Jueves, 14 de mayo de 2009

La Organización Católica para la Vida y la Familia de Canadá ha publicado un Mensaje con ocasión de la Marcha Nacional por la Vida que tendrá lugar el próximo jueves 14 de mayo en Ottawa.

 

40 AÑOS DE ABORTO: MOMENTO APREMIANTE A DEBATE PÚBLICO

Mensaje con ocasión de la Marcha Nacional por la Vida
Ottawa, 14 de mayo, 2009

A través de los 40 años desde que se despenalizó el aborto en Canadá, y durante los más de 20 años desde que el Tribunal Supremo de Canadá creó un vacío jurídico que hace posible el aborto en los nueve meses de embarazo, ¿qué argumentos no se han hecho todavía para mostrar el mal y la falta de lógica de la destrucción de los seres humanos más inocentes y vulnerables, nuestros futuros ciudadanos? ¿Qué hechos de la humanidad del niño no nacido y del daño del aborto a las mujeres, a los niños, a las familias y la sociedad aún no han quedado claros?

Todo ha sido dicho, ha sido demostrado. De hecho, se ha convertido en imposible negar la verdad sobre esta cruel práctica indigna de una nación que pretende proteger los derechos humanos. Pero en vez de tratar con la verdad, nuestra sociedad sigue haciendo caso omiso de ella. Colectivamente hemos descendido a una esquizofrenia ética sin resolver, donde los médicos emplean sus poderes para salvar a los bebés prematuros diminutos en unidades de cuidados intensivos, mientras que terminan las vidas incluso de los bebés más desarrollados en el útero. Hemos cerrado los ojos ante la realidad de que mientras algunas madres se maravillan en las imágenes de ultrasonido de 4 dimensiones de sus bebés no nacidos y siguen su desarrollo semanal en sitios web sobre el embarazo, otras dicen que los mismos bebés todavía no son humanos, no tienen un derecho a la vida, y pueden ser eliminados. Coreamos que el aborto es un derecho de la mujer, pero ignoramos el testimonio de innumerables mujeres que testifican que el aborto ha arruinado sus vidas.


Ven y marcha por la vida!

¿Cuánto tiempo la sociedad canadiense mantendrá esa flagrante doble personalidad? La respuesta es simple: porque se elige guardar silencio sobre la verdad de la vida. El aborto ha fracasado en el debate razonado y los argumentos utilizados para defenderlo han sido desmentidos por la evidencia científica. El aborto ilimitado no ha reunido el apoyo de la mayoría de los canadienses, sino que resiste por la indiferencia y el silencio, así como por una generalizada falta de información sobre el  alcance pleno del vacío jurídico de Canadá sobre el aborto, debido en gran parte a un silencio sobre este tema por la mayoría de los medios de comunicación.

Por esta razón, ahora más que nunca, necesitamos volver a abrir el debate público en el Parlamento, en los medios de comunicación, y en nuestras comunidades. Nunca ha habido un mejor momento para preguntarse si la sociedad canadiense ha ido demasiado lejos: en numerosas encuestas, los ciudadanos nos dicen que ha ido. La posibilidad por el cambio es muy real, y vendrá si aceptamos nuestra responsabilidad social y hablamos de los no nacidos. Cada voz es necesaria, no más tarde, sino  ahora.

Hablar significa no sólo participar en el debate oral y escrito y contactar con los miembros del Parlamento, sino convertirse en un frente unido y visible. Esta es la razón por la que la Organización Católica para la Vida y la Familia le agradaría encarecidamente alentar con fuerza a todos los canadienses, que creen en terminar con el vacío jurídico sobre aborto en Canadá, a participar en la Marcha Nacional por la Vida en Ottawa el 14 de mayo de 2009. Reunirse en número cada vez mayor en Parliament Hill demostraría claramente a nuestros MP y a los medios de comunicación nacionales que nos tomamos en serio la protección de la vida humana por nacer. Para aquellos que no pueden unirse a nosotros en Ottawa, les invitamos a participar en una de las numerosas Marchas por la Vida que se celebrarán en otras ciudades de todo el país.

Decir lo que se piensa

Decir lo que se piensa también significa hacer frente a los intentos de represión de nuestro mensaje. Necesitamos estar preparados para defender nuestras libertades, incluyendo nuestra libertad de expresión, como protegida por la Carta de Derechos y Libertades. Los clubs pro-vida se han enfrentado recientemente a graves problemas en este aspecto en diversas universidades, donde los sindicatos de estudiantes han atacado o incluso han revocado el estatuto del club de estos grupos. Organizaciones pro-vida también se han encontrado con intentos de suprimir sus anuncios pro-vida, y a los oradores pro-vida se les ha gritado en los campus.

De especial interés son también los intentos recientes de ciertos órganos provinciales profesionales de médicos y cirujanos de imponer a todos sus miembros el deber de referirse al aborto. Nosotros decididamente nos oponemos  a tales esfuerzos perturbadores para obligar a los médicos a hacer caso omiso de su conciencia. En el espíritu de Martin Luther King Jr., no podemos dejar que estos intentos tengan éxito al violar la Carta de Derechos de los ciudadanos canadienses pro-vida y al reprimir opiniones,  palabra y acciones  a favor de la vida. Tampoco podemos ser rechazados por el argumento moralmente agotado de que la visión pro-vida es opinión meramente religiosa. Por el contrario, sabemos que la razón humana, la ciencia y la experiencia humana están de nuestro lado, y que hacer uso de la palabra en un asunto de derechos humanos fundamentales es nuestro deber como ciudadanos.


Y ahora, el suicidio asistido

Como hemos vuelto a encender el debate público sobre el aborto, es importante tener en cuenta la inter-conexión de los desafíos a los que nos enfrentan hoy día. Uno de esos problemas es la amenaza planteada para la vida humana a través de la eutanasia y el suicidio asistido. Hay indicios de que otro proyecto de ley será pronto introducido en el Parlamento, con el objetivo de legalizar esas prácticas. La ley no puede violar con justicia los derechos humanos fundamentales, que incluyen en primer lugar, el derecho fundamental a la vida de todo ser humano desde la concepción hasta la muerte natural.

Construir una cultura de vida nunca puede estar separado de los esfuerzos por cultivar una civilización de amor. Por lo tanto, hoy también hay una gran necesidad en nuestra sociedad de un nuevo reconocimiento del valor y la importancia de las instituciones naturales del matrimonio y la familia. Invitamos a todos los canadienses a descubrir la enseñanza revolucionaria del Papa Juan Pablo II de la "teología del cuerpo", que integra un profundo entendimiento de la maternidad, la paternidad y la familia, así como del significado y del propósito de la sexualidad humana. Apoyando a familias saludables fundadas sobre el matrimonio, construimos una sociedad que está mejor preparada para acoger, respetar y valorar la vida humana por nacer.

Para más información:

Michèle Boulva
Director
Organización Católica para la Vida y la Familia
613-241-9461, ext. 141
Correo electrónico: [email protected] 

4 de mayo de 2009

 

(Traducción particular no oficial desde el inglés)
 


Texto completo del Mensaje en inglés:
http://www.fides.org/eng/documents/COLF_Message_-_National_March_for_Life_2009.doc


Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios