Lunes, 01 de junio de 2009

Artículo publicado en el periódico “X tantos”, Mayo 2009,  recibido en la parroquia para su distribución en la Campaña de la renta 2009 a favor de la Iglesia Católica.

 

La financiación de la Iglesia Católica a través de los siglos

 

Olga Díaz Sánchez, periodista

 

La Iglesia católica, desde su creación hasta el siglo XIX, dispuso de recursos económicos suficientes para llevar a cabo su labor gracias a las donaciones voluntarias que recibía de sus fieles. Con estos recur­sos atendía necesidades propias como la acción pastoral, la retribu­ción al clero o la construcción de templos y edificios. Además, podía ayudar a los más necesitados de la sociedad, tanto en el ámbito de la salud con la construcción de hospitales, como socorriendo a personas y familias que no disponían de recursos suficientes para vivir. En el siglo XVIII, y principalmente en el XIX, se dictaron en Es­paña leyes desamortizadoras por las que la Iglesia perdió la casi tota­lidad de su patrimonio productivo, y por tanto su capacidad de autofinanciarse. Ante esta situación, la Constitución de 1837 estable-ció que se entregase a la Iglesia una dotación económica para mante­ner eI culto a la religión, fundamentada en la precaria situación en la que había quedado la Institución como consecuencia de las sucesivas desamortizaciones.


Desde esta primera dotación hasta el Acuerdo Económico de 1979 entre la Santa Sede y el Estado, este ha contribuido al sostenimiento económico de la Iglesia de distintas formas según se ha establecido en las sucesivas Constituciones y Concordatos.


En el artículo 16 de la Constitución Española de 1978 se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto, y se establece que los poderes públicos "tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad es­pañola y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación
con la Iglesia católica y las demás confesiones". Desaparece, por tanto, la contribución económica directa del Estado para la financia­ción de la Iglesia católica.


En 1979, basándose en este precepto, la Santa Sede y el Estado Es-pañol establecen un "sistema de colaboración por el que el Estado se compromete a colaborar con el sostenimiento de la Institución cató­lica con respeto absoluto del principio de libertad religiosa" (art. II.1). Para ello, se globalizan en una única cantidad las distintas ayudas que percibe la Iglesia y se establece un periodo de tres años para im­plantar el sistema de Asignación Tributaria. De esta forma, son los contribuyentes los que deciden voluntariamente qué hacer con una pequeña parte de los impuestos que pagan. Por distintas razones, la Asignación Tributaria no se implanta hasta mayo de 1988, tras una decisión unilateral por parte del Gobierno, que decide que el porcen­taje que reciba la Iglesia será de 0,52%, el mismo destinado a otros fines de interés social.


El 1 de enero de 2007 entró en vigor un nuevo acuerdo por el que se eleva el porcentaje del 0,52% al 0,7%, en el mismo acuerdo la Iglesia renuncia a la exención del IVA. A partir de esa fecha la Iglesia solo percibirá lo que decidan los españoles que pongan la X en la casilla de la Iglesia católica, y no existirá asignación presupuestaria para la Iglesia en los presupuestos del Estado.

Desde 1999 los contribuyentes pueden destinar, antes el 0,52% ahora el 0,70/0 de sus impuestos a la Iglesia católica, y otro porcentaje igual a otros fines sociales. Cuando se ponen las dos X no se divide el porcen­taje, Iglesia y otros fines sociales reciben cada uno un 0,7%.

 


Publicado por verdenaranja @ 23:56  | Noticias Nacionales
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