Domingo, 17 de mayo de 2009

La Oficina de Prensa del Obispado deTenerife ha difundido una nota sobre el desarrollo del Encuentro Diocesano, realizado el 17 de Mayo de 2009, con motivo del X aniversario del Sínodo.

OBISPADO NIVARIENSE

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EL DOMINGO, EN LA LAGUNA, GRAN CELEBRACIÓN DIOCESANA

LA FIESTA DE LA FE CRISTIANA

 

 

“Hoy han trabajado mucho y muchos para llevar a cabo este Encuentro Diocesano. A mí me toca ahora, cantar las maravillas de Dios manifestadas en todos ustedes”. Así comenzaba el Obispo, Bernardo Álvarez, su homilía en la plaza de la Concepción en la que, junto a miles de diocesanos, estaba presente la imagen de la Virgen de Candelaria.

 

A las cuatro en punto estaba la Virgen en el Pórtico de la actual Sede Catedralicia. Varios miles de personas, tanto en la plaza como en un abarrotado templo en el que se habían instalado pantallas, siguieron con la misma emoción que un obispo, visiblemente contento, el final de una singular jornada para la Iglesia de estas Islas.

 

Efectivamente, la Misa de la tarde era el broche final de una intensa y vibrante jornada que trajo a La Laguna a católicos de las cuatro islas que forman la Diócesis Nivariense. La alegría de la fe se hizo presente en muchos rincones de Aguere a través de teatro, música, exposiciones, cuentacuentos, celebraciones, momentos de oración, títeres, etc. Un día, sin duda, inolvidable para muchos.

 

Una auténtica fiesta de la fe, manifestaba un feliz y agradecido Vicario General, Domingo Navarro, coordinador de la jornada. “Estamos muy satisfechos, señaló, de la participación, del ambiente que se ha creado en la ciudad, de la presencia rica y plural de tantas y tantos que trabajamos al servicio del Reino desde esta Iglesia cuatro veces insular”.

 

En la Misa concelebrada por un buen número de sacerdotes, el Obispo agradecía emocionado a don Felipe, presente en la Eucaristía, la convocatoria y el desarrollo del Sínodo.

 

En la homilía, Bernardo Álvarez hacía referencia a las últimas palabras que conocemos de María: “Hagan lo que Él les diga”, para preguntarse: ¿Se puede mandar el amor?  Y el mismo, siguiendo al Papa, se respondió: sí, se puede mandar porque Dios nos amor primero. Nuestra propia fe, prosiguió, antes que una opción nuestra por Jesucristo, es una elección suya a cada uno de nosotros. El Amor a Dios y amor al prójimo son inseparables, son un único mandamiento”- recordó el Obispo-,  pero ambos viven del amor que viene de Dios, que nos ha amado primero, como señala Benedicto XVI.

 

¿Qué estamos haciendo aquí?, se interrogó el Prelado en otro momento de la solemne celebración. Damos, indicó, gracias a Dios por el Sínodo y por cuantos trabajaron en él “haciendo memoria y compromiso” de ese acontecimiento sinodal. “Memoria de reconocimiento,  indicó Bernardo Álvarez, de las personas que trabajaron, memoria agradecida a Dios por lo que hemos hecho, memoria arrepentida por todo lo que no hemos hecho”.

 

Compromiso, propuso el Obispo a sus diocesanos, “de conversión a lo que el Espíritu nos pide a través del Sínodo, de seguir trabajando para favorecer la renovación, comunión y misión.

 

Y, compromiso personal, remarcó,  “que como Obispo pido a todos y cada uno los diocesanos, que pongan en práctica aprovechando todo lo que les ofrecen sus parroquias, grupos, movimientos, asociaciones”…para la formación, para mantener la coherencia fe-vida y para realizar un mejor y mayor anuncio de Jesucristo a los demás gozosos de nuestra fe.

 

Sobre las 5.45 con una cerrada ovación de los presentes, y mientras caían pétalos de rosas lanzados desde la Torre del iglesia matriz, la imagen de la Candelaria comenzaba a abandonar la plaza para volver al interior del templo, rodeada del fervor de sus fieles. 

 

 


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