios y Señor, y la Iglesia no está todavía presente” (DA 376)...

“Por eso, en sintonía con toda la Iglesia de América Latina y el Caribe, nos declaramos en misión permanente en nuestro país y hacia otros países” (cfr. OOPP pág. 19).

 

Propuestas concretas:

 

9. La Misión Continental pasa por asumir Aparecida y aplicar las Orientaciones Pastorales, como marco referencial de los Proyecto Pastorales y Programas de cada una de las Iglesias particulares (referente obligado y herramienta de la Misión).

 

10. ¿Qué es lo diferente, lo nuevo, que proponemos hoy a nuestras comunidades? Fundamentalmente se trata de cultivar la actitud de ir al encuentro de las personas, las familias, los ambientes, dispuestos a descubrir y valorar lo que hay de acción de Dios en ellos. Este criterio nos permitirá revisar nuestras experiencias “misioneras” y encarar nuestras

“misiones” con un espíritu nuevo. Puede servirnos preguntarnos: ¿a qué vamos?, ¿a quiénes vamos?, ¿qué es lo que llevamos?, ¿cómo lo hacemos?

 

11. A nivel nacional motivaremos la Misión con:

 

x un afiche para poner en las parroquias, capillas, colegios, salones, etc.;

 

x una oración para sentirnos en comunión y experimentar que el impulso misionero nos viene de Dios;

 

x y una canción para ambientar nuestras celebraciones y encuentros.

 

12. Proponemos también:

 

· Celebrar Pentecostés (31 de mayo) con un énfasis misionero más creativo: “el Espíritu en la Iglesia forja misioneros decididos y valientes” (DA 150).

· Encarar las instancias de carácter nacional (Día de la Catequesis,

Jornada de la Juventud, Día de la Vida Consagrada, Día de la

Educación Católica, Semana de la Familia, etc.), explicitando la dimensión misionera.

· Realizar un nuevo Simposio Misionero (22 de julio), como aporte a la reflexión.

· Preparar y vivir el Mes de las Misiones (octubre), como oportunidad para cultivar la dimensión misionera de nuestra fe y sensibilizarnos frente al compromiso de Evangelizar a todos los pueblos (misión “ad gentes”).

· Celebrar la Fiesta de la Virgen de los Treinta y Tres (8 de noviembre) con particular acento misionero.

· Asumir la Pastoral Familiar como prioridad misionera, promoviendo a la familia como pequeña Iglesia Doméstica, para hacer de la Diócesis y, en ella, de las Parroquias, la Casa de la gran familia de la Iglesia.

· Retomar la opción por las Comunidades Eclesiales de Base (la base de la Iglesia y la Iglesia en la base) donde los bautizados son evangelizados y se convierten en evangelizadores (preparar un nuevo Encuentro Nacional de CEBs).

· Tener en cuenta que los “interlocutores” de la Misión no están solamente en los espacios territoriales (pastoral territorial), sino también en los espacios ambientales (pastoral con los que “crean y difunden valores y con los constructores de la sociedad” (cfr. Puebla 821-823).

· La Conferencia Episcopal encomendará a sus diversos Departamentos y

Comisiones tareas concretas al servicio de la realización del proceso de “conversión pastoral” para lograr ser una Iglesia que viva en estado permanente de misión.

 

13. “Detenemos la mirada en María y reconocemos en Ella una imagen perfecta de la discípula misionera. Ella nos exhorta a hacer lo que Jesús nos diga (cfr. Jn 2,5) para que Él pueda derramar su Vida en América latina y el Caribe. Junto con ella, queremos estar atentos una vez más a la escucha del Maestro, y, en torno a ella, volver a recibir con estremecimiento el mandato misionero de su Hijo: Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos (Mt 28,19)” (DA 364).

 

Les saludan y bendicen

 

Mons. Carlos Ma. Collazzi sdb

Obispo de Mercedes

Presidente de la CEU

Mons. Rodolfo Wirz

Obispo de Maldonado – Punta del Este

Vicepresidente de la CEU

Mons. Nicolás Cotugno sdb

Arzobispo de Montevideo

Mons. Pablo Galimberti

Obispo de Salto

Mons. Martín Pérez

Obispo de Florida

Mons. Orlando Romero

Obispo de Canelones

Mons. Julio C. Bonino

Obispo de Tacuarembó

Mons. Arturo Fajardo

Obispo de San José de Mayo

Mons. Francisco D. Barbosa

Obispo de Minas

Mons. Hermes Garín

Obispo Auxiliar de Canelones

Mons. Raúl Scarrone

Obispo Emérito de Florida

Mons. Roberto Cáceres

Obispo Emérito de Melo

Mons. Heriberto Bodeant

Obispo Auxiliar de Salto

Secretario General Ad Hoc


Florida, 27 de abril de 2009


Publicado por verdenaranja @ 22:51  | Hablan los obispos
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